27 de mayo de 2024
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FIN DE SEMANA

Mientras tanto, el Gobierno del presidente Daniel Ortega ha retirado la ciudadanía a más de 300 personas y se la ha concedido a 130 extranjeros

Maurizio Gelli, el polémico embajador de Nicaragua en España: Nacionalidad 'exprés' e imputado por "lavar" dinero

El Cierre Digital en
/ Maurizio Gelli, embajador de Nicaragua en España.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha sido acusado por expertos en derechos humanos de la ONU de delitos equiparables a crímenes de lesa humanidad. La acusación se suma a la polémica retirada de la nacionalidad nicaragüense a unas 316 personas mientras que otras gozan de nacionalidad “exprés”. Un ejemplo es la del embajador de Nicaragua en España, Maurizio Carlo Alberto Gelli, que la recibió en el año 2009 para poder ser embajador.

El Gobierno de Nicaragua, presidido por Daniel Ortega, vuelve a encontrarse en el centro de la polémica. Y es que un reciente informe de expertos en derechos humanos de la ONU acusa al presidente, a la vicepresidenta Rosario Murillo —que es también esposa de Ortega— y a algunos altos mandos del país de delitos equiparables a crímenes de lesa humanidad. Una situación se une a la retirada de la nacionalidad nicaragüense a unas 316 personas acusadas de “traición a la patria”.

Según informan medios locales nicaragüenses, Ortega estaría manejando a su antojo la nacionalidad de las personas, no solo por la reciente retirada a estas más de 300 personas sino también por la concesión a otras vía “exprés”. En los dos últimos años, y según informan desde el diario nicaragüense Confidencial, el presidente ha otorgado la nacionalidad a 130 extranjeros. Entre ellos, uno que afecta especialmente a España: el embajador de Nicaragua en España desde noviembre de 2022, Maurizio Carlo Alberto Gelli.

Maurizio Gelli, hijo del masón italiano Licio Gelli habría, según comentan fuentes de Nicaragua, conseguido de forma “fácil” la nacionalidad nicaragüense para poder optar a cargos diplomáticos. Según la Constitución Política de este país, para ostentar un cargo como el de embajador es necesario ser nacional de Nicaragua y, excepcionalmente, si tuvieran otra nacionalidad deberían “haber renunciado a ella cuatro años antes de la fecha de su nombramiento”.

Fuentes nicaragüenses afirman a elcierredigital.com que “parece que tiene la nacionalidad nicaragüense pero nunca renunció a la italiana”. Medios del país confirman, además, que Maurizio Gelli recibió la nacionalidad el 11 de mayo de 2009 y que apenas tres meses después fue nombrado Encargado de Negocios y Ministro Consejero de la Embajada de Uruguay. Se convirtió en embajador en este país oficialmente el 5 de marzo de 2013, es decir, cuando aún no había cumplido su cuarto año como nicaragüense.

El presunto “lavado” de la fortuna de su padre

Nacido en Pistoa el 25 de octubre de 1959, Maurizio Gelli es el cuarto hijo del conocido masón italiano Licio Gelli —que falleció en 2015—, también llamado ‘el hombre de las mil caras’ o ‘el titiritero siniestro’. Conocido por su vinculación a la masonería —era Maestro—, Licio Gelli también destacaba en la política. Comenzó como voluntario de los Camisas Negras de Benito Mussolini y su vinculación al fascismo le llevó a luchar incluso con Francisco Franco en España. Tras la Segunda Guerra Mundial, según la prensa italiana, llegó a ser agente de la CIA.

Maurizio Gelli.

En política también tuvo relaciones con países como Argentina, Italia, España y Uruguay. Su fortuna ilegal ascendía a millones. Concretamente, su hijo Maurizio Gelli —actual embajador de España— llegó a ser imputado por presuntamente “lavar” 1.200 millones de dólares de su padre en el año 1999.

No es el único escándalo que pesa sobre el nombre de Maurizio Gelli. La rapidez con la que consiguió su nacionalidad también ha sido objeto de rumores entre los nicaragüenses, que veían como Gelli se convertía en embajador en Uruguay en primer lugar, después —durante 5 años— en Canadá y por último en España, nombrado el pasado 2022.

Maurizio Gelli sustituía como embajador de Nicaragua en España a Carlos Midence, al que retiraron sus credenciales en marzo de 2022 después de una polémica entre España y Nicaragua. El país latinoamericano no aceptó, según informaba Europa Press, el regreso a Nicaragua de la embajadora de España en el país, María del Mar Fernández-Palacios. Por la “asimetría existente” —un país con embajador mientras otro se quedaba sin él—, Nicaragua decidió quitarle los credenciales a su embajador de entonces. Unos meses más tarde, Maurizio Gelli fue nombrado embajador de Nicaragua en España. Por parte de España, la embajadora pasó a ser Pilar María Terrén Lalana.

La polémica reelección de Daniel Ortega como presidente

También en noviembre Daniel Ortega era reelegido como presidente de Nicaragua por quinta vez consecutiva. Consiguió el 74,99 por ciento de los votos frente a sus rivales. Sin embargo, la oposición y diferentes países internacionales fueron críticos con estas elecciones, ya que antes de que tuvieran lugar fueron arrestados siete precandidatos a la presidencia de los partidos de la oposición. Con respecto a estos partidos, tres fueron eliminados y también se impusieron algunas leyes para restringir la participación.

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua.

La Unión Europea consideraba que la reelección de Daniel Ortega carecía de "legitimidad" y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos aseguraba que en las elecciones se sucedieron "informaciones sobre allanamientos, detenciones arbitrarias, hostigamiento y restricciones a la prensa".

Cuatro expresidentes sudamericanos, Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, Laura Chinchilla, de Costa Rica, Juan Manuel Santos, de Colombia, y Ricardo Lagos, de Chile, firmaron una dura carta de protesta contra el régimen centroamericano.

"Este 7 de noviembre se ha registrado en Nicaragua una jornada electoral marcada por la violación de los derechos ciudadanos para elegir de manera libre y democrática a sus autoridades. Lo ocurrido es grave tanto para el futuro del pueblo nicaragüense como para el resto de América Latina, porque allí se aplicó rigurosamente el itinerario mediante el cual una democracia se convierte en autocracia", aseguraban.

Y decían que "estos comicios tuvieron lugar en un contexto de fuerte represión, con todos los espacios de oposición democráticos cerrados, carente de las garantías básicas de integridad electoral y sin la presencia de observadores internacionales confiables. El resultado fue el esperado: la reelección ilegítima de Daniel Ortega para un quinto mandato y su intención de perpetuarse de manera indefinida en el poder".

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