15 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

Soraya Nárez explica, "para dejar constancia", su vida dentro de la organización religiosa y fuera de ella en su obra ‘No somos parte del mundo’

El testimonio vital de una ex Testigo de Jehová: “Me hicieron un Comité Judicial interno por tener intimidad con mi pareja”

El Cierre Digital en Soraya Nárez, ex Testigo de Jehová y autora de 'No somos parte del mundo'.
Soraya Nárez, ex Testigo de Jehová y autora de 'No somos parte del mundo'.
‘No somos parte del mundo: Mi historia como Testigo de Jehová y cómo conseguí escapar hacia la libertad’ es la próxima obra de Soraya Nárez, una ex miembro de la organización que ha decidido contar su historia. ‘Elcierredigital.com’ ha podido hablar con la autora de su vida dentro de los Testigos de Jehová, su salida posterior y cómo le afecta todo lo vivido en el presente. También aborda cuestiones como la importancia de su obra y qué deben saber aquellos testigos que buscan una salida.

El próximo 14 de marzo la editorial Somos B publica el libro ‘No somos parte del mundo: Mi historia como Testigo de Jehová y cómo conseguí escapar hacia la libertad’, de la autora y ex Testigo de Jehová Soraya Nárez. Soraya se volvió viral después de contar su opinión en su cuenta de Instagram (@sorayisnarez) sobre los Testigos de Jehová. Lo hizo tras enterarse de la denuncia de los Testigos de Jehová a la Asociación de Víctimas de los Testigos de Jehová, que llegó a los juzgados.

Soraya dio entonces pinceladas sobre su vida que ahora se materializan en un libro en el que, además de contar sus vivencias, ofrece referencias a las publicaciones de los Testigos de Jehová sobre cuestiones como el Armagedón, la expulsión y los comités judiciales que se dan dentro de la organización. Con motivo de la publicación del libro la próxima semana, elcierredigital.com ha podido hablar con Soraya Nárez —que actualmente vive en Londres— sobre su vida en los Testigos de Jehová, su salida al mundo exterior y la importancia del libro No somos parte del mundo tanto para Testigos como para los que no lo son.

- Por lo que tengo entendido, has vivido prácticamente toda tu vida siendo Testigo de Jehová. ¿Cuántos años formaste parte de la organización?

- Yo nací en una familia de Testigos de Jehová, así que desde que nací hasta aproximadamente los 25 que decidí hacer mi vida sin seguir las normas de los Testigos de Jehová.

- Por lo que se puede ver en la sinopsis del libro, ¿saliste de los Testigos de Jehová porque te expulsaron?

- Es un poco más largo y complicado. A mí sobre los 18 o 19 años me censuraron porque infringí unas normas de la organización y me llamaron la atención. Uno o dos años más tarde me expulsaron porque tenía pareja del Mundo, que es como se refieren las personas que no son Testigos de Jehová al exterior, y tuve intimidad con mi pareja.

Cuando infringes una norma, como puede ser esta, de tener intimidad con tu pareja —ya puede ser relaciones sexuales o manipulación de los órganos o un comportamiento indebido con tu pareja— y lo confiesas porque tienes la presión de confesar los pecados, u otra persona lo sabe y te delata, te hacen un Comité Judicial en el que determinan si te tienen que expulsar o no. A mí me expulsaron. Y como yo sabía cuando me expulsaron que iba a perder la relación con mi familia y con el resto de miembros de la congregación que habían sido mis amigos, decidí volver.

Me readmitieron y una vez readmitida yo decía: “Bueno, ya tengo la relación con mi familia y con todos mis amigos, voy a intentar alejarme, no aparecer mucho para que nadie me pueda delatar y voy a intentar hacer poco a poco mi vida”.

Durante muchos años mi estatus dentro de la organización fue inactiva, es decir, que no salía a predicar o no estaba en las reuniones, pero la gente podía tener trato conmigo, salvo que yo cometiera un pecado. Salvo que la gente viera que yo estuviera haciendo algo en contra de la organización. Yo siempre tuve mucho cuidado de no hacerlo, pero cuando tenía 29 años estaba viviendo con mi mejor amiga y por primera vez celebré la Navidad, algo que no está permitido dentro de los Testigos de Jehová. Tenía un árbol de Navidad en mi salón, llegó una foto a mi padre porque un Testigo de Jehová se lo envió, y entonces me dijeron: “Ya todo el mundo sabe lo que tiene que hacer si celebras la Navidad”. Entonces mi padre vino a decirme que no iba a tener más trato conmigo porque estaba viviendo como una persona del Mundo porque tenía un árbol de Navidad.

- Imagino que al estar ahí dentro lo que más te preocuparía de salir era perder la relación con tu familia.

- Sí, porque además eso es lo primero que te afecta. De hecho, incluso en los vídeos de la web de los testigos de Jehová, cuando enseñan cómo tratar con expulsados, ellos mismos reflejan que el dolor de las familias es muy intenso, porque tienes que cortar toda la relación con ellos, tienes que actuar como si estuvieran muertos. Ese es el miedo que tenemos todos, saber que tu familia solo te va a contactar si estás en el hospital. De hecho, a mí, cuando ya estaba fuera, hubo un día que me llamó mi padre por alguna gestión familiar y yo pensaba que estaba en el hospital, porque sabía que era el único momento en el que él me podía contactar.

Portada del libro 'No somos parte del mundo', de Soraya Nárez.

Así que por un lado es muy doloroso. Por otro, empezar a vivir en el Mundo, donde te habían dicho que solo había gente mala, gente que te iba a hacer pecar, gente que te iba a llevar con un estilo de vida que ibas a sufrir, y que cuando viniera el Armagedón —porque los Testigos de Jehová piensan que este mundo va a desaparecer tal y como lo conocemos y va a venir un paraíso donde vamos a vivir todos los que hemos aceptado la norma de Jehová para tener una vida eterna y vivir todos felices— ese día en el que todo desaparezca, tú no vas a pasar. Entonces tienes muchos frentes abiertos que te dificultan salir.

"Los Testigos de Jehová desaconsejan ir a la universidad"

- ¿Cómo fue tu transición al mundo exterior después de tantos años en los Testigos de Jehová?

- Fue muy poco a poco, y es algo de lo que los Testigos de Jehová te alertan. Que empezar a tener más contacto del necesario con gente del mundo te puede hacer ver, te puede confundir y hacer pensar que son gente buena y al final te apartan de Jehová.

Y digamos que sí, que tenían razón, porque yo empecé a vivir con gente del mundo, ver que no eran malas personas, ver que no todo el mundo te iba a hacer mal, que también tenían sus principios. Yo empecé a ir a la universidad, que es algo que no está prohibido dentro de la organización, pero se desaconseja y está mal visto. Aunque haya Testigos de Jehová que vayan a las universidades, toda la información que viene de la organización es evitarlo.

Sin embargo, yo empecé a ir, y aunque no iba a fiestas ni tenía trato con gente de la universidad, sí que con mis compañeros de alrededor tenía más relación. Y yo les hablaba de mis creencias pensando que los iba a convertir. Y al final lo que pasó es que por primera vez en mi vida alguien me estaba dando unos razonamientos contrarios a mi organización que tenían sentido.

- ¿Y cómo era el día a día dentro de los Testigos de Jehová?

- Por un lado, te metían la idea de que “las malas compañías echan a perder los hábitos útiles”, que es una frase que mamas desde que naces. Y las malas compañías son las personas que no son Testigos de Jehová. Entonces, eso no quiere decir que no te relaciones con gente, sino que no tengas una relación estrecha.

Por ejemplo, yo iba al colegio y yo hablaba con todo el mundo. Durante las clases me relacionaba con la gente, pero yo sabía que de ahí no podía pasar a una amistad. Yo sabía que yo no me iba a ir a un viaje de fin de curso, que no iba a quedar con ellos los fines de semana, porque yo tenía que estar con mis amigos Testigos de Jehová. Incluso también se desaconseja en el trabajo.

Esa es la parte de información que tú mamas semanalmente, porque los Testigos de Jehová al final te absorben el día a día. No es ir a misa un domingo, sino que yo cuando era pequeña teníamos tres reuniones semanales donde íbamos allí a considerar toda la información. Teníamos este bombardeo de información, más los estudios personales que teníamos que hacer en casa, más las horas de predicación en las que también estabas con Testigos, más el análisis del texto diario, que era un libro que teníamos que leer a diario por la mañana para empezar el día con un pensamiento bíblico… Al final estás constantemente expuesto a la información de ellos y eso también afecta a las relaciones que tienes, porque pasas la mayor parte del tiempo con ellos y en la organización, y a la vez te desaconsejan estar con otra gente del Mundo.

"Te sientes atrapada, como si te hubieras hipotecado de por vida"

- Y en tu experiencia dentro de los Testigos de Jehová, ¿qué ha sido lo más duro a lo que te has enfrentado?

- Ha habido varias cosas. Me hubiera gustado tener más relación con mis amigos, con gente del Mundo. Cuando me hice adolescente veía a gente de mi clase que iba a tener recuerdos y memorias y yo no tenía esas historias a lo mejor que contar, y eso me daba mucha pena. Luego cuando me hice más adulta y me pasaron algunos sucesos en los que rompí las normas de la organización, el peso de conciencia fue como si yo hubiera matado a alguien. No podía descansar y mi pensamiento constante era: “¿Qué he hecho? Lo tengo que confesar”. Y saber que lo tienes que confesar es saber que de la noche a la mañana nadie te va a mirar a la cara y todo ese trámite, todo ese proceso, es muy doloroso.

Testigos de Jehová.

También una vez que te readmiten, como es mi caso, es doloroso empezar a tener dudas y pensar que ya no puedes hacer nada, que ya eres Testigo de Jehová y si tienes dudas y quieres vivir en el Mundo tienes que renunciar a la gente que ha sido hasta tu familia y tus amigos. Te sientes atrapada, como si te hubieras hipotecado de por vida de algo de lo que no puedes salir. Para mí fue un momento muy agobiante. Porque, además, como no lo tienes claro, siempre piensas: “¿Y si es verdad? ¿Y si va a venir el Armagedón? ¿Y si voy a ser destruida?”.  A nada que ocurra una catástrofe natural, una guerra —los Testigos de Jehová predican mucho las señales—, a nada que hubiera algo así siempre te ronda la cabeza que van a tener razón.

- ¿Consideras que ya estás adaptada completamente al mundo exterior o que es un proceso que te va a acompañar toda la vida?

- A día de hoy yo tengo tratamiento psicológico y veo en terapia que hay muchas cosas que me vienen de la organización. Mi miedo quizás a confrontar, mi miedo a seguir mis propios ideales… Porque dentro de la organización siempre te tienes que apoyar en todas tus decisiones en lo que dicen los Testigos de Jehová, y ahora de adulta necesito como algo externo para apoyarme, no me vale con mi propia opinión de la vida. Necesito siempre una validación externa de que está bien, así que eso sí que lo estoy trabajando.

- Tu libro sale el 14 de marzo, ¿por qué decidiste contar tu historia así?

- Fíjate que no estaba en mis planes. Porque cuando sales, lo haces descolocado y tienes prisa por reconstruir tu vida. Yo no quería volver a hablar ni a saber nada de los Testigos de Jehová. Y si lo fuera a hacer, habría sido siempre en términos de comedia, porque ahora parte de mis proyectos son de comedia. Siempre pensé que si en algún momento hablara de esto sería en tono de humor.

Sin embargo, estando ya aquí en Londres me llegó una noticia de que había un programa de Cuatro en el que los Testigos de Jehová y una asociación de víctimas [la Asociación de Víctimas de los Testigos de Jehová] que yo desconocía estaban en juicio. Entonces vi por primera vez de manera flagrante y muy clara a los Testigos de Jehová mentir diciendo que el trato con expulsados era una decisión personal en la que la organización no se inmiscuía. Eso para mí fue un vuelco al corazón. Porque no era verdad. Llegué a un punto de locura, de dudar de mi misma, de pensar que solo me pasaba a mí, en mi familia, en mi barrio, en mi congregación.

Entonces entré en un círculo obsesivo por volver a leer lo que yo ya sé que la organización ha dicho y cuáles son sus normas. Y me dio mucha rabia ver que estaban mintiendo, que estaban denunciando a una asociación de víctimas que tampoco tenía mayor alcance.

Decidí que con la plataforma que yo tenía en Instagram, donde siempre publico comedia y donde había mucha gente que me seguía, hablar de esta historia para decir: “Esta gente no está mintiendo. Esta gente se está asociando para contar verdaderamente lo que pasa dentro de los Testigos de Jehová y no están mintiendo”. A raíz de ahí mi noticia llegó, mi historia se hizo viral y llegó también a Latinoamérica —donde hay mucha población de Testigos de Jehová— y me llegó la opción de escribir un libro y contar mi historia.

 
 
 
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Estuve a punto de rechazarla porque psicológicamente no me veía en la situación como para contarlo y dejar apartados, quizás, los proyectos que me estaban haciendo ilusión para poder escribir el libro. Pero sentí que era el momento y la oportunidad de dejar constancia para que la gente no solamente tuviera mi experiencia personal, sino que tuviera las publicaciones de la organización. Que todo el mundo pudiera coger ese libro y todas las referencias que hay a los artículos de los Testigos de Jehová. Que pudieran verlo por ellos mismos

- Y para concluir, ¿qué le dirías a todos aquellos que están dentro de los Testigos de Jehová y están buscando una salida y no se atreven a dar el paso?

Lo primero, que no tomen la decisión de salir de golpe porque meterte a vivir en el Mundo es complicado si no tienes una red de apoyo. Que vayan poco a poco. Que vayan haciéndose amigos de la gente que tienen a su alrededor del trabajo, del instituto… Que vayan haciendo las cosas según las vayan sintiendo y que no se sientan en la obligación de confesar nada a la organización. Que los ancianos no tienen ninguna autoridad sobre ellos y que tampoco tienen que luchar contra ellos. Que si un anciano viene a llamarles la atención porque están teniendo un comportamiento indebido, se limiten a sonreír y decir: “Gracias, pero estoy bien” y no aceptar una visita. Tienen el poder de decir que no.

Y quiero añadir que la gente del Mundo no es tan mala como les están haciendo creer.

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