20 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

César Román Viruete escribe a elcierredigital.com desde la prisión madrileña en la que vive desde hace dos años para alabar al padre Paulino

Carta del 'Rey del cachopo' desde la cárcel de Soto del Real: "El Padre Paulino odia el delito y compadece al delincuente"

Exclusiva
/ César Román
A mucha gente le sorprendió que el expresidente del Fútbol Club Barcelona, Sandro Rosell, al ser declarado inocente tras pasar injustamente y sin pruebas dos años en la cárcel del Soto del Real, escribiera un libro narrando su experiencia carcelaria, y dedicara los beneficios de cada ejemplar vendido a la obra del capellán de esta cárcel madrileña, el padre Paulino. Vamos a descubrir quién es este religioso gracias a esta carta firmada enviada por César Román, conocido como el 'Rey del cachopo'.

Esa es la carta enviada por César Román Viruete a elcierredigital.com desde la prisión madrileña de Soto del Real en la que vive desde hace dos años y que titula "El Padre Paulino y cómo hacer el bien sin mirar a quién":

"De igual forma, cuando Rodrigo Rato salió de esta misma prisión tuvo palabras de recuerdo y reconocimiento ante las cámaras que le esperaban a la puerta, hacia este mismo religioso. ¿Quién es el padre Paulino que tanta admiración despierta?

Pero que nadie crea que solo los presos considerados “famosos” tienen palabras de afecto hacia el cura de esta cárcel. Ni mucho menos, es el PADRE Paulino, y escribo el “padre” con mayúsculas, porque como tal ejerce respecto a muchos presos sin familia, sin arraigo, sin nada de que perder o con poco por lo que vivir. Creo que todo el mundo en la prisión, presos y funcionarios no dudarían en confirmar que Paulino es la persona más popular, querida y respetada de la cárcel. Todo esto no le viene por gracia divina sino porque ejerce a diario ese precepto de Concepción Arenal que decía “odia el delito y compadece al delincuente”.                               

Carta de Román a El Cierre Digital.                    

No es el padre Paulino un cura al uso, ni anda dando monsergas a diestro y siniestro, sino que ayuda a todo el que lo necesita, sin pedir nada a cambio. Es él quien provee de ropa a quienes no tienen familia, facilita y ayuda a unir familias rotas por el drama de la cárcel, proporciona gafas a quien no puede pagarlas, hace gestiones a quienes la vida no les dio la oportunidad de aprender a escribir y hacer el bien con mayúsculas en 1.000 formas diferentes, y sin mirar a quien. Y lo hace todo con tanta humildad, sencillez y cercanía que hace grande aquel lema de Evita Perón de qué la “caridad humilla, pero la ayuda social significa”.

Y ese ejemplo que da personalmente día a día le proporciona la autoridad natural para dar consejos y que éstos sean escuchados y, por muchos aceptados. Consejos que van siempre en la dirección de que todos aceptemos nuestros errores, de partida hacia un cambio de vida. Unos consejos sabios y positivos que como señalaba el gigante de nuestro Siglo de Oro, el inmenso Quevedo, el Consejo "bueno es pero es de las medianas que menos se gastan y más se gustan".

En estos tiempos que corren, ver una Iglesia llena de gente dispuesta a recibir sus consejos, en forma de un lenguaje sencillo y accesible es poco corriente. Es noticia. Y eso se ve todos los domingos en la cárcel de Soto del Real, de la mano suave del padre Paulino, que logra llevar a la realidad esa máxima de Golda Meir de que “el que no sabe llorar a lágrima viva, tampoco sabe reír a carcajadas”. Son sus misas actos de alegría, con bromas, con palabras que incluso rechinan en los oídos de los puritanos, pero llegan al corazón de quienes le escuchan. Y eso, aquí esto es un lujo y tiene mucho mérito.

Y cuando acaba en la prisión, no crean que se marcha a su casa no. Se va a trabajar en el comedor social Ave María, en la calle Doctor Cortezo de Madrid, donde da de comer a más de 300 familias necesitadas. Si eso no es para quitarse el sombrero, incluso para quienes somos poco capillitas como yo, que venga Dios y lo vea. Nota: se aceptan donaciones en esa buena labor.

El padre Paulino en medio recibiendo la camiseta del Barça, junto al expresidente balugrana Bartomeu.

Este cura es de la orden de la los trinitarios, una orden que nació para rescatar cristianos secuestrados por los berberiscos en el norte de África. Gracias a ellos se logró rescatar a Miguel de Cervantes de su presidio en Argel. Sin ellos no habría sido realidad “El Quijote”, la obra cumbre de las letras españolas, libro que por cierto se escribió en una cárcel, porque Cervantes al igual que Lope de Vega o Quevedo dieron con sus huesos en presidio varias veces. Sin la obra del padre Paulino, no se habrían rescatado para la sociedad a muchos presos de Soto El Real, haciendo gala de buen trinitario. Porque el fin último de una prisión, no debe ser el castigo, sino la reinserción.

El padre Paulino.

Ver al padre Paulino trabajando por esa resocialización, haciendo el bien a quienes muchos consideran el lumpen de nuestra sociedad, y ver cómo logra que renazca en ellos personas nuevas porque interiorizan que la vida siempre da una nueva oportunidad, hace volver a creer en la bondad del ser humano: Hay vida antes de la muerte.

Vaya desde aquí mi homenaje y admiración a este hombre bueno, que lo único que debería cambiar es que es forofo del Barça. Nadie es perfecto, en fin".

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