19 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

Alberto Saiz reconoció en 'Salvados' que se hicieron "determinadas acciones en su favor para que tuviese acceso a algún contrato de trabajo"

El exdirector del CNI Alberto Saiz saca la relación entre Bárbara Rey y el Emérito: La intrahistoria de la vedette murciana

Bárbara Rey.
Bárbara Rey.
La entrevista a Alberto Saiz, director del CNI entre 2004 y 2009, en el programa de La Sexta 'Salvados', devolvía este domingo a la actualidad uno de los episodios más oscuros en la complicada trama de las supuestas aventuras amorosas del hoy Rey Emérito Juan Carlos de Borbón. El "jefe de los espías" relató ante Gonzo cómo puso punto final al chantaje de Bárbara Rey al ahora Rey Emérito. Elcierredigital.com repasa la vida de la vedette murciana.

Hace 24 años, en 1997, la vedette y presentadora Bárbara Rey, cuyo verdadero nombre es María Margarita García García (Totana, Murcia, 2 de febrero de 1950), protagonizó uno de los episodios más oscuros en la complicada trama de las supuestas aventuras amorosas del hoy Rey EméritoAlberto Saiz, jefe del CNI desde 2004 a 2009, recordó este domingo en el programa de La Sexta 'Salvados' cómo puso punto final al chantaje de la actriz a Juan Carlos I. "Se estaban haciendo determinadas acciones en favor de la susodicha persona de manera que tuviese acceso a algún contrato de trabajo, alguna publicidad o alguna cosa de estas", señaló. "De no hacerse, cabía la posibilidad de que alguien dijese que había habido una relación íntima", indicó Saiz. "Yo creo que el CNI no estaba para estas cosas y sencillamente cerramos aquel capítulo". 

Durante la entrevista, se hace mención un libro de Juan Fernández Miranda y Javier Chicote publicado por Roca Editorial, 'El jefe de los espías', un volumen que saca a la luz el archivo secreto de Emilio Manglano, consejero del rey y director del CESID durante 14 años, y en el que se afirma que a la vedette se le pagaron 25 millones de pesetas, se le consiguió un contrato en Televisión Española y luego se llegó al acuerdo de pagarle 600 millones de pesetas durante diez años, dinero que salía del CNI. Según Alberto Saiz, bajo su conocimiento, "no salió dinero público del CNI para las manos de esta señora", sino que salía de donantes externos. 

Pero, ¿quién es Bárbara Rey? ¿Cómo conoció al Rey Juan Carlos? Elcierredigital.com repasa la vida de la vedette murciana. 

La vida de Bárbara Rey 

Bárbara Rey, María García para el DNI, 'Marita la totanera' para los amigos, nació en Totana (Murcia), el 2 de febrero de 1950. Desde pequeña destacó por su afición al mundo del espectáculo. Admiraba sobre todo a Lola Flores, a la que llegó a imitar con mucha gracia años más tarde. Con el paso del tiempo, también pasó a estar Concha Velasco en la su lista de iconos. 

A María, estudiar le gustaba poco y vio, en el título de Maja de Murcia, en 1967, una oportunidad para llegar a Madrid, la meca del espectáculo nacional. En la capital fue gogó de locales como Cerebro, se presentaba a todo tipo de concursos de belleza y empezó a aparecer como extra en películas como La vida sigue igual (1969), a mayor gloria de Julio Iglesias. En 1970 fue Miss Madrid y quedó segunda en Miss España. Cuando la ganadora, Fina Román, se casó, hubo que buscar a alguien que la sustituyera y ahí estaba Marita, que fue nombrada Miss España 1971 sin que mediara ningún concurso, lo que sería, a la postre, el primer escándalo de su vida. 

Tras varios filmes sin importancia, la murciana decidió macharse casi un año a Londres. Mucho tiempo después contaría que se sintió acosada por alguien importante del mundo del espectáculo. Antes había tenido, parece ser, un flirt con Junior, antes de que este se uniera a Rocío Dúrcal

En 'La muerte ronda a Mónica' (1976).

A su vuelta a España puso su carrera en manos del mismo representante que el de la belleza argentina Rosanna Yanni. Nació así su nombre artístico, en homenaje a su Barbra Steisand y a Fernando Rey, entonces el actor español más internacional. Su carrera empezó a crecer a pasos agigantados interpretando roles secundarios en comedias, a mayor gloria de estrellas como Ana BelénLina Morgan o su admirada Concha Velasco

En 1975 dio el salto a las portadas de las revistas del corazón por un romance con Alain Delon. El astro del cine se encontraba en España rodando una película en la prensa nacional y se llenaron las portadas con la unión de Bárbara y el francés. A finales de año la rubia totanera fue elegida junto a Ágatha Lys y Paca Gabaldón para presentar el especial de Nochevieja en TVE a las órdenes de Valerio Lazarov. Se convirtió en una de las mujeres más famosas y deseadas del país. 

Reina del destape

Tras la muerte de Franco, el cine, la televisión y los kioskos se llenaron poco a poco de mujeres desnudas a las que más tarde, también se les sumaría algún hombre. Las nuevas folklóricas del 'rompe y rasga' se convirtieron en las reinas del celuloide patrio. Bárbara, además de desnudarse en revistas como InterviúParty o Lib, exhibió su anatomía en filmes como La muerte ronda a Mónica, La viuda andaluza o Las delicias de los verdes años

Compitió de tú a tú con otras reinas de la Transición como NadiuskaMaría José Cantudo o Amparo Muñoz. A Bárbara posiblemente le jugó una mala pasada la moda del destape y su físico, que se acercaba más al de una sueca que al de una española castiza. Su talento para la comedia se perdió en papeles repetitivos. Tal vez, la excepción a su carrera fue su papel en Carne apaleada (1978), un magnífico drama carcelario donde compartía cartel con Esperanza Roy y Terele Pávez, donde interpretaba a una lesbiana en prisión por asuntos políticos. Antes ya había encarnado la primera historia lésbica de nuestro cine, si bien con tintes mucho más morbosos y eróticos. Fue en Me siento extraña y su compañera en la pantalla era Rocío Dúrcal

Una vedette en el circo

En 1980 se alejó del cine para unirse a Ángel Cristo, un exitoso domador. La actriz cambió los escenarios por las carpas circenses. Juntos recorrieron el país y tuvieron dos hijos, Sofía y Ángel. La primera optaría por hacer su vida de cara a los focos y se ha ganado el cariño del público y la prensa por su forma sincera y espontánea de contar sus cosas, incluidos sus problemas con las drogas. Un asunto que narró con naturalidad implicándose después en ayudar a presas en proceso de rehabilitación. 

El matrimonio entre la actriz y el domador acabó en 1989 entre acusaciones de malos tratos por parte de Ángel. La mala vida del domador lo convirtió en un hombre prematuramente envejecido y sin la actriz, el circo empezó a perder éxito. Durante años las desavenencias entre los ex ocupó páginas en las revistas y horas en la televisión. La murciana demostró en los platós tener recursos de espectáculo que el cine decidió desaprovechar. 

Se casó con Ángel Cristo en 1980. 

Después de Ángel apenas se le han conocido relaciones, entre ellas, las que mantuvo con el futbolista Pedro de Felipe o Frank Francés. Éste último, un atractivo jugador de paddle marroquí, varios años más joven, que le hizo protagonizar sonadas polémicas en la prensa rosa. Como antes de su matrimonio con Ángel, cuando también fueron célebres sus relaciones con Carles Rexach y con Paquirri. Con el jugador del Barça siempre quedó la duda de si fue ella quien avisó a la prensa, harta de que el futbolista no quisiera romper con su novia oficial. En cuanto al diestro de Barbarte, éste alternó la relación con la actriz con la oficial que mantenía con Lolita. Finalmente, el torero se unió a Isabel Pantoja. Sin embargo, de entre todas sus historias personales, ha habido una que ha generado más comentarios que otras: la que la vincula a Juan Carlos I. 

El affaire real

La historia entre Bárbara Rey y el Rey Emérito se hizo pública cuando en junio de 1997 la actriz anunció a bombo y platillo que habían entrado a robar en su casa. Según declaró, habían entrado buscando material sensible que afectaría a la consabida “alta personalidad del Estado”. Bárbara además señaló a un nombre propio, Manuel Prado y Colón de Carvajal, íntimo amigo del Rey, por lo que la gente rápidamente ató cabos. Prado y Colón de Carvajal, descrito por Carmen Rigalt como “el manco con la mano más larga de todo Madrid”, fue utilizado por el Rey como enlace para todo tipo de aventuras, incluidas las políticas. Como tantos otros amigos del monarca en los 90, acabó sentado ante un tribunal de justicia.

La relación con Juan Carlos I había comenzado a principios de la Transición. Se hicieron amigos por medio de Adolfo Suárez, otro amigo de la actriz en una etapa en la que ella apoyaba al líder de UCD. La relación, iniciada a comienzos de los 80, continuó de manera intermitente a lo largo de muchos años hasta que un buen día, en junio de 1994, don Juan Carlos, de manera sutil, le hizo saber que la historia había acabado. Sin embargo, no iba a ser todo tan fácil. Según algunas fuentes, la murciana había supuestamente grabado varias conversaciones con el monarca.

Bárbara Rey en los 70. 

La discreción nunca ha sido uno de los mejores atributos de Juan Carlos de Borbón, y con su supuesta amante hablaba sin tapujos de todos sus problemas, incluyendo aspectos íntimos sobre la Reina y el golpe militar del 23-F. Durante esos años, parece que Bárbara Rey recibía de los fondos reservados del Ministerio del Interior unas atribuciones de entre uno y dos millones de pesetas aunque, según algunas fuentes, podrían ser más. Más tarde, los agentes del CNI le abrieron una cuenta bancaria en el Kredietbank de Luxemburgo, donde ingresaron 26,3 millones de pesetas, según publicó Ok Diario en enero de 2017. Sin embargo, los ingresos se cortaron cuando la relación se interrumpió. Fue cuando ella intentó llegar a un acuerdo indicando que tenía material gráfico y audiovisual que podía comprometer al Rey.  Una historia que, a día de hoy no ha sido explicada aún del todo y que la actriz nunca ha querido desvelar. 

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