12 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El 8 de diciembre de 1980, a los 25 años, disparó cinco veces y acabó con la vida del exbeatle frente al edificio Dakota en Nueva York

Mark David Chapman, el perfil del fan convertido en asesino que apagó el ingenio de John Lennon a sangre fría

John Lennon y Mark David Chapman.
John Lennon y Mark David Chapman.
Hay una extraña frontera que separa a un asesino de una mente sana. Esa frontera es tan diáfana que son apenas imperceptibles las diferencias hasta que ya es demasiado tarde. Los protagonistas de estos relatos de instintos criminales traspasaron esa barrera de manera brutal. Posiblemente, en su mente ya lo habían hecho antes de ejecutarlo. Un día su brutalidad llegó a tanto que pasaron a esa parte oscura de la Historia. Es el caso de Champan, el hombre que apagó la luz de Lennon.

En la mañana del día 8 de diciembre de 1980 un hombre corpulento y con pinta de despistado, Mark David Chapman, se dirigía al edificio Dakota en Nueva York donde John Lennon vivía junto a Yoko Ono. A primera hora de ese día, el exbeatle protagonizó la que sería la última sesión fotográfica de su vida. A las cinco de la tarde salió de su casa y David Chapman se acercó a él para pedirle un autógrafo que el cantante estampó en su disco Double Fantasy.

Mientras el cantante acude a un estudio de grabación, Chapman se queda en la calle hablando con otros fans de Lennon, con una de ellas incluso comería, y se compra una nueva edición de El guardián entre el centeno de J.D. Salinger. En la primera página firmaría como Holden Caulfield, el protagonista.

Por la noche John y Yoko volvían a su casa. Chapman intentó hablar con él, pero el cantante pasó de largo. Chapman disparó cinco veces por la espalda. Enseguida llegó la policía y una ambulancia. Lennon moriría en un hospital a las 23:15 horas. Chapman se quedó sentado en la acera leyendo en voz alta pasajes de la novela de Salinger hasta que la policía lo detuvo.

Chapman inauguró una serie de casos de caza al famoso, de acabar con una celebridad como si se tratase de un trofeo para el ejecutor. Así recordaba él su crimen en una entrevista concedida a la CNN en 1992: “Yo estaba sentado dentro del arco del edificio Dakota. Estaba oscuro y hacía viento. Vi como una limusina se paró y sabía que era la de él. Me puse en pie. Se abrió la puerta trasera y salió Yoko y detrás John. Yoko pasó a mi lado. Asentí y Yoko pasó sin mirarme. John me miró y creo que me reconoció. Yo di cinco pasos y saqué mi arma y disparé. Su cuerpo cayó en unas escaleras. Yoko se lanzó llorando sobre su cuerpo”.

Última foto con vida de Lennon. Al fondo está su asesino, Mark David Chapman. 

La histeria se desató. Uno de los ídolos de la cultura de masas del siglo XX había sido asesinado. Incluso hubo dos fans de Lennon que se suicidaron y Yoko Ono a través de los medios tuvo que pedir mesura, así como que se hiciera justicia con el hombre que había acabado con la vida de su marido. Hasta entonces Chapman era un perfecto desconocido.

Un niño maltratado

Pero, ¿cuál es la historia detrás de este instinto criminal? Mark David Chapman vino al mundo en Forth Worth (Texas) el 10 de mayo de 1955. Su padre era un militar que formaba parte de las Fuerzas Aéreas y su madre trabajaba como enfermera. Según contaría él mismo años después, tanto él como su madre sufrieron malos tratos a manos de su padre e incluso ha insinuado en algunas entrevistas que también sufrió abusos sexuales a manos de su progenitor.

Por si no bastaran los problemas en casa, también su infancia estuvo marcada por el bullyng al que le sometían sus compañeros de clase debido a su sobrepeso. A los 16 años comienza a consumir todo tipo de drogas. En sus adicciones y en la música se refugió. Su grupo favorito eran Los Beatles. Sus letras hablaban de un mundo mejor y Chapman llegó creer que el cuarteto de Liverpool le hablaba directamente a él. En esos años también descubrió un libro que sería vital en su historia: El guardián entre el centeno de J. D. Salinger.

Publicada en 1951, la novela de Salinger es un relato en primera persona de un cínico joven desencantado con la vida. Es considerada un clásico del realismo sucio americano. Ha sido una obra tan inspirada como polémica. En su alargada sombra está no solo el crimen que acabó con Lennon sino también el intento de magnicidio de Reagan provocado por llamar la atención de la actriz Jodie Foster y la matanza de Columbine en 1999. Muy presente en la cultura popular, algunos músicos le han dedicado temas como Green Day con Who Wrote Holden Caulfield?

A los 18 años la religión entró con una fuerza inusitada en su vida: se convierte al protestantismo, se matricula en una universidad presbiteriana y se une al famoso grupo YMCA (Young Men Cristians of America), a los que en los setenta Village People dedicó una canción llena de sobreentendidos. A mediados de los 70 se centró en ayudar a niños y a refugiados vietnamitas, algo habitual en asociaciones cristianas en los Estados Unidos. Por esta labor llegó a ser recibido por el presidente de los Estados Unidos, Gerald Ford. Todo en su vida parecía estable, pero recibió un duro revés. La chica con la que había iniciado una relación, lo abandonó.

Mark David Chapman cayó en una profunda depresión que le llevaría a intentar quitarse la vida en 1977 inhalando monóxido de carbono en su coche. Esos años son los más oscuros de su vida. Comienza a oír voces en su cabeza y llega a firmar cartas a una amiga como Guardián Entre el Centeno.

En 1979, su madre se lo lleva a Hawai para ayudarle. Allí conoce a un agente de seguros, Gloria Hiroko Abe, con la que se casa. Hoy en día siguen legalmente unidos.


Mark David Chapman en 2016. 

En una carta en la que firma como Guardián entre el Centeno cuenta que siente que Lennon tenía el triunfo en la vida que él se merecía y que voces en su cabeza le decían que tenía que acabar con él. Unos días antes de acabar con el exbeatle, asaltó al cantautor James Taylor y según declaró el propio artista, Chapman estaba empapado en sudor y como en trance, no paraba de repetir que tenía que matar a Lennon. El músico de Liverpool que a través de su grupo The Beatles había acompañado a Chapman en su difícil adolescencia, se había convertido en el centro de los odios del joven.

Una vida en prisión 

En julio de 1981 se inició el polémico juicio contra Chapman. Finalmente fue condenado a 20 años de cárcel a los que se sumaba la posibilidad de cadena perpetua revisable. En nueve ocasiones se le ha denegado la libertad. La última en 2016. A pesar de ser un criminal célebre, ha concedido muy pocas entrevistas.

Al cumplir los 55 años declaró en un periódico. "Siento que ahora, a los 55, tengo una mayor comprensión de lo que es una vida humana, he cambiado mucho. Estoy avergonzado. Ese es mi primer pensamiento. Lamento lo que hice”, declaró. Lo último que se supo de él es que pidió tener un encuentro con Paul McCartney. Chapman sigue encerrado en Wende Correctional Facility, una prisión de máxima seguridad en el Condado de Erie en Nueva York y para los psicólogos que le han tratado los impulsos reales que le llevaron a acabar con la vida de John Lennon siguen siendo un misterio.

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