15 de agosto de 2020
|
Buscar
EDICIÓN VERANO

El Juzgado número 2 de Tuy, en Pontevedra, reabrió el caso hace tres meses y ha tomado ya 13 declaraciones a testigos

El padre de Déborah Fernández declarará 18 años después en el Juzgado por la muerte de su hija

Deborah Fernández.
Deborah Fernández.
José Carlos Fernández, padre de Déborah, la joven viguesa asesinada en 2002 en Vigo, declarará por fin en sede judicial después de 18 años. A pesar de las reaperturas del caso es la primera vez que el padre de la víctima será escuchado en sede judicial. También lo hará ese día 20 de febrero la mejor amiga de la joven, aunque tendrá que hacerlo por videconferencia, ya que ahora vive fuera de España.

José Carlos Fernández, el padre de Déborah Fernández, la joven viguesa cuyo cadáver fue encontrado en una cuneta el 10 de mayo de 2002, será el primer familiar en declarar ante el Juzgado número 2 de Tuy, Pontevedra, desde la reapertura judicial del caso hace ahora tres meses.

José Carlos Fernández declará este jueves 20 de febrero junto con una de las íntimas amigas de la víctima. Esta prestará su testimonio por videoconferencia, ya que vive actualmente fuera de España. Extrañamente en estos 18 años nadie había tomado declaración antes al padre de Déborah. Sí se había tomado testimonio a la amiga de la joven viguesa asesinada hace 18 años, pero solo por parte de la Policía y no del juez instructor.

Estos dos nuevos testigos se suman a los trece que ya pasaron por el juzgado, todos ellos del entorno de la joven y de su exnovio. Estas testificales habían sido solicitadas inicialmente por los abogados de la familia, pero en un primer momento fueron rechazadas. Tras los últimos interrogatorios, llevados a cabo el pasado mes de febrero, el juzgado ha rectificado y ha decido llamarlos por fin a declarar.

Deborah Fernández.

Comos ha comentado a la amiga de Déborah sí se la tomó en su día declaración en comisaría, pero nunca se la llamó al Juzgado a pesar de que el caso fue reabierto en varias ocasiones, hasta su archivo provisional en 2010.

Las nuevas diligencias pueden contribuir a que se reconstruyan las últimas horas de Déborah Fernández en la tarde del 30 de abril de 2002, último día que la vieron sus allegados y familiares, y determinar quién puede estar detrás de su secuestro y asesinato.

El cadáver encontrado

El 10 de mayo de 2002 su cuerpo fue encontrado por una vecina de O Rosal, a 40 kilómetros de Vigo. El cuerpo estaba desnudo y oculto bajo unas ramas. Lo habían lavado. Aunque aparentemente el cadáver no tenía signos de violencia, la autopsia determinó que había muerto por asfixia sin poder aclarar si fue de forma súbita o provocada.

El escenario claramente criminal y con pistas falsas para confundir a la Policía ha llevado a la familia a luchar por reabrir el caso durante todos estos años. En esta nueva reapertura han declarado ya en el Juzgado de Tuy trece personas, entre ellas, el exnovio de Déborah y sus familiares y amigos.

El auto con el archivo de la causa en 2010 reconocía que el exnovio de la víctima, Pablo P. S., había incurrido en contradicciones durante sus declaraciones, pero sin evidencias científicas que lo situaran cerca de Déborah aquella noche de abril ya que era imposible avanzar más en la investigación.

Sin embargo, tras la reapertura del caso por parte del Juzgado de Instrucción número 2 de Tuy, los testigos que han sido llamados a declarar han sitúado de nuevo ante la jueza el foco en este joven, de una manera u otra, porque todos los testigos tuvieron relación con la pareja. 

Por el juzgado han pasado también los padres de Pablo P. S., un excuñado de Déborah y tres amigos que conocían a la pareja. Todos estuvieron con Déborah o con Pablo las horas anteriores e inmediatamente posteriores a la desaparición de la joven de 22 años. Unas nuevas declaraciones que han aportan más datos. Por ejemplo, la madre de Pablo nunca fue citada a declarar en la anterior instrucción. 

José y Rosa, hermanos de Déborah Fernández.

Ya en su día la Policía solo marcó como sospechoso a este joven y a nadie más. Pablo y Déborah habían dejado la relación cinco meses antes y él negó siempre haber visto a su exnovia aquel 30 de abril de 2002, aunque sí quedó probado que hablaron al mediodía por teléfono mientras ella se depilaba en la peluquería.

La Policía estimó entonces que sus sucesivos testimonios eran "confusos y contradictorios" y que algunas de sus declaraciones "chocaban frontalmente" con las de otras personas, según consta en el sumario de la Operación Arcano desarrollado en 2009 y 2010.

Pablo P. S. siempre rechazó en sus declaraciones haberse cruzado con Déborah en su coche, donde se le perdió la pista a la joven, en un lugar conocido como la curva de Alcabre y aseguró que llegó unos 10 minutos tarde a un partido de fútbol en el club de campo porque se había olvidado el reloj y que tras el partido, y antes de volver al club para una cena, fue a ducharse a casa. Sobre estas declaraciones los policías apreciaron contradicciones en lo manifestado por el joven y por su padre.

El excuñado y dos amigos de la víctima han declarado ahora ante la jueza que "el exnovio telefoneó la noche de la desaparición de Déborah para preguntar por ella, lo que les causó extrañeza y que al día siguiente lo acompañaron a su casa para ver si estaba allí la joven y él quiso entrar solo no dejándolos pasar, algo que siempre negó el exnovio".

 De momento, ya han pasado por el Juzgado de Tuy trece testigos en dos meses, desde que se reabrió el caso. Además de las testificales, la nueva jueza intructora ya solicitó una ampliación de las pruebas de ADN que se hicieron en su momento. Ahora este jueves día 20 es el turno del padre y la mejor amiga de Déborah, que tratarán de arrojar algo más de luz al caso.

COMPARTIR: