20 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

El 19 de junio de 2014 sucedió a su padre Juan Carlos I que abandonaba el trono entre grandes polémicas como el Caso Nóos

Cinco años de reinado de Felipe VI: polémicas familiares, disputas políticas y amenazas veladas

Felipe VI con el Toisón de Oro.
Felipe VI con el Toisón de Oro.
Felipe VI cumple cinco años en el trono. Un lustro en el que ha tenido que hacer frente a críticas, una complicada situación política y las batallas internas en la familia real. Por su parte, el monarca ha reducido ésta a su núcleo esencial: su mujer, sus dos hijas y su madre la reina emérita Sofía. Mientras tanto, su padre, Juan Carlos I vive su declive institucional.

El 19 de junio el rey Felipe VI cumplió su primer lustro en el trono. Por ello, celebró un acto de conmemoración en el Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid. Durante el acto, conducido por el presentador Pablo Motos y la periodista Elena Ochoa, el rey otorgó 41 condecoraciones de la Orden del Mérito Civil y se llevó a cabo un izado solemne de la bandera de España a las diez de la mañana en los Jardines del Descubrimiento de la plaza de
Colón.

El Rey, en traje azul marino, llegó al Palacio Real acompañado por la Reina Letizia, quien lucía un vestido azul cielo sin mangas a juego con un bolso de mano sin cadena de la marca Mascaró, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, ambas con vestido, el de la Princesa en rosa y el de la Infanta en blanco, la melena al aire y manoletinas.

Durante el evento, a 41 ciudadanos se les hizo entrega de una condecoración de la Orden del Mérito Civil, por la cual son reconocidos por su excelente compromiso personal y contribución social. Los seleccionados, procedentes de todas las Comunidades Autónomas, eran tanto hombres como mujeres, desde los 19 años de la más joven hasta los 107 de la mayor de todos. Estas personas destacan por su labor en ámbitos como la educación, la investigación, el voluntariado o la integración de inmigrantes convirtiéndose así los condecorados en una representación de los compromisos sociales y laborales que priman en la sociedad española.

Felipe VI junto a la heredera al trono la Princesa de Asturias, Leonor.

Esta sobria celebración de su quinto aniversario al frente de la Jefatura del Estado ha sido para Felipe VI, la culminación de unos días especiales en los que ha sentido el apoyo de la monarquía más importante del mundo, la inglesa. Elegido miembro de la Orden de la Jarretera, el monarca español fue recibido por Isabel II que pretendía así revalidar el reinado de Felipe de Borbón. A su padre le costó más ese reconocimiento por parte de la longeva soberana británica, ya  que le fue otorgado cuando  llevaba catorce años en el trono.

Retrato de monarca con reina emérita al fondo

El advenimiento de Felipe VI al trono llegó en un momento complicado para la Institución. La abdicación de su padre y su llegada al trono era una manera de salvar la Corona. A partir de ese momento el nuevo rey se rodeó de nuevos nombres y apartó a todas aquellas personas que recordaban al reinado de su padre. Un gesto que recuerda a los inicios de su padre en los que intentaba huir de la sombra de Franco, el hombre que le nombró rey.

Esta ‘limpieza’ afectó también a la familia. El monarca tuvo claro que uno de los motivos que llevaron a salir a su padre de la Jefatura del Estado  fue el escándalo Nòos, que acabó con los huesos de su cuñado Iñaki Urdangarin en la prisión de Brieva (Ávila) y, sobre todo, por la presencia como imputada de la Infanta Cristina. La sociedad reclamaba un gesto y Felipe VI apartó a su hermana y a sus sobrinos de la corte. Esto generó por su lado una serie de desavenencias familiares que aún no se han aclarado y que de vez en cuando se recrudecen en público como la pasada pascua en Palma de Mallorca.

Felipe VI ha decido recortar la familia real en su núcleo: su mujer, sus hijas y su madre. 

Felipe VI ha querido enfatizar la familia real nuclear. Junto a su esposa la Reina Letizia, sus hijas Leonor y Sofía y, cada vez más puntualmente, la reina emérita doña Sofía.

Paralelo al asentamiento del reinado de Felipe, hemos asistido a la caída cada vez más en desgracia del rey emérito. El Consejo de Ministros del viernes 7 de junio aprobó "el Real Decreto por el que se modifica el Real Decreto 434/1988, de 6 de mayo, sobre reestructuración de la Casa de Su Majestad el Rey, suprime la Secretaría de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, creada con ocasión de su abdicación el 2 de junio de 2014. Dado que Su Majestad el rey don Juan Carlos ha decidido dejar de realizar funciones institucionales, desaparece el objeto por el que se creó esta unidad".

La portavoz del Gobierno explicó que "dado que Su Majestad el rey don Juan Carlos ha decidido dejar de realizar funciones institucionales, desaparece el objeto por el que se creó esta unidad".

Políticamente, todo el mundo señala que la fecha vital para el actual monarca es el 3 de octubre de 2017 cuando emitió un discurso público tras el referéndum ilegal celebrado el Cataluña el 1 de octubre. Muchos vieron en esto el 23-F del actual monarca. Felipe VI ha conseguido sobrevivir al brillo de su padre, pero, como todos los reyes en la historia necesita un relato. Felipe VI se está construyendo el suyo. La inestabilidad política, la época más convulsa de la reciente democracia le han hecho nadar, en ocasiones, en solitario más allá de los partidos políticos. Ha tomado postura, pero dentro de los límites de la Constitución, únicos en los que se puede mover un rey en un sistema parlamentario, aunque en ocasiones la sintonía entre Zarzuela y Moncloa no haya sido la más deseable posible, como en el momento en el que Mariano Rajoy se negó a postularse a presidente del Gobierno tras las elecciones de junio de 2015.

Felipe VI en el discurso del 3 de octubre de 2017, tras el referéndum ilegal en Cataluña. 

El monarca ha conseguido transitar con éxito por las aguas procelosas de la política, pero sobre Palacio también se ciernen nubes que amenazan con descargar, como asuntos del pasado de Juan Carlos I, movimientos en la sombra del excomisario Villarejo o las amenazas veladas de Iñaki Urdangarin. Cinco años con muchos problemas que hacen de Felipe VI un hombre experto para  moverse en las ambigüedades de la política.

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