17 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

La empresa Tapatana de Joaquín Bohórquez desembolsó por la propiedad casi 900.000 euros a pesar de presentar pérdidas según su último balance contable

Así funcionan los Ruiz-Mateos: Mientras Patricia renuncia a la herencia, su marido recupera la casa embargada de su hermano José María

Patricia Ruiz-Mateos y su padre el día de su boda con Joaquín Bohórquez, en 1990.
Patricia Ruiz-Mateos y su padre el día de su boda con Joaquín Bohórquez, en 1990.
La renuncia al manejo de las sociedades del holding de José María Ruiz-Mateos por parte de sus hijas en 2004, evidencia el manejo que del dinero sacado de la saga hacen los hijos varones del fallecido empresario jerezano, con el beneplácito de su mujer Teresa Rivero. Ahora se ha sabido que una de ellas, Patricia, ha renunciado a la herencia paterna. Pero, mientras, su marido Joaquín Bohórquez ha comprado por casi 900.000 euros la casa embargada a José María hijo. ¿De dónde ha salido el dinero?

Las siete hijas de José María Ruiz-Mateos y Teresa Rivero renunciaron mediante la firma de un documento en 2004 a la gestión de las empresas del grupo en favor de sus hermanos varones. Cuando falleció el patriarca apareció un testamento oficial que solo Begoña abrió y que aceptó a beneficio de inventario. El resto, todas las otras hermanas, permanecieron inactivas para evitar que los acreedores se lanzaran sobre ellas.

Pero al aceptarlo Begoña Ruiz-Mateos, solo a beneficio de inventario, con la idea de saber el contenido real, provocó que los hijos varones de la saga familiar también acudieran al reparto. Así, con esta maniobra estudiada, cuando se terminen de inventariar todos los bienes se podrá conocer por fin el valor real del testamento del empresario dueño del conocido holding de la abeja.

Una compra sopechosa

Hace unos días también se supo que Patricia Ruiz-Mateos Rivero, tercera de las hijas del fallecido empresario gaditano José María Ruiz-Mateos, había renunciado a la herencia paterna.

Sin embargo, un movimiento llamó mucho la atención. Así, hace tan solo unas semanas, el marido de Patricia, el empresario Joaquín Bohórquez, acudió a la subasta pública de la casa de su cuñado, José María Ruiz-Mateos, en la localidad madrileña de Aravaca. Desembolsó casi 900.000 euros por la misma. La pregunta es clara: ¿De dónde sale ese dinero?

Patricia Ruiz Mateos actualmente no trabaja. El matrimonio vive en la madrileña colonia de El Viso, en casa del padre de Joaquin Bohórquez, que es un importante empresario a quien no le han comprado la casa. La empresa de Bohórquez, Tapatana, a través de la que se adquirió la casa de José María Ruiz-Mateos hijo, presentó según su último balance presentado en octubre de 2018, unas pérdidas de 23.204,29 euros.

No se sabe, pero muchos acreedores sospechan que la familia Ruiz Mateos tiene dinero fuera de sus cuentas embargadas. Aseguran que no hacen ostentación del mismo para evitar que los acreedores de Nueva Rumasa se lancen sobre la herencia.

Todos los hermanos y hermanas continúan manteniendo el nivel de vida anterior al fallecimiento del patriarca José María Ruiz-Mateos.  Actualmente los seis varones de la familia, Álvaro, Javier, José María, Alfonso, Zoilo y Paul cumplen condena en la cárcel de Aranjuez por estafa en la venta de unos hoteles en Mallorca y Canarias, pero tienen pendientes todavía una cincuentena de causas judiciales.

Mas renuncias a la herencia

Pero Patricia no es la primera hija que renunció a la herencia del patriarca Ruiz Mateos. En abril de 2019 ya contamos en elcierredigital.com cómo Adela Montes de Oca, la hija número 14 de Ruiz Mateos, la última descendiente reconocida de la familia, heredó, en teoría, también las deudas del dueño de Rumasa después de que el abogado de la familia la incluyese en la lista facilitada a los acreedores.

Consiguió el apellido, pero se encontró sin el dinero deseado y además buscada por uno de los acreedores de los Ruiz Mateos, que consiguió demandarla. Adela renunció a la herencia y regresó a EEUU, desde donde no quiere saber nada de su familia española.

Quien no renunció a la herencia fue Begoña, la hija "díscola" de Ruiz Mateos, que tras el fallecimiento de su padre fue la única que abrió y aceptó el testamento a modo de inventario y pidió a todos sus hermanos coherederos formalizar realmente todo el patrimonio familiar. Begoña pidió hace ya mucho tiempo que se inventariase todo el patrimonio de su oficial padre, como también el qué de algún modo hubiese tenido su padre a través de presuntos testaferros.

Los hermanos varones, que sí aceptaron el inventario sobre el patrimonio del patriarca, no han aportado todavía ni un solo papel a la causa, aunque siguen administrando los bienes familiares y, según Begoña, "siguen ocultando al resto de familiares todo el entramado de empresas y dinero que pudiese quedar en cuentas depositas en el extranjero".

Fuentes próximas a la familia aseguran que "a día de hoy los hermanos varones siguen administrando y ocultando el dinero y las empresas de José María Ruiz-Mateos Jiménez de Tejada tanto en España como en el extranjero, sin rendir cuentas a nadie". Menos aun a su hermana Begoña, aseguran esta mismas fuentes.

José Maria Ruiz-Mateos falleció en septiembre de 2015. Está está hoy enterrado en la Iglesia Mayor Parroquial de Nuestra Señora de la O de Rota, junto a sus padres y hermanos, como era su deseo. Murió sin reconocer a su última hija, Adela Montes de Oca, que a día de hoy no ha cambiado el apellido materno por el paterno. 

Dicen que Adela se asustó al ver que con el reconocimiento de paternidad venían incluidas también varias obligaciones, heredadas por Ley. Así, en España se heredan derechos, pero también obligaciones y débitos si se acepta la herencia.

En concreto, el abogado de los hijos de Ruiz Mateos, Juan Manuel Gallardo, aprovechó para incluir el nombre de Adela dentro de la lista de acceso de acreedores y así descargar un poco más la responsabilidad de sus clientes. Uno de los acreedores fue rápido y le puso un pleito a la recién llegada como nueva hija del clan.

Una fortuna oculta sin repartir

Los 5.000 millones de euros, fortuna calculada de los Ruiz-Mateos y buscados por la Justicia, no existían, ni existen al menos oficialmente, a pesar de varias comisiones rogatorias enviadas a Suiza en busca del escondido dinero. De hecho, en teoría, los hijos de Ruiz Mateos viven actualmente de su trabajo.

Adela Montes de Oca y su madre Patricia en el Instagram de la joven.

Así, José María es hoy en día asesor de empresas de alimentación; a Javier le embargaron la casa; Álvaro vive con su madre; y Alfonso es abogado y da clases de inglés para ganarse la vida.  Alfonso y Pablo estuvieron dos años y medio cumpliendo condena en el centro Victoria Kent, de Madrid, que dejaron en septiembre del pasado año.

Mientras, a la familia le embargaron el chalet de El Buzo, en el Puerto de Santa María (Cádiz), la única propiedad emblemática que les quedó tras la expropiación de la vieja Rumasa. Hoy el mítico chalé está en manos de la entidad crediticia Bankpyme, ya en su día sirvió para avalar una de las propiedades inmobiliarias de José María Ruiz-Mateos hijo. Además, muchos de los nietos del clan, los que estudian, lo hacen becados en sus respectivos colegios.

 

Por su parte, Adela Ruiz Mateos, trabaja en el departamento de marketing del canal americano Univisión. Actualmente tiene 28 años y ninguna relación con sus hermanos. Son muy pocas las ganas que tiene de volver a España. Así funcionan hoy los Ruiz Mateos, una famosa saga en aparente declive, cuyos integrantes masculinos se encuentran en prisión, al menos  durante un tiempo.

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