01 de agosto de 2021
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EDICIÓN VERANO

El primer ministro armenio, Nikol Pashinián, ha calificado el acuerdo como “muy doloroso”

Armenia asume la pérdida de territorios en Nagorno Karabaj y firma un acuerdo de paz con Rusia y Azerbaiyán

Azeríes celebrando la victoria en Nagorno Karabaj.
Azeríes celebrando la victoria en Nagorno Karabaj.
Ante los avances militares azeríes, Armenia se ha visto obligada a firmar un acuerdo de paz en Nagorno Karabaj en cuya gestación ha desempeñado un papel fundamental la mediación rusa. El acuerdo contempla un “alto el fuego inmediato” supervisado por tropas rusas, además del intercambio de prisioneros y la cesión de varios territorios bajo control armenio a Azerbaiyán. Mientras que azeríes, rusos y turcos han dado el acuerdo por bueno, en Armenia se suceden las protestas por la decisión.

La guerra en Nagorno Karabaj parece estar tocando a su fin. Tras más cuarenta días de sangrientos enfrentamientos, con acusaciones mutuas de utilización de armas prohibidas y ataques contra la población civil, la mediación de Rusia ha sido decisiva para lograr una salida al conflicto, que se resuelve en los términos que reclamaban las fuerzas azeríes.

Y es que, en los últimos tiempos, los avances de Azerbaiyán en la región en disputa habían sido más que significativos. De hecho, según la información que ha trascendido, el pasado lunes los azeríes tomaron Shushá, una ciudad de gran valor estratégico, pues se encuentra a en las inmediaciones de la capital del estado no reconocido de la República de Artsaj (Alto Karabaj), Stepanakert.

Otro factor clave en la aceleración del final del conflicto habría sido, en las últimas horas, el derribo por error de un helicóptero ruso por parte de los azeríes, provocando la muerte de dos militares rusos en el espacio aéreo azerí. Azerbaiyán emitió inmediatamente una disculpa oficial a Rusia, asumiendo su responsabilidad.

A raíz de este hecho, Rusia habría intensificado su papel diplomático para zanjar el conflicto del Alto Karabaj, ejerciendo como intermediario entre ambos contendientes en el ámbito de la elaboración de un acuerdo de paz que finalmente ha sido suscrito por Ilham Alíev, Nikol Pashinián y Vladimir Putin, máximos mandatarios de Azerbaiyán, Armenia y Rusia respectivamente.

Nikol Pashinián, primer ministro armenio.

Precisamente este último avanzó algunos términos del pacto, que entró en vigor este martes y que contempla un “alto el fuego total”. Además, el acuerdo estipula el retorno de los refugiados y desplazados internos a la región en conflicto bajo la supervisión del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, así como el intercambio de prisioneros de guerra y cadáveres.

La seguridad del proceso será garantizada por “un contingente de mantenimiento de la paz de la Federación de Rusia” (casi 2.000 soldados, 90 vehículos blindados y 380 unidades móviles) que se desplegará “a lo largo del corredor que conecta Nagorno Karabaj con la República de Armenia”, aclaró el máximo mandatario ruso. Las tropas del país liderado por Putin permanecerán en la región un lustro, aunque el acuerdo contempla la posibilidad de prorrogar esta presencia cinco años más si azeríes y armenios así lo solicitan.

Aunque todavía se desconocen con exactitud los términos del pacto en relación con el nuevo reparto territorial, el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, ha calificado el acuerdo en su cuenta oficial de Facebook como “muy doloroso”, lo cual, unido a las informaciones que llegan desde medios armenios, apunta a la posible cesión de Armenia a Azerbaiyán de importantes territorios como la región de Aghdam, situada en el suroeste de Azerbaiyán y que los armenios habían conquistado, o la región de Lachin, vía de comunicación fundamental en la conexión de Nagorno Karabaj con Armenia, además de otros enclaves como Kelbajar o Gazakh.

Victoria y derrota

Pashinián ha matizado que la decisión se ha tomado “basándose en análisis profundos de la situación de combate”. Sin embargo, muchos armenios consideran el acuerdo como una "traición". La frustración de parte de la población armenia se ha manifestado con varias protestas en múltiples puntos del país, además de la entrada de decenas de ciudadanos en la sede del Ejecutivo de Pashinián en Ereván, forzando ventanas y puertas y llegando hasta la misma oficina del primer ministro.

La otra cara de la moneda la representa Azerbaiyán, claro vencedor del conflicto. Su presidente, Ilham Aliyev, valoró positivamente los acuerdos alcanzados en el pacto, que “resultará en una paz duradera” y “pondrá fin a los enfrentamientos y derramamientos de sangre”. Del mismo modo, reveló que no solo se desplazarán fuerzas rusas a Nagorno Karabaj como garantes de la paz en la región, sino que también lo harán fuerzas turcas.

En esta línea, según informa EFE, las autoridades turcas han felicitado a Azerbaiyán por el acuerdo. Mevlüt Çavusoglu, ministro de Exteriores de Turquía ha publicado un mensaje en su cuenta oficial de Twitter en la que daba la enhorabuena a los azeríes: “Azerbaiyán obtuvo ganancias significativas sobre el terreno y en la mesa (de negociaciones). Felicito con sinceridad este éxito”. Por su parte, Mustafa Sentop, presidente del parlamento turco calificó el acuerdo como una victoria “legítima” de Azerbaiyán: “Los derechos legítimos y la victoria de Azerbaiyán fueron finalmente reconocidos por su enemigo. Armenia se ha visto obligada a retirarse y a rendirse en el Karabaj”, sentenció.

En cualquier caso, de esta manera finaliza un conflicto étnico con base en los años 90 que ha trascendido a la actualidad cobrándose la vida de miles de personas. Los azeríes recuperan parte de su hegemonía en Nagorno Karabaj al tiempo que el equilibrio de poderes en el Cáucaso se mantiene estable entre rusos y turcos, cuya intervención ha sido decisiva en la resolución de las hostilidades.

 

 

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