04 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Navegaban a bordo del yate Azor, jugaban al mus, pescaban salmonetes y también aprovechaban del estío desde el Palacio de Ayete en San Sebastián

El Pazo de Meirás, símbolo del verano de otra España: Cuando la familia Franco disfrutaba en alta mar y de la gastronomía

El Cierre Digital en
/ La familia Franco en un montaje con el Pazo de Meirás.
El Caudillo siempre mostró preferencia por el norte de España para pasar los veranos junto a su familia. Los lugares escogidos eran el Pazo de Meirás en Coruña y el Palacio de Ayete, donde pasaba largas jornadas a bordo del Azor, pescaba salmonetes, jugaba partidas de mus y tenis. Cambiaba sus uniformes oficiales por las casacas veraniegas y junto a sus nietos paseaba por la finca que rodeaba el pazo, ahora custodiado por el Estado por orden de la Justicia.

Fueron 37 veranos en los que Francisco Franco disfrutó como cualquier ciudadano a pie de las vacaciones estivales. El verano del Caudillo solía comenzar el 18 de julio en el Palacio de la Granja de San Ildefonso donde organizaba una recepción con motivo de la sublevación de 1936.

Tras la estancia en Segovia, en agosto se desplazaba al Pazo de Meirás, su residencia veraniega ubicada a 15 kilómetros de A Coruña en la localidad de Hada. El inmueble, el cual fue propiedad de la escritora Emilia Pardo Bazán, albergó además de a la familia al completo, diversos consejos de ministros y audiencias oficiales.

El Caudillo disfrutaba de unos días de descanso junto a su mujer, Carmen Polo, su hija Carmen Franco, su yerno, Cristóbal Martínez Bordiú y sus siete vástagos. La residencia fue puesta a la venta el pasado año por orden de la familia Franco, sin embargo, el pasado mes de julio el Juzgado de Primera Instancia nº1 de A Coruña daba al Estado la custodia del mismo y de los elementos de su finca –salvo las alfombras del pasillo–.

Vista de la fachada del Pazo de Meirás.

El edificio y su contenido estaba valorado por la familia Franco en ocho millones de euros. A la muerte del dictador, en 1975, el Pazo figuraba como la joya de la corona del testamento de Franco, que redactó en 1968, y que entonces tasaba en 14 millones de pesetas (840.827 euros de ahora), prácticamente la mitad de la herencia del general.

Jornadas a bordo del Azor y días de pesca

Las jornadas de navegación a bordo del Azor, su yate,  eran uno de los momentos favoritos del Caudillo. Llegaba al puerto de Coruña y de allí se desplazaba al Pazo de Meirás donde se reunía con su familia.  

Familia Franco.

Galicia, era la tierra natal del Generalísimo, por la que sentía gran pasión. A bordo del Azor, pasaba largas horas pescando salmones o atunes, uno de sus pasatiempos favoritos que compartía con su nieto Francis. El Caudillo cambiaba el uniforme oficial por camisas marineras , pantalones blancos e incluso la gorra de capitán. 

Francisco Franco.

Durante sus vacaciones, el jefe de estado ofrecía una imagen que distaba mucho de su apariencia habitual, en la cubierta del Azor jugaba con sus nietos y se sentaba a contemplar la inmensidad del mar junto a Carmen Polo.

El Pazo de Meirás: Mus, golf, tenis y visitas oficiales

El Pazo de Meirás no ha sido siempre un quebradero de cabeza para la Familia Franco. Los meses de agosto que allí pasaba Francisco Franco junto a su familia eran pura felicidad. El General pasaba los días jugando al tenis en las pistas instaladas en la residencia o al golf en el Real Club de la Zapateira durante la mañana.

Otro de los clásicos del Generalísimo en el Pazo eran las partidas de mus o su asistencia a las corridas taurinas y que se emitían en el NODO. 

Francisco Franco junto anos príncipes.

A pesar de que el general se encontraba de vacaciones, no aparcaba los asuntos competentes que le correspondían como jefe de estado. En el Pazo se celebraban Consejos de Ministros e incluso recibía visitas oficiales. Algunas de las personalidades que se desplazaron hasta su residencia veraniega fueron los entonces príncipes, Don Juan Carlos y Doña Sofía junto a sus tres hijos, las infantas Elena y Cristina y el príncipe heredero, Felipe.

Entre Coruña y San Sebastián

Además de su estancia en Coruña, Francisco Franco también se desplazaba hasta Donostia, una de las ciudades de mayor exclusividad y destino preferido por la alta sociedad para pasar las vacaciones de verano. Allí disfrutaba de la gastronomía donostiarra, el clima fresco del norte y las competiciones de regatas en la Bahía de la Concha. 

Consejo de Ministros.

El general llegaba hasta San Sebastián y se alojaba en la que fue la residencia del monarca Alfonso XIII: el Palacio de Ayete. Al igual que en Meirás, también cumplía con sus obligaciones oficiales, celebraba Consejos de Ministros a los que asistían miembros del gobierno como el almirante Luis Carrero Blanco. 

En pleno auge del terrorismo de ETA, Francisco Franco era el objetivo perfecto para la organización durante sus vacaciones de verano y tras la detonación de dos bombas que resultaron fallidas durante sus jornadas estivales en Donostia, el General salió ileso. Los veranos del General dieron mucho de sí durante su mandato. 

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