12 de diciembre de 2019
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Su familia materna es de origen ecoguineano, él nació en Barcelona y niega las acusaciones de racismo hacia su partido

Así es Ignacio Garriga Vaz de Concicao, el polémico "negro de Vox"

El éxito electoral del partido de Santiago Abascal ha puesto ante el foco público a algunos de sus militantes más sorprendentes. Ignacio Garriga Vaz de Concicao ha generado mucho debate debido a que es de raza negra y que, para muchos, la política migratoria de Vox se acerca a postura racistas. Vaz de Concicao, barcelonés de 31 años de origen ecoguineano, niega estas acusaciones mientras defiende el ideario de Vox, tras haber sido militante del Partido Popular por influencia materna.

La irrupción de Vox en el parlamento andaluz con doce diputados ha colocado a la formación conservadora bajos los focos. Todo lo que rodea al partido que preside Santiago Abascal es un reclamo para los medios de comunicación. Los mismos medios que durante la campaña electoral andaluza apenas les han prestado atención y a los que el propio Vox ha ninguneado. Todo esto hace que los perfiles más llamativos de algunos de sus afiliados sean motivo de polémica. 

Ignacio Garriga Vaz de Concicao es para muchos “el negro de Vox”. Carne de meme y de comentario de bar, la figura de Ignacio se ha convertido en un cliché andante. La posición, para muchos extremista, con respecto al fenómeno de la inmigración, es lo que hace que la militancia de Ignacio sea llamativa.

“Estoy harto de ser el negro de Vox. He nacido en Barcelona y soy tan español o más que los que me dicen eso. Eso sí es racismo”, afirmaba hace unos días el propio Garriga en una entrevista concedida a El Español. Más allá de chistes y clichés, ¿quién es Ignacio Garriga Vaz de Concicao?

De la Guinea Española a la Barcelona del desarrollismo

Sus orígenes hay que buscarlos en Guinea Ecuatorial cuando este país africano era colonia española. Sus abuelos maternos, Mercedes y Pablo, regentaban dos pequeñas tiendas de comestibles en Malabo, la capital del país. El matrimonio tuvo siete hijos. Una de ellos era Clotilde, es la madre de Ignacio. Mercedes y Pablo decidieron enviar a sus hijos a la metrópoli ante los vientos en favor de la independencia que empezaban en la Guinea española. Clotilde y sus hermanos se acabaron instalando en Barcelona. La Ciudad Condal vivía un período de expansión económica en pleno desarrollismo económico de los sesenta.  Con el paso del tiempo y tras la independencia de al antigua colonia, los padres acabaron instalándose en la Barcelona franquista huyendo de la Guinea Ecuatorial de Francisco Macías.

La abuela Mercedes aún vive y tiene 104 años. Cada poco tiempo alguno de los tíos de Ignacio viaja a su país de origen. Hasta hace poco también lo hacia la abuela. En Guinea todavía tienen algunas posesiones que consiguieron mantener tras el Golpe de Estado en Teodoro Obiang de 1979.

Santiago Abascal, líder de Vox, con Ignacio 

Clotilde se casó con Rafael, un catalán de origen belga. Los cinco hijos nacidos del matrimonio se educaron en catalán como lengua principal. El más pequeño de los descendentes es Ignacio, nacido en 1987. De su padre adquirió su respeto por la cultura catalana y de su madre sus ideas políticas. Clotilde, votante y colaboradora del PP, siempre destacó en la localidad barcelonesa de San Cugat del Vallés por su desparpajo en las distintas campañas electorales. Con 18 años, cuando iniciaba sus estudios de odontología, Ignacio se alistó al partido y en él se mantuvo nueve años.
Sin embargo, su aventura en el PP acabó cuando, a su juicio, el partido arrinconó una serie de cuestiones de las que había hecho bandera: la inmigración, la crítica al matrimonio gay, la unidad de España, la lucha contra el aborto y la presión fiscal. Además, tampoco supo manejarse bien en las turbulentas batallas por el control del PP catalán en la época en la que Alicia Sánchez Camacho estaba al frente del facción catalana del partido conservador. 

Corría el año 2014 cuando Ignacio descubrió la existencia del partido Vox. En esos momentos decidió cambiar de formación política. El nuevo partido defendía mejor los ideales de Garriga. “VOX es un partido humanista cristiano y por tanto no hacemos distinciones entre personas. Nosotros defendemos al ser humano desde su concepción. Desde que está en el útero materno hasta su muerte natural. Por eso nos oponemos al aborto o la eutanasia”, aseguró Garriga en la citada entrevista. Tanto se involucró que, en 2015, se presentó como candidato a la alcaldía de San Cugat. Fue la única del partido en toda Cataluña junto con la de la alcaldía de Barcelona. 

El catalán de origen guineano tiene una mujer y cuatro hijos y suscribe también la política de defensa de la familia tradicional de Vox. “El matrimonio tiene su esencia en la capacidad de entrega, que sexualmente se materializa en la capacidad reproductiva. Eso no lo tendrán otro tipo de uniones. Por tanto, es único y exclusivo para hombre y mujer. No nos oponemos a que haya enlaces de personas del mismo sexo, pero habrá que buscar otra manera de nombrar a este tipo de uniones civiles”, asegura respecto al matrimonio igualitario. De hecho, sus opiniones sobre el colectivo LGTB en particular no son especialmente positivas: “Venden ideología que cuestiona que el hombre es hombre y la mujer es mujer, y eso da lugar a situaciones surrealistas”.

Ignacio con su abuela Mercedes en el 103 cumpleaños de ésta / Instagram 

Sin embargo, su caballo de batalla es que no se considere a su partido racista y, por ello, que a él se le achaque vivir en contradicción debido a su raza.  “Si VOX fuera racista o tuviera algo contra los extranjeros, yo no podría estar aquí. A mí me da igual que una persona se negra, marrón, verde o amarilla. De lo que está en contra VOX es de la inmigración ilegal” afirma.

Por otro lado, que partidos con tintes xenófobos como el Frente Nacional de Le Pen en Francia o la organización racista estadounidense KuKusKlan felicitasen a Vox por su éxito electoral ha hecho que las críticas de racismo llegaran de nuevo ante la indiferencia del propio Ignacio. “A mí me provoca cierta repulsa. Yo no sé los motivos que le han llevado a felicitarnos. Quiero creer que por su afinidad con Trump o porque también está en contra del establishment. […] nos ha felicitado él a nosotros, no al revés” se defiende en El Español.

Durante cuatro años la militancia de Ignacio en la formación de Santiago Abascal ha pasado desapercibida. Ahora el sorpresivo, para muchos, éxito de Vox lo ha convertido en tendencia de conversación en varias redes sociales. Haciendo de la anécdota categoría, el caso de “el negro de Vox” es representativo de cómo los medios se han relacionado con el fenómeno de este partido político. Mientras Ignacio, sin complejos, se sacude etiquetas de supuestas contradicciones, él y el resto del partido siguen su camino hacia encontrar un hueco en el complejo panorama político nacional.

COMPARTIR: