10 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Cuentan con uniformes, chalecos y multitud de efectos policiales así como armas de fuego y numerosa munición de diferentes calibres

Los "vuelcos" de los narcos: Se disfrazan de policías para robar in situ la mercancía a sus rivales

Placas policiales incautadas a la organización detenida este jueves
Placas policiales incautadas a la organización detenida este jueves
Este jueves fue detenida una banda de policías "ful", término utilizado en el argot policial para describir a una banda que se disfraza de policías para incautar la droga de sus rivales en sus narices y huir sin ser detectados. Cuando una banda roba a otra se le denomina "vuelco" y está relacionado a la figura de los policías ful ya que los metodos para realizar este tipo de robo suele incluir indumentaria policial, para evitar que sus víctimas se enfrenten a ellos.

Este jueves fue desmantelada una red de policías ful dentro del marco de una operación conjunta entre la Policía Nacional y la Guardia Civil. La organización delictiva operaba en la Comunidad de Madrid y se especializaban en los “vuelcos” a otras organizaciones criminales.

En la operación se ha detenido a ocho personas, de origen español, colombiano, francés y venezolano, con edades comprendidas entre los 26 y los 50 años de edad-, como presuntos responsables de los delitos de pertenencia a grupo criminal, robo con violencia e intimidación, detención ilegal, usurpación de funciones públicas y de estado civil, tenencia ilícita de armas, delito contra la seguridad del tráfico y delito de atentado a agente de la autoridad.

En el registro se intervinieron uniformes, chalecos y placas policiales, así como armas de fuego cortas, largas y de guerra, munición de diversos calibres, perturbadores de frecuencia, walkie talkies, grilletes, defensas, así como herramientas que la organización utilizaba.

Los términos “policías ful” y “vuelcos” están fuertemente relacionados ya que las operaciones requieren usualmente de ambas estrategias para dar los golpes. El término policía ful, muchas veces referido erróneamente como policía "full", es un argot policial para referirse a criminales que se hacen pasar por cuerpos de seguridad para realizar actividades delictivas sin levantar sospechas y poder acceder a otros grupos criminales más eficientemente.

Por otro lado, los vuelcos son también terminología policial que describe la situación en la que una banda criminal roba a otra, no necesariamente ataviados con indumentaria policial, pero es lo usual.

Quizá el caso más famoso de una operación con policías ful sea La Masacre del Día de San Valentín, perpetrada por supuestos hombres del mafioso italoamericano, Al Capone, el día de San Valentín de 1929 en la ciudad norteamericana de Chicago, quien encargó a sus hombres realizar una emboscada a cinco miembros de la North Side Gang, una banda rival. Para poder atraerlos a la trampa, los miembros de la banda de Capone utilizaron indumentaria policial y fusilaron a sus objetivos mientras les hacían creer que simplemente serían registrados.

¿Cómo se lleva a cabo un “vuelco”?

La manera en la que se lleva a cabo una operación de vuelco es muy parecida entre las organizaciones que se hacen pasar por policías ful. Los responsables primero deben hacerse con indumentaria policial y otros accesorios que puedan contribuir a dar autenticidad al disfraz, como placas policiales. Esto por lo general se lleva a cabo mediante la fabricación y falsificación de indumentaria policial, robándola o con un cómplice que tenga acceso a este tipo de material.

La banda que desea dar el golpe debe primero identificar la vivienda o edificio donde la banda rival guarda el dinero, las drogas o los bienes en general que se han de robar. Una vez hecho esto y lograda una indumentaria policial lo más realista posible, el siguiente paso es hacer creer a los miembros de la banda rival que están siendo intervenidos por una operación policial real. Finalmente, los bienes son “incautados” y los criminales escapan con el botín.

Es frecuente que se incaute indumentaria policial a las bandas dedicadas a los "vuelcos".

En el caso particular de la organización desarticulada el jueves, su modus operandi era exactamente igual, pero iban un paso más allá, como no sabían cuanto tiempo duraría su disfraz, el primer paso de cualquier operación siempre era maniatar a los miembros de la banda a la que estaban atacando para asegurarse una operación limpia y sin dificultades añadidas por la oposición u hostilidad de las víctimas que posiblemente estarían armadas.

Los vuelcos en España

En España este no es el primer caso de policías ful dando vuelcos a otras bandas del país. En 2008 se llevó a cabo la llamada “Operación San Bull”, en la que se detuvo no solo a una banda que se hacía pasar por policías para realizar vuelcos, sino que además atraparon in fraganti también a la banda de narcotraficantes colombianos que iban a ser asaltados. Cayeron cinco policías ful y cuatro narcos colombianos.

La banda llevaba a cabo el método de manual para poner en marcha operaciones de vuelco: Primero identificaban a su objetivo, los narcos y el cargamento que transportan, luego utilizaban métodos de seguimiento electrónico, incluida una central de comunicaciones móvil dentro de una furgoneta y finalmente llevaban a cabo las redadas vestidos como agentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP).

Ángel Suárez, "Casper", realizaba "vuelcos" violentos con su banda hasta que fue detenido en 2010

En este caso el objetivo era una nave en Alcalá de Henares donde se almacenaban 264 kilogramos de cocaína. Los falsos policías habían dispuesto un fuerte dispositivo de seguridad fuera de la nave para evitar ser sorprendidos por otros narcos, sin saber que estaban siendo vigilados por efectivos de la Policía Nacional. Además de la droga y las armas encontradas, también se intervinieron grilletes metálicos, bridas, cuatro chalecos con la inscripción “policía”, un chaleco antibalas, un equipo de visión nocturna, dispositivos de control y vigilancia, grabadoras, cámaras, equipos fotográficos, balanzas de precisión, máquinas de contar dinero y ordenadores

En 2013 la Policía manejaba una lista de entre cinco y siete grupos criminales especializados en este tipo de asalto a otras organizaciones en España. La mayoría de las bandas estaba especializada en identificar a otras de origen sudamericano que traían cargamentos a la Península de manera puntual. Estos cargamentos eran vigilados durante semanas hasta que se realizaba el golpe.

La Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco), explicó que ese año llegaron a intervenir cámaras de seguimiento que simulaban ser ramas de árbol. Ese mismo año cayó en Murcia una banda de seis integrantes, de los cuales tres eran verdaderos policiales locales murcianos y un cabo de la Policía Militar. Habían dado varios vuelcos en Murcia y Alicante. Sus objetivos eran siempre pequeños grupos de narcotraficantes a los que les robaban las drogas o el dinero que habían obtenido con el comercio de éstas.

Años más tarde, en 2016 se vivió quizá uno de los episodios más importantes en la historia del narcotráfico en España. El jueves 9 de junio de ese año fue condenado a 89 años de prisión Ángel Suárez Flores “Cásper”, quien en su momento fue descrito por los periódicos como “el capo nacional por antonomasia”. Su banda se especializaba en dar vuelcos y durante estos su banda se dedicaba a atacar a todo el que estuviese de por medio. No solo se limitaban a robar, sino que muchos miembros de las bandas rivales eran vejados y torturados, dejando en muchos secuelas psicológicas y físicas.

Durante una de sus operaciones en 2009 tanto él como sus subordinados se hicieron pasar por agentes de la Unidad Central Operativa (UCO), órgano central de la Policía Judicial de la Guardia Civil e irrumpieron en la finca de Lebrija en Sevilla, donde una banda de narcos rivales guardaba un alijo de drogas. Todos los narcos que se encontraban resguardando el alijo fueron golpeados con una barra de hierro que provocó múltiples fracturas a cada uno de ellos. Uno incluso fue quemado con un soplete.

Cásper fue capturado mientras preparaba su última operación de vuelco en 2010, mientras amenazaba a un habitante de Aguilar de la Frontera, una localidad al suroeste de Córdoba para que prestase su colaboración. Sin embargo, este vecino de nombre Manuel decidió avisar a las autoridades y cuando el narcotraficante fue nuevamente a su domicilio con intenciones de ejercer más amenazas y violencia se encontró con efectivos de la Udyco, quienes le detuvieron de inmediato.

El vuelco es un método que goza de popularidad entre muchas bandas. El hecho de realizar una “intervención policial” a una banda rival resulta extremadamente beneficiosa ya que ninguna organización criminal iniciaría un enfrentamiento directo con las autoridades, mucho menos denunciaría el robo de un cargamento de drogas por simple lógica, lo que ha propiciado que este sistema se mantenga a lo largo del tiempo para aquellas organizaciones criminales que tengan los medios para hacerse con indumentaria policial. Ya sea robándola a las autoridades reales o fabricándolas ellos mismos con el realismo suficiente como para poder engañar a aquellos narcos que no cuenten con la astucia suficiente para detectar el engaño.

En junio 2019 otra banda fue desarticulada y sentenciada a prisión por delito de narcotráfico y usurpación de funciones públicas entre otros. También se hacían pasar por agentes de la Guardia Civil para atacar a pequeños grupos de narcotraficantes a quienes robaban la mercancía. Hacían uso del mismo tipo de actuación que otras, pero destacan igual que la banda de “Casper” por ejercer la violencia contra sus objetivos, abandonando completamente la sutileza y las intenciones de llevar a cabo una operación limpia.

También es frecuente que se incauten armas a las organizaciones dedicadas a los "vuelcos".

Utilizaban diversos uniformes tanto de la Guardia Civil como de la Policía Nacional, además de las placas identificativas. La droga y los beneficios se repartía entre los informantes y los narcos que llevaban a cabo las acciones.

Mientras estuvieron operativos robaron más de cuatro kilos de cocaína y 20 de marihuana, así como el dinero que sus objetivos almacenaban dentro de sus viviendas. En total, más de 110.000 euros en billetes de diferentes cantidades.

Estos criminales fueron puestos en la mira de las autoridades cuando cometieron un robo con violencia en un domicilio ubicado en la Vía Hispanidad, en Zaragoza. El error radicó en que las víctimas no eran narcotraficantes y no tuvieron ningún inconveniente en denunciar a las autoridades a los sujetos que habían accedido a la vivienda disfrazados de efectivos de la UCO de la Guardia Civil. Fue así como los autores del crimen fueron identificados por el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas (EDOA) y detenidos in fraganti mientras abandonaban un domicilio en Estepona, Málaga. Durante el arresto fueron incautados 2.263 gramos de cocaína.

A pesar de la fiabilidad de este sistema para poder robar y escapar con éxito sin levantar sospechas de las víctimas, lo cierto es que los vuelcos han generado enfrentamientos entre organizaciones cuando los afectados descubren que han sido engañados.

En enero de 2019 fueron arrestadas cuatro personas por su participación en un tiroteo en el municipio de Alfafar, en Valencia. Dos de los detenidos habían sido heridos. Las investigaciones descubrieron que se trataba de un ajuste de cuentas por una operación de vuelco. Los principales precursores del tiroteo habían irrumpido armados en una vivienda donde otros narcos almacenaban la mercancía y por ello las autoridades supieron de inmediato que se trataba de una operación para recuperar el alijo de drogas.

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