15 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La última superviviente de los hermanos del Caudillo con 10 hijos utilizó el paraguas del régimen para hacer negocios y atesorar un copioso patrimonio

La fortuna oculta de Pilar Franco: la pensionista hermana del dictador experta en adquirir fincas

Pilar Franco Bahamonde
Pilar Franco Bahamonde
Pilar Franco era la menos conocida de los hermanos del dictador Francisco Franco. A pesar de su perfil bajo, al igual que el resto de la familia utilizó el paraguas del régimen de su hermano para hacer negocios y atesorar una cuantiosa fortuna. Viuda desde muy joven, tuvo diez hijo y 12 nietos y saltó a la popularidad en los años 70, en plena Transición, por la publicación de dos libros de memorias donde repasaba los aspectos más íntimos de la familia del dictador con un tono directo.

“Vivo sola. Una muchachita viene tres horas al día para ayudarme: Vivo modestamente, de la pensión de mi marido. Para que luego hablen del dinero de los Franco”, así se manifestaba Pilar Franco Bahamonde ante un reportero del periódico El País. Era octubre de 1980 y la mujer que así hablaba tenía 85 años y el aspecto de una anciana corriente con un punto campechano. Era, después de Pacita que murió siendo una niña, la única hermana del dictador Francisco Franco, fallecido casi cinco años antes. Durante la dictadura apenas hizo declaraciones a los medios y se mantuvo alejada de la vida oficial. No pertenecía a la camarilla de El Pardo. Sin embargo, eso empezó a cambiar en esa fecha, gracias a la presentación de su libro de memorias Nosotros, los Franco.

Editado por Planeta las confesiones de Pilar Franco tuvieron una gran repercusión. A lo largo de 240 páginas ilustradas con fotografías, la “hermanísima” hacía un repaso por su familia y los años de la dictadura de su hermano. Caracterizada por un peculiar sentido del humor y ser directa en sus declaraciones, Pila, como la llamaba su hermano se despacha a gusto en libro. Habla de su hermano Paquito y de cómo la unión familiar se rompe en parte cuando llegan al poder y hay un cambio en la actitud de Carmen Polo, su cuñada.

Pilar nació en 1895 en la localidad gallega de Ferrol, que durante décadas sería luego bautizada como del Caudillo. Allí nacieron todos los Franco. Ella lo hizo tres años después que su hermano Paquito. La vida de los Franco Bahmonde estuvo marcada durante finales del siglo XIX y principios del XX por el carácter iracundo de su padre, Nicolás Franco y Salgado-Araújo, miembro de la Marina que participó en la Guerra de Cuba y, posteriormente, en la de Filipinas, donde según algunos biógrafos tuvo un hijo fuera del matrimonio.

Nicolás, Pilar y Francisco Franco Bahamonde en su infancia. 

Tras 15 años de matrimonio, Nicolás abandonó a su mujer y sus hijos para trasladarse a vivir en 1907 a Madrid. En la capital se casó con una joven llamada Agustina en una ceremonia informa civil, no religiosa, y vivió con ella en la calle Fuencarral hasta su muerte. En esta misma casa fallecería en 1942, aunque a las pocas horas trasladaron el cuerpo a El Pardo enviando al olvido para siempre a Agustina. “Solo decía cosas incoherentes y hubo que apartarla porque no era la mejor imagen para ese momento” recordaba de forma cínica Pilar en sus memorias. Un pasado, el de los Franco Bahamonde, que intentó maquillar en su citado libro.

 Diez hijos y muchas fincas

La hermana del Caudillo contrajo matrimonio en 1914, cuando tenía 19 años, con el militar Alfonso Jariaíz Jerez, con el que tuvo 10 hijos, y quedó viuda cuando el menor de los niños tenía 10 meses. De hecho, al acabar la Guerra Civil doña Pilar, como todo el mundo le conocía, vivía oficialmente con unos ingresos de 190 pesetas, su pensión de viudedad.

Durante la dictadura apenas vivió cerca de la corte de El Pardo, debido a su mala relación con su cuñada Carmen Polo y con la familia política de su sobrina Carmencita, los Martínez-Bordiú. “Siempre que íbamos de visita, había algún Martínez-Bordiú o algún Polo allí. Te hacían sentir que no hacía falta tu presencia” comentó en su momento Pilar.

A pesar de esto, el ascendente de Pilar Franco sobre su hermano era llamativo. Aunque no tuvo cargos en el organigrama franquista como sus hermano Nicolás, el dictador se fiaba de su criterio. Entre ellos nunca dejaron de ser Paquito y Pila. Tal vez, por esta valoración que hacía Franco de los juicios de su hermana, quiso Carmen Polo tenerla lejos. Esto se mantuvo hasta el final de los días del dictador.

Pilar Franco visitando las Juventudes Peronistas durante su viaje a Argentina en 1981, 

“Nos fue prohibida la entrada en La Paz a Nicolás y a mí. Solamente dejaron entrar, de la familia, a la mujer, a la hija y a los nietos. Me dijeron que podía verlo dormido, pero yo me negué. Quería verle con todos los sentidos. Todavía no sé por qué nos hicieron eso. Fue una crueldad terrible, algo inhumano. El marqués de Villaverde no dijo nada, pero no fue él quien lo prohibió. Después, cuando murió el generalísimo, ya no quise verle muerto. Cuando lo pienso, se me ocurre que hubiera sido mucho mejor para todos nosotros que Franco hubiera sido un fontanero, o un albañil, o un vendedor de periódicos... No sé. Quiero decir que, si hubiera sido una persona humilde, no nos habría pasado eso” contaba Pilar Franco en 1980.

A pesar de esto, a Pilar Franco no le fue mal económicamente durante el régimen de su hermano. Entre su patrimonio al final del régimen se encontraba según relata Mariano Sánchez Soler en Los Franco S.A. “una residencia valorada en doce millones de pesetas; un piso para cada uno de sus diez hijos, una 'finquita' en Coruña y 'algunos títulos' en acciones bursátiles”.

¿Cómo consiguió una viuda con pensión reducida un patrimonio así? La ‘hermanísima’ tenía a Manuel Bruguera Sánchez como colaborador para una curiosa forma de realizar negocios. Buscaban parcelas pertenecientes a fallecidos en la guerra que no habían sido reclamadas por herederos. Buscaban estas fincas en el Registro Civil y las inscribían a su nombre. Para algunas de estas fincas, doña Pilar recibía puntuales chivatazos desde las esferas del poder. Le interesaban sobre todo aquellas que en el futuro fueran expropiadas por el Estado para construir carreteras, así ella era la beneficiaria de la indemnización correspondiente. Así, en 1973 el Ministro de Obras Públicas Gonzalo Fernández de la Mora llegó a ordenar el pago de 134 millones por una parte de una parcela fantasma. Ni más ni menos que la que más quebraderos de cabeza dio a Pilar Franco.

El libro de 'Nosotros, los Franco' (1980).

En 1957, junto a Bruguera Sánchez realizó una más de sus peculiares operaciones. Fijaron una parcela de 87.5000 metros cuadrados basándose en un plano de 1869 que la hermana del dictador adquiría por 100.000 pesetas. El problema estaba vez es que esa inexistente parcela ocupaba terrenos en la calle Antonio Casero de Madrid que eran propiedad del Banco Central de Alfonso Escámez, de la constructora Dragados, de una comunidad de vecinos y de una asociación benéfica.

Un abogado, Jaime Sánchez Blanco, descubrió el engaño y el asunto acabó en los tribunales en un proceso que se alargó durante años. Pilar Franco utilizó todas sus influencias para que el asunto perdiese fuelle en los juzgados. La muerte de Bruguera hizo que el asunto se diera por cerrado en la Audiencia Provincial de Madrid. Así, Pilar Franco pudo dar el pelotazo de su vida ante el asombro del mismísimo presidente del gobierno Luis Carrero Blanco que expresó: “La voracidad de esta señora es inmensa”.

Al morir su hermano Pilar estaba bien protegida en lo económico y se convirtió, después de años en la sombra, en un personaje popular por sus dos libros de memorias y sus entrevistas en los medios. Llegó incluso a visitar Chile para entregar una copia firmada de uno de sus libros el dictador Augusto Pinochet y también visitó la Argentina del dictador Videla. También recibió premios de discotecas dejándose fotografiar junto a estrellas del momento como Esperanza Roy o Nadiuska y amadrinó a uno de los hijos de Bárbara Rey y Ángel Cristo.

Pilar falleció en la madrugada del día 6 de enero de 1989 de una parada cardiorrespiratoria en la Policlínica de la Armada de Madrid a los 93 años. Era la última superviviente de los hermanos Franco Bahamonde. Fue enterrada en el cementerio de la Almudena en Madrid junto a su hermano Nicolás. Un camposanto que podría albergar los restos del dictador de decidir el Tribunal Supremo su exhumación del Valle de los Caídos.

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