29 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Es posible que la madre de Anna y Olivia experimente un trastorno de estrés post-traumático, habitual después de sufrir un hecho impactante

Tomás Gimeno sobre Beatriz Zimmermann: La perversión inhumana de la violencia vicaria

Tomás Gimeno y Beatriz Zimmermann.
Tomás Gimeno y Beatriz Zimmermann.
La psicóloga Lara Ferreiro explica para elcierredigital.com qué es la violencia vicaria, un tipo de violencia que deshumaniza a las personas más vulnerables y cercanas a la víctima de violencia machista con el objetivo de convertirlas en un objeto para aumentar el dolor y provocar el sentimiento de culpabilidad de la misma. Un término que en las últimas semanas ha copado el espacio público después de que, el pasado diez de junio, se hallara el cuerpo de Olivia, una de las dos niñas de Tenerife.

La psicóloga Lara Ferreiro explica para elcierredigital.com qué es la violencia vicaria.

La violencia vicaria, también conocida como violencia por sustitución, se aplica en el ámbito de la violencia de género para definir un tipo de violencia (psicológica o física) en la que una persona ataca o mata a otra/as con el objetivo perverso de hacer daño a una tercera persona. Concretamente, se ha definido como un tipo de violencia ejercida por parte de un padre maltratador a una madre utilizando y dañando a los hijos que ambos tienen en común.

El padre instrumentaliza a sus hijos para vengarse de la madre de éstos. El daño causado a ésta será de por vida. Normalmente, se ejerce este tipo de violencia en hijos que son menores de edad.

Los casos de filicidio, matar a tus propios hijos, suelen ser casos de violencia vicaria y dentro de las conductas criminales es la más difícil de explicar. Todos nos preguntamos con dolor y asombro: ¿Cómo un padre puede matar a sus propios hijos? Tomás Gimeno amenazó a Beatriz diciéndole que no volvería a ver a sus hijas y así ha sido. Desgraciadamente, él cumplió su promesa. 

La perversión de la violencia vicaria llega a límites que una mente sana no logra entender. Él podría haber atacado a Beatriz directamente pero era ese su fin, su objetivo era más retorcido: matar, supuestamente, a sus hijas para hacer el daño que consideró más irreparable para una madre. Nadie puede sobrevivir afectivamente a la muerte de sus hijas, sencillamente, no hay consuelo. Este caso se asemeja al de José Bretón, que en 2011 mató a sus hijos Ruth y José como venganza contra la madre.

No obstante, la violencia vicaria no siempre implica el asesinato de los hijos.

Beatriz, la otra víctima de Tomás Gimeno

La pareja, ya sea ex o actual, en mentes como la de Tomás Gimeno o José Bretón, son de su posesión. Su lema es: “o ella está conmigo o con nadie”, incluso aunque él tuviera pareja o haya rehecho su vida. No soportan que ella rehaga su vida o que no esté con ellos. Los celos patológicos se mezclan con rasgos psicopáticos.

También consideran a sus hijos de su propiedad exclusivamente y pueden usar e instrumentalizar a las personas que están cerca.

Lara Ferreiro, psicóloga. 

La perversión de este caso es que ni siquiera Beatriz ha podido despedirse de sus hijas, ni tampoco velarlas debido a la dificultad de encontrar a la pequeña Anna, un hecho que no facilita el poder hacer el duelo. Un tipo de duelo que es antinatura, la muerte de los hijos con el agravante de que presuntamente su padre es su asesino.

Tomás Gimeno ha ejecutado un plan para que el sufrimiento sea lo más intenso posible, la tardanza en encontrar a sus hijas es una herramienta de la que hizo uso para alargar el sufrimiento de Beatriz lo más posible, cogiendo el barco y yéndose al mar para prolongar la incertidumbre de todos.

Beatriz, posiblemente, experimente un trastorno de estrés post-traumático, un trastorno psicológico que se produce después de sufrir un hecho impactante, aterrador o traumático, clasificado dentro de los trastornos de ansiedad.

Le ocurre a personas que sufren un suceso traumático impactante como lo es la muerte de unas hijas. A veces se quedan en shock durante un par de meses sin ser capaces de procesar lo ocurrido, como anestesiadas. El trastorno crónico por estrés postraumático puede persistir durante años, aunque suele perder intensidad con el tiempo.

Gimeno: Sus perversos rasgos psicológicos

La peligrosa triada oscura de la personalidad está compuesta por narcisismo, maquiavelismo y psicopatía.

En el caso del narcisismo, Tomás Gimeno parece que podría haber coqueteado con drogas. Egocéntricos, suelen corresponder a perfiles fríos e inestables emocionalmente. Se priorizan a sí mismos por encima de todo y consideran que pueden hacer con los demás lo que quieran. Grandes manipuladores, desprenden encanto al principio de la relación con el fin de seducir. Luego vendrá el infierno. Ejercen relaciones de poder con los demás, a los que les gusta someter y suelen elegir perfiles de víctima pasiva-sumisa.

Por otra parte, el maquiavelismo se da en mentes criminales muy finalistas, que instrumentalizan las situaciones. Son personas que se trazan un objetivo de forma intencional y lo planifican todo. El asesinato implica premeditación. Es un acto en frío, no algo impulsivo que surge de un arrebato del momento.

Tomás Gimeno podría ver a la nueva pareja de Beatriz como una amenaza, ya que ella, a sus ojos, es de su propiedad, al igual que lo eran sus hijas. Ante los demás, suelen mostrarse como personas débiles para poder manipular y seguir mintiendo, con el fin de conseguir sus perversos objetivos.

Por último, está la psicopatía. Estos perfiles son psicópatas, que se suelen confundir con personas con enfermedad mental. Sin embargo, los psicópatas saben perfectamente la diferencia del bien y del mal y sus conductas son completamente imputables. No sienten ningún tipo de empatía por el resto.

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