18 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

En poco más de un año Guardia Civil y Policía Nacional han detenido a una docena de estos asesinos a sueldo en nuestro país

España, paraíso de los sicarios: Los magrebíes, más baratos, sustituyen a los colombianos

Detención de un sicario en Mijas el mes pasado tras asesinar a un octogenario.
Detención de un sicario en Mijas el mes pasado tras asesinar a un octogenario.
España se ha convertido cada vez más en lugar de encuentro y actuación de sicarios a sueldo. Desde señores de la droga que intentan acabar con la competencia maridos despechados que quieren matar al amante de su mujer pero no desean aparecer como sospechosos. Se mueven fuera de nuestro país y los magrebíes y africanos se están haciendo con el trágico mercado que antes era casi exclusivo de los colombianos.

El último arresto se produjo esta misma semana cuando la Guardia Civil detuvo, en el contexto de la operación “León Gris”, a cuatro miembros de un grupo de cuatro personas que había planificado, mediante la contratación de los servicios de un sicario, el asesinato de dos residentes de la comarca de l’Alt Camp, en Tarragona.

A lo largo de la operación, se realizaron hasta tres registros domiciliarios en varias localidades de la provincia, concluyendo el proceso con la incautación de material armamentístico de gran variedad. Concretamente se intervinieron entre otros efectos, un arma de fuego corta, un arma de fuego larga, un detonador, una pistola táser y una defensa metálica extensible.

El plan destinado al asesinato de los dos vecinos tarraconenses comenzó a diseñarse durante el mes pasado. Precisamente en este momento, los investigadores de la Guardia Civil fueron conocedores del plan y averiguaron que dos de los miembros del grupo habían encargado el homicidio de las dos víctimas a un sicario profesional. A partir de entonces, dio comienzo una investigación que pretendía verificar la información obtenida hasta el momento y, del mismo modo, proteger a los potenciales damnificados del delito. Además, se inició un arduo proceso para la identificación de los implicados en los hechos que ha concluido recientemente con la detención de los mismos.

Durante los primeros días de junio, los agentes tuvieron conocimiento de una primera reunión en la que los presuntos involucrados comenzaron la planificación de los asesinatos. Posteriormente, en una segunda asamblea, se reveló al sicario la identidad de las víctimas que debía ejecutar. Asimismo, en este segundo encuentro se discutieron el momento y el lugar en que se cometerían los crímenes y otros aspectos vertebrales para el asesinato, como la forma de acabar con la vida de las víctimas o la necesidad de deshacerse de sus cadáveres una vez concluido el delito.

Se conoce que el autor intelectual de los homicidios acordó con el asesino a sueldo la transferencia de una finca rustica en el término municipal de Amposta a su nombre como pago por la muerte de la primera de las víctimas. Llegado este punto, se decidió poner en marcha la intervención definitiva. De este modo, los implicados fueron detenidos por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Tarragona una vez los agentes constataron la existencia de un dossier que se había facilitado al sicario y que contenía datos personales sobre las víctimas y sus movimientos, un documento que el asesino a sueldo habría utilizado para localizar y planificar el asesinato.

No es la única vez que la Policía abortó una operación en la que se había contratado a sicarios. Hace unos meses la Policía detuvo al empresario Evaristo  González en el municipio tinerfeño de Tacoronte. Trece meses duró la investigación conjunta de agentes de Homicidios de Tenerife y de Madrid hasta descubrir que el empresario acompañó a la familia de Carlos Machín, otro empresario asesinado, en su entierro.

Carlos Machín era responsable de los locales nocturnos Kapitel y Palco, todos en La Laguna. El 16 de abril de 2019 fue asesinado a las 22.50 en el aparcamiento de la Escuela Oficial de Idiomas de La Laguna. Machín recibió dos disparos, uno en el pecho y otro en la cabeza, desde el asiento del copiloto de un vehículo que conducía otra persona.

Carlos Machín estaba siendo investigado judicialmente en el llamado caso Corredor. El caso Corredor afectaba a varios empresarios en una presunta organización criminal destinada a ocultar beneficios y defraudar a la Seguridad Social y que estaba liderada, presuntamente, por el empresario Evaristo González, que habría usado a "hombres de paja" como Carlos Machín para llevar a cabo estas presuntas actividades delictivas.

El empresario asesinado formaba parte de una pieza separada del sumario, la pieza 21, en la que se han investigado delitos contra la Seguridad Social, falsificación de documentos dentro de organización o grupo criminal, y estafa. Durante la instrucción, tal y como relataba la resolución judicial de febrero donde quedaba el caso visto para juicio, se desvelaba la existencia de una red de 38 empresas que, según la Policía Judicial, superaba el desfalco de 4,5 millones de euros.

Solo unos meses antes, en febrero de 2019, eran guardias civiles, en el marco de la cooperación internacional con la Policía Judicial francesa, los que detenían en  Sabadell (Barcelona) a dos personas de nacionalidad dominicana, E.J.S.E. y J.L.V., que tenían dos Órdenes Europeas de Detención emitidas por Francia, concretamente por su participación en un delito de homicidio en grado tentativa.

Los dominicanos eran detenidos por haber tiroteado en diciembre de 2018 a un hombre en una localidad del sur de Francia, según informó la Guardia Civil en un comunicado. Allí, una familia francesa salía de un supermercado y una vez dentro del vehículo familiar, se acercó uno de los individuos por la ventana del conductor, realizando dos disparos con un arma de fuego sobre el cabeza de familia, huyendo a continuación en un vehículo con los cristales tintados conducido por otra persona.

Los testimonios de algunos testigos oculares de estos hechos, junto con las imágenes recopiladas por las autoridades francesas, permitieron identificar el vehículo, así como algunos rasgos de sus ocupantes, corroborando que los mismos abandonaron el país galo y accedieron a España a través de Cataluña. 

De esta manera, el Equipo Contra el Crimen Organizado (ECO) de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil con sede en Alicante, inició la investigación con el objetivo de localizar el vehículo de referencia y a sus ocupantes. Aquel mes de febrero los investigadores localizaron el vehículo reseñado en una barriada de Sabadell (Barcelona) y comprobaron que seguía siendo utilizado por uno de los supuestos autores del intento de homicidio.  Una vez confirmada la identidad fue detenido. Se incautó de 82 cartuchos que coinciden con la munición utilizada en el intento de homicidio en el sur de Francia. Así, consiguieron identificar a la segunda persona involucrada en los hechos y el lugar de residencia de ambos, situado en un barrio del municipio de Sabadell, muy conflictivo y un lugar ideal para esconderse de la Policía. Al mismo tiempo, la Policía francesa detenía a otras tres personas que habían contratado a estos para acabar con el líder de una banda rival.

De colombianos a magrebíes

Pero sin duda uno de los golpes más arriesgados de sicarios tuvo lugar el 8 de enero de 2009 cuando dos sicarios colombianos entraban caminando por la puerta principal del Hospital 12 de Octubre de Madrid. Subieron a la planta de Cardiología, buscan la habitación 537, ocupada por el narcotraficante Leónidas Vargas, aunque su verdadero nombre era José Antonio Ortiz Mora, ingresado allí desde octubre de 2008 por una problema de hipertensión.

Pero eso ha quedado lejos. Hablar del número de sicarios que hay en España o de las tarifas por asesinato es “casi imposible, porque cada caso es diferente y a veces no se paga en dinero, porque los sicarios y las drogas van casi siempre juntos y a veces se paga en droga”, explicaba Juan Antonio O´Donnell, Inspector Jefe honorario de la Policía Nacional, ya jubilado y colaborador de numerosos medios de comunicación hace unas semanas a elcierredigital.com. O´Donnell hizo toda su carrera profesional en la Costa del Sol y conoce bien el tema de los sicarios por su labor como policía.

El 16 de agosto de 2018 dos sicarios magrebíes contratados supuestamente por Pedro Luis Nieva asesinaba a Javier Ardines, concejal en el pueblo asturiano de Llanes. "El primer mandamiento del sicario profesional es “no residir cerca del lugar donde comete su delito, por eso el asesinato del concejal de Llanes Ardines parece más obra de unos chapuzas que de asesinos profesionales, porque además supongo que no habría muchos magrebíes viviendo en su zona, así que habrán llamado la atención y seguramente el intermediario que los contrató tampoco tenía experiencia en buscar a gente de este tipo”, explicaba entonces O´Donnell.

Pero, ¿quién contrata los servicios de un sicario? Normalmente organizaciones criminales, como en el caso de un hombre asesinado en Pozuelo de Alarcón (Madrid) en marzo de 2018, que murió acribillado por diez tiros a la puerta del colegio de su hijo. Tenía 43 años, de nacionalidad colombiana, y pertenecía a la famosa banda de Los Miami. Sus asesinos lo sorprendieron en una rotonda cuando dejaba a su hijo en el British Council, un exclusivo colegio de Pozuelo de Alarcón, y lo acribillaron a balazos desde una motocicleta. El hombre iba acompañado por su pareja, de origen colombiano, que después fue declarada testigo protegida. Nunca fueron atrapados sus asesinos y la Policía calificó el asunto como “ajuste de cuentas por narcotráfico”.

La mayoría de los casos se resuelven policialmente, aunque no se logre encontrar a los asesinos y solo se sospeche de los inductores del crimen. Cuando resultan atrapados es porque se quedan en el país tras cometer el crimen, como hicieron dos suecos de la “patrulla de la muerte” detenidos en Barcelona y que habían matado a varias personas en Málaga.

La muerte de Maradona y El Zocato

Estos dos sicarios con pasaporte sueco, pero de origen somalí, cometieron su primer asesinato por encargo en España en mayo de 2019 en la localidad malagueña de San Pedro de Alcántara. David Ávila, alias Maradona, de 36 años, salía de una iglesia donde había celebrado la comunión de su hijo, pero nunca llegó al banquete de celebración, ya que un sicario a bordo de una scooter lo acribilló a balazos. "Maradona" estaba “marcado”, debía 400 kilos de cocaína a un cártel colombiano y no había pagado. La deuda era de unos nueve millones de euros, pero entonces los investigadores aseguraron que “si no pagan no será el único muerto”, porque además los asesinos dejaron un claro y elocuente mensaje pintado sobre el capó del coche de otro miembro de su banda, “paga la droga”.

El Maradona de la droga.

Los colombianos no perdonaron y en agosto del mismo año, otro sicario acababa en Estepona (Málaga) con la vida de Sofian Ahmed Baarrak, alias El Zocato, de madrugada cuando llegaba a su casa. El modus operandi de este sicario era curioso, iba oculto con un pasamontañas y conducía una bicicleta, en la que huyó tras el tiroteo. “Lo de la bicicleta puede sonar extraño y casi cómico, pero éste sicario sabía lo que hacía, porque te puedes meter con ella por caminos de tierra donde los coches de la Policía no entran, descampados, aceras, campo a través y además no deja apenas huellas”, explica Juan Antonio O´Donnell.  La vida de El Zocato inspiró parte de el guión de la película El Nene.

Finalmente, en una operación conjunta con la policía sueca, los asesinos cayeron en sus domicilios de Málaga en diciembre de 2018. Tres de ellos fueron detenidos en España y otros cuatro en Suecia, todos pertenecían a la llamada “patrulla de la muerte”, radicada en Estocolmo. La banda no trabajaba sólo para una organización, sino que vendían sus “servicios” al mejor postor. Además, el pasado lunes, 19 de febrero, otros dos miembros de la banda fueron detenidos en Barcelona por la Guardia Civil, en una segunda fase de la operación bautizada como Dajir.

Esta banda sueca era conocida como la Dödspatrullen, patrulla de la muerte, y su detención disparó todas las alarmas en la Policía, porque no se tenía constancia de su presencia en nuestro país hasta entonces.

“Fueron detenidos porque se quedaron en España, pero lo normal es que entren por un aeropuerto internacional como Málaga, Barcelona o Madrid, sin armas y tras cometer el asesinato salgan rápidamente de la misma manera, sin armas”, explica Juan Antonio O´Donnell.

Ahora la mayor parte ahora son de origen magrebí porque como en todos los negocios funciona la ley de la oferta y la demanda y los magrebíes cobran menos en Europa que los colombianos porque están más cerca y les cuesta menos la infraestructura necesaria. Se ofertan en la “deep web” o Internet profunda, donde no todo el mundo puede ni sabe acceder. Normalmente no tienen contacto directo con su contratista, trabajan con un intermediario. Las tarifas oscilan entre los 30.000 euros por matar a una mujer y 70.000 en el caso de los hombres si es un sujeto peligroso.

Uno de los últimos asesinatos ejecutados más "profesionalmente" por sicarios tuvo lugar en Marbella el  21 de enero de 2019 cuando Marco, el director de la conocida discoteca Linekers de Puerto Banús, en Málaga, recibía doce balazos que acabaron con su vida. Marco era un marroquí de nacionalidad española, que regentaba el emporio del grupo Linekers, propietario de varios negocios nocturnos en la Costa del Sol, llegaba de madrugada a su casa en la urbanización Las Petunias, en San Pedro de Alcántara, conduciendo su Bentley. Su familia escuchó los disparos y salieron a auxiliarle, pero no pudieron hacer nada por salvar su vida. Todo parecía indicar que le tendieron una emboscada.

 

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