17 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

EL EMÉRITO SE SIENTE CADA VEZ MÁS SÓLO, cuenta con MENOS PERSONAS DE CONFIANZA Y ALGUNOS SE HAN ALEJADO DE ÉL Y OTROS HAN FALLECIDO

La mini corte que le queda al Rey Juan Carlos I en su exilio de Abu Dabi

El Rey Juan Carlos rodeado de Juan Abelló, Pedro Campos y 'los Albertos'.
El Rey Juan Carlos rodeado de Juan Abelló, Pedro Campos y 'los Albertos'.
Hace poco más de un año el Rey Juan Carlos I abandonaba España bajo la sombra de sus supuestos escándalos financieros. Exiliado en Abu Dabi, al emérito tan solo le quedan los apoyos de amistades como Juan Abelló, 'los Albertos' (Alberto Cortina y Alberto Alcocer), Pedro Campos, Josep Cusí (salpicado por los escándalos reales al salir a la luz que pagó el viaje de novios de los actuales Reyes Felipe y Letizia), así como de ciertos miembros de la llamada 'corte de Mallorca'.

Hace poco más de un año que Juan Carlos I se fue de España. Lo hizo con el título de emérito, bajo la sombra de sus cuentas en paraísos fiscales y de los escándalos de sus aventuras extraconyugales. Su exilio en la isla de Zaya Nurai, a quince minutos en barco de la capital de Emiratos Árabes Unidos y un refugio exclusivo con un complejo hotelero de cinco estrellas, no le exime, sin embargo, de su responsabilidad. 

En las últimas semanas, según adelantaba El Confidencial, el fiscal suizo, Yves Bertossa, descubría una segunda cuenta vinculada al emérito en la entidad Credit Suisse de Ginebra. Un motivo más para seguir alejado del foco mediático de España y no entorpecer, como alegó cuando se fue, el desarrollo de la función constitucional de su hijo, el Rey Felipe VI, "desde la tranquilidad y el sosiego". Como si su abultado patrimonio, supuestamente acumulado de forma ilícita, fuera un asunto menor. 

Fieles al monarca, sin embargo, siguen todavía algunas amistades, también miembros de la Familia Real, como Cristina y Elena, que se desplazan casi todos los meses a Abu Dabi, vacunación contra la Covid incluida. 

Juan Abelló

Poco antes de su exilio, Juan Carlos I se reunió con parte de su séquito en el restaurante el 'El Trasgu' en Torrelodones (Madrid), un restaurante de lujo con vistas a la Sierra. Y por cierto, un lugar donde en su día fue fotografiado junto a Marta Gayà. Imágenes que nunca vieron la luz.

Uno de los asistentes a esta cena, celebrada justo antes de poner rumbo a Sanxenxo (Pontevedra), era Juan Abelló, una de las grandes fortunas del país. El financiero no sólo es uno de los mayores terratenientes de España, también está considerado uno de los mayores coleccionistas de arte de nuestro país. Una afición que ha cultivado junto a su esposa, Ana Gamazo-Hohenlohe. Su colección incluye pinturas de algunos de los principales artistas españoles (Juan de Flandes, Ribera, Zurbarán, Goya y Picasso), así como obras de Francis Bacon, Degas, Modigliani y Henri Matisse.

Sin embargo, no es la afición al arte lo que unió a Juan Carlos I y Abelló, sino la práctica de la caza. El empresario tiene varias heredades en la provincia de Toledo. También tiene propiedades en otros lugares de España acumulando cerca de 40.000 hectáreas repartidas por todo el país. En la finca Las Navas (Toledo) es donde el Rey Juan Carlos I tenía una habitación para su uso exclusivo. Allí, el Emérito batió el récord de venado en 1988 y en 2000.

‘Los Albertos’

En febrero de 2020 el diario británico The Telegraph publicó que Álvaro de Orleans, el polémico primo del Rey Juan Carlos I, habría obtenido una comisión de 50 millones de euros por la venta del Banco Zaragozano al Barclays Bank en 2003. El banco español no pasaba por su mejor momento y los grandes beneficiados de esta operación financiera fueron los primos Alberto Cortina y Alberto Alcócer, ‘los Albertos’.

Alberto Alcócer y Alberto Cortina.

Esta popular pareja de empresarios fueron la viva imagen de la cultura del pelotazo que hacía furor a finales de los 80 y principios de los 90. Sus negocios y sus polémicas rupturas matrimoniales de las hermanas Esther y Alicia Koplowitz los convirtieron en piedra de escándalo en los primeros 90 y, a pesar de la política de Zarzuela de evitar las polémicas, nunca perdieron los favores reales.

Amigos de caza, afición que comparte sobre todo con Alcócer, la polémica del Caso Urbanor tampoco hizo que Juan Carlos I se separara de ellos. La sombra de los favores reales siempre persiguió a los financieros en este asunto, sobre todo después de que en 2003 la Audiencia Provincial de Madrid les absolviera. Una sentencia que después confirmaron el Constitucional y el Supremo en 2008.

A pesar de esto, en 2009 la Audiencia Provincial de Madrid condenó a Alberto Cortina a cuatro meses de cárcel, una sentencia que un año más tarde, en 2010, confirmó el Tribunal Supremo. ‘Los Albertos’, símbolos del poder financiero, saben perfectamente lo que es el escarnio público y se mantienen fieles a Juan Carlos I que atraviesa en la actualidad su propio via crucis.

Pedro Campos, su anfitrión en Sanxenxo

Pedro Campos, con quien compartía muchos días del año en su mansión de la costa gallega -donde el regatista ha construido unas dependencias para uso exclusivo del Rey Emérito, una planta entera de su casa- también se mantiene fiel al exmonarca.

La amistad entre el empresario gallego y Juan Carlos viene de lejos, pero se afianzó cuando la salud del Rey le permitió volver a las regatas. Sanxenxo se ha convertido en su nuevo refugio nacional tras la decadencia de su corte mallorquina. Juan Carlos se alojaba cuando visitaba esta localidad gallega en un chalet a las afueras, que fue propiedad de un sobrino del expresidente del Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo y que está muy cerca del Club Náutico, cuyo presidente es Pedro Campos desde 1999. Sin embargo, en otras ocasiones prefería la hospitalidad de la segunda esposa de Pedro Campos, Begoña Franze, y se alojaba en la parte superior de la casa de los Campos en Sanxenxo.

Juan Carlos I y Pedro Campos.

Campos, de 70 años, heredó junto a sus otros cuatro hermanos varios complejos termales, considerados de los más importantes de Europa, de su padre, Marcial Campos Fariña y de su madre, Enriqueta Calvo-Sotelo. Estuvo casado en primeras nupcias con Begoña Gil de Barroeta con la que ha tenido dos hijas, Begoña y Paloma.

Lo que queda de la corte de Mallorca

Con la muerte de Zourab Tchokotua, amigo íntimo del Rey Emérito, que falleció en Rabat a causa de una leucemia, desapareció uno de los grandes apoyos y guardianes de los secretos de don Juan Carlos. Una pieza importantísima en el núcleo duro de su corte mallorquina. La corte que va perdiendo año tras año sus componentes y de la que apenas queda rastro.

Zourab y don Juan Carlos se conocían desde la infancia, desde los ocho años de edad, cuando el emérito fue recluido en un internado en Friburgo. Una amistad de niños que se alargó durante toda la vida y con la que ambos se beneficiaron. Tchokotua fue de hecho quien presentó a Marta Gayà al Rey Juan Carlos en Mallorca. La entonces joven mallorquina se acababa de divorciar cuando empezó a frecuentar el Club de Mar. De este modo Marta Gayà llegó primero a la corte del príncipe georgiano Zourab Tchokotua y de su mujer, Marieta Salas. En el mismo grupo también eran frecuentes el por entonces playboy Juan Marqués, el arquitecto Luis García-Ruiz, el empresario Rudy Bay y su mujer, Marta Girod.

A comienzos de los ochenta, Tchokotua le comentó a Oliver que tenía un amigo que quería conocer a Marta Gayà. Esa persona era Juan Carlos de Borbón, con quien el noble georgiano había compartido pupitre en el internado de los Marianistas de Friburgo (Suiza) en la época escolar. Además, gracias a la intermediación del suegro de Tchokotua, Pedro Salas, expresidente de la Diputación mallorquina y empresario de gran éxito en las islas, consiguió que los reyes tuvieran Marivent como residencia de verano en Mallorca. Debido a varios problemas con la Justicia y denuncias inmobiliarias, el príncipe georgiano, ya separado de su mujer, fijó su residencia en Rabat, donde ha fallecido.

Pero el famoso círculo mallorquín de don Juan Carlos tenía otros componentes como Richard Cross, también fallecido y capitán del yate Fortuna. Era común ver a los tres en determinados lugares tomando algo. La llamada también corte de Marivent contaba con Cristina Macaya, conocida como la gran anfitriona de Mallorca.

Tchokotoa y Juan Carlos I. 

Poco a poco ese círculo fue ampliándose hasta llegar a casi una decena de personas que frecuentaban a don Juan Carlos en sus veranos de Mallorca cuando reinaba en España. Todos aprovecharon más o menos esa cercanía para beneficiarse de algún modo a través de privilegios, favores, contactos... Germán López Madrid, el “testaferro” de Urdangarin “en varios de sus negocios”, Mario Sorribas, el fallecido Enrique Puig, de la conocida empresa catalana de perfumes, Camilo J. Cela Conde, hijo del premio Nobel de literatura, Cris Gabarrón, hijo del artista vallisoletano Cristóbal Gabarrón, el publicista catalán Lluis Bassat y el periodista Borja Puig de la Bellacasa.

Josep Cusí, protagonista de algunos escándalos

Cusí es miembro también de la conocida como ‘Corte de Mallorca’. Josep Cusí, nacido en Barcelona en 1934, siempre ha tenido una relación muy estrecha con Juan Carlos I. En octubre de 2019, Albert Solà hombre que asegura ser hijo del Rey Juan Carlos, contó en exclusiva para Elcierredigital.com que la relación de Cusí con el exmonarca sería mucho más estrecha, ya que la hija de Cusí le había confesado que el empresario y el Emérito realmente son hermanos. La entrevista con Solá fue a raíz de la publicación de su libro de memorias El monarca de la Bisbal.

Juan Carlos I y Josep Cusí.

Según el conocido diario inglés The Telegraph, Cusí pagó 269.000 de los 467.500 dólares que costó la luna de miel secreta de Felipe VI y su esposa. Es decir, más de la mitad del viaje que los llevó a Camboya, las islas Fiji, Samoa, California y México en mayo de 2004, sin ser captados por la prensa. Para pasar desapercibidos utilizaron el seudónimo de señor y señora Smith, en homenaje a la película que ese mismo año se había estrenado en los cines de todo el mundo y que unió a Angelia Jolie y Brad Pitt.

Cusí y Juan Carlos I son amigos desde los años de juventud del Rey Emérito, cuando era Juanito y estaba a la sombra de Franco. La pasión por el mar los ha unido y Cusí ha llegado a ser el armador y tripulante del Bribón II, uno de los barcos de Juan Carlos I. Cusí lo ha acompañado en cacerías y viajes privados y en situaciones más complicadas, como los ingresos y operaciones a las que Juan Carlos I se ha sometido durante años en la Clínica Planas de Barcelona.

Con respecto a esta relación marítima de Cusí y el Emérito, The Telegraph aseguraba que “en 2015, el Sr. Cusí y otros asociados presentaron a Juan Carlos un yate clásico, llevado de Finlandia y llamado Bribón XVI, que permite el monarca navegar mientras está sentado, ya que su movimiento se vio afectado por una serie de cirugías de reemplazo de cadera después de la caída que sufrió durante un viaje de caza de elefantes en Botswana en 2012”. El rotativo también pone el énfasis en el carácter discreto de Cusí y recuerda que “una de las pocas veces que su nombre apareció en la prensa fue cuando supuestamente golpeó a un periodista español en un club náutico en Italia en 1984 porque había informado de que el yate Bribón IV había sido vendido por 275.000 dólares”.

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