19 de septiembre de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Se cree que fue su actual esposa, la fotógrafa y baronesa alemana Vanesa von Zitzewitz quien le presentó a la amiga del Emérito y luego a Villarejo

Juan Villalonga de nuevo ante la Justicia: El amigo de Aznar que manejó los hilos del poder, ahora al servicio de Corinna

Juan Villalonga con su actual esposa, una baronesa alemana.
Juan Villalonga con su actual esposa, una baronesa alemana.
Juan Villalonga se enfrenta ahora de nuevo, a los 67 años, a un interrogatorio en la Audiencia Nacional. Será el próximo 8 de septiembre en el marco de la pieza Carol, reabierta por el juez de instrucción número 6 de la citada Audiencia, Manuel García Castellón. El mismo día, a las 10 de la mañana está también citada Corinna Larsen. Dicen que fue la tercera esposa de Villalonga, la fotógrafa y baronesa Vanesa von Zitzewitz, que habría hecho algunas fotos a Corina, quien los presentó.

Según las grabaciones que se han hecho públicas fue el empresario español Juan Villalonga quien facilitó la entrevista grabada entre Villarejo y Corinna Larsen en un hotel londinense. El juez trata ahora de averiguar si durante esa grabación Corinna Larsen pidió al excomisario Villarejo que investigase a su ayudante personal en Madrid, de quien sospechaba y lo contrató para ese fin

La historia del empresario Juan Villalonga Navarro es rica en viajes, trabajos, matrimonios, juzgados y negocios. Hagamos un repaso a la misma.

Juan Villalonga Navarro nació en Madrid el 8 de abril de 1953 en el seno de una familia acomodada, cuyo patriarca es Juan Villalonga Monforte y la madre María Pilar Navarro. Es a su vez sobrino nieto de Ignacio Villalonga, fundador del Banco Central.

Aunque pasó una corta estancia infantil en Valencia, estudió en el colegio de Nuestra Señora del Pilar, el centro educativo de la oligarquía empresarial y política madrileña, donde compartió pupitre con José María Aznar con el que desde entonces comenzó una gran amistad. Ya por entonces demostraba una gran capacidad de liderazgo, lo que le llevó a ser delegado de su clase.

Aznar y Villalonga cuando eran amigos.

Luego se licenció en Derecho y Ciencias Económicas por la Universidad de Deusto, formación que completó con un master en Administración de Empresas por el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa de Barcelona (IESE). Su carrera profesional la comenzó en 1977 en el Banco Central, gracias a los contactos de su familia, y en 1980 se incorporó a la consultora financiera Mc Kinsey, donde estuvo nueve años. Posteriormente trabajó en el banco de Santander. Fue director general de la empresa inmobiliaria Fontir, filial de la financiera Cofir, donde compartió mesa con los primos Alberto Cortina y Alberto Alcocer, así como el financiero italiano Carlo de Benedetti, con quines inició otra buena amistad mantenida en el tiempo.

Más tarde, fue nombrado representante en Madrid del banco de negocios británico Wallace Smith. Para finalmente unirse a comienzos de los años noventa al despacho de negocios de sus amigos José María Mas Mollet y Miguel Blesa Parra, luego nombrado presidente de Caja Madrid. Es en la madrileña calle Velázquez, en el barrio de Salamanca, donde ubicó el cuartel general de sus empresas. Entre ellas figurarían: La consultora Investiment Tax and Legal S.L., dedicada a “actividades auxiliares a la intermediación financiera” y en la que también figuraba como accionista la entonces primera mujer de Juan Villalonga, Concha Tallada; Health Europe S:A., destinada al “asesoramiento a centros médicos y la prestación a éstos de los servicios que precisen”; y Euromedical Care S.L., para “la selección y prestación de asistencia sanitaria y servicios médicos por medio de personal facultativo”.

Paralelamente a estos negocios, fue nombrado en 1993 consejero delegado para España del Crédit Suisse-Firts Boston y en octubre de 1995 presidente para España y Portugal del Bankers Trust norteamericano. Pero su gran salto profesional lo dio un año más tarde cuando fue nombrado presidente de la Compañía Telefónica, tras la llegada del Partido Popular al poder y de su íntimo amigo José María Aznar al Palacio de la Moncloa.

Amigo de los Aznar

Precisamente, con él compartió ese mismo verano las vacaciones estivales en Oropesa del Mar, en Castellón, en una urbanización que él había enseñado a los Aznar. Durante su gestión al frente de Telefónica, donde sustituyó al socialista Cándido Velázquez-Gaztelu, primero tocó el cielo y después el infierno. Privatizó la compañía y creó un gran grupo multimedia, con Vía Digital, Antena 3 TV, Onda Cero Radio y el Grupo Recoletos bajo su control. Se convirtió en un modelo de joven empresario, audaz y con campañas financieras muy agresivas, a semejanza de los tiburones financieros norteamericanos. Tanto, que al igual que le ocurrió al ex banquero Mario Conde en su día, fue premiado con reconocidos galardones. Así le fue concedida la medalla honorífica por la Universidad de Nueva York y fue nombrado “empresario del año” por la Cámara de comercio hispano-estadounidense.

Problemas con la CNMV

Sin embargo, varios desenfrenos financieros, con presunto tráfico de influencias, mancharon y oscurecieron su imagen. La División de Supervisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) descubrió en sus investigaciones que Juan Villalonga obtenía, junto a algunos amigos como el matrimonio Cortina-Cue, rápidas plusvalías ocultando su identidad y gracias a su información privilegiada.

Villalonga como CEO de Telefónica.

Fue en enero de 1998 cuando la CNMV comenzó una investigación sobre esta serie de operaciones conocidas como OTC (Over The Counter), que consistían en la compraventa de futuros hechas fuera de mercado y llevadas a cabo por la Sociedad de Valores Argentaria Bolsa. A los inspectores de la división de supervisión de la Comisión del Mercado de Valores, que por entonces dirigía Jesús Ybarra, les llamó la atención precisamente la alta rentabilidad producida en dichas operaciones.

Hasta tal punto que tan sólo 14 clientes obtuvieron un beneficio de 1.070 millones de pesetas desde el 2 de enero hasta el 21 de abril de 1998. Los plazos que oscilaban entre la compra y la venta de los títulos no excedían de tres meses y eran adquiridos mediante créditos facilitados por la entidad pública Argentaria. Estos escándalos y la presión al alrededor de Villalonga fue tal que acabó dimitiendo de su puesto de presidente.

En julio de 2000 abandonó la compañía Telefónica por la puerta de atrás, pero con una indemnización supermillonaria de 24 millones de euros, entre sueldo y stock-options. El Gobierno de José María Aznar había dejado de confiar en él. Fue tras la publicación del escándalo de los 500 millones de euros en concepto de opciones sobre acciones para directivos de Telefónica, conocido como “Rise”, y por las que Villalonga ganó en torno a 17 millones de euros. También tras conocerse el presunto uso de información privilegiada para obtener plusvalías durante las negociaciones de fusión con la multinacional americana MCI-WorldCom.

La gestión de Juan Villalonga empezó a ser investigada por la Audiencia Nacional. Iban saliendo nuevos datos y la opinión pública conocía nuevos casos, como el sobreprecio pagado por Telefónica al adquirir la productora holandesa Endemol en operación de intercambio de títulos, con una valoración de 5.500 millones de euros. Este caso fue archivado en el año 2003. Posteriormente, Telefónica vendió el grupo Endemol Investment Holding en mayo de 2007 por 2.629 millones de euros al consorcio Mediaset, propiedad del primer ministro italiano Silvio Berlusconi; es decir, casi tres mil millones menos de euros. También fue investigado por la compra del portal de Internet Lycos por el que pagó 12.500 millones de dólares, el doble de su valor bursátil. Como también tuvo que declarar por la venta de Dintel, la filial de Telefónica que pasó manos de la empresa Mas Tec International, propiedad de la poderosa familia cubana Mas Canosa, con sede en Miami. Este caso fue muy conocido en su día, ya que en el Paseo de la Castellana de Madrid se instalaron miles de tiendas de campaña en protesta por parte de los trabajadores de Sintel, en una operación denominada Campamento de la Esperanza”.

Matrimonio con Adriana y "exilio"

Tras su “exilio” de España, Villalonga se instaló junto a su segunda esposa Adriana Abascal, con quien se casó en 2001, en Estados Unidos, ubicando su residencia conyugal en Miami. No tuvo más remedio que cambiar a sus viejos amigos por nuevos aliados. En la ciudad costera americana compartía mesa y mantel con Julio Iglesias, Antonio Banderas, Melanie Griffith o Salma Hayek, una actriz que comenzó su carrera cinematográfica junto a Adriana Abascal en la Televisa de Emilio Azcárraga.

Adriana Abascal, su segunda esposa.

Desde 2001 a 2003 fue consejero de la principal cadena de televisión de habla hispana de Estados Unidos: Univisión, que presidía su amigo el millonario californiano Jerrold Perenchio, quien le cedió la representación de sus acciones. En la cadena Univisión estaban representadas las dos grandes familias de poder de la América hispana. Por un lado los mejicanos Azcárraga, con un 15 por ciento: y, por otro, los venezolanos Cisneros, propietarios a su vez de Venevisión. Paralelamente se hizo consejero de otras sociedades, como la empresa de telefonía estadounidense McLeod USA, la compañía canadiense Blueslice Networks y de Telekom Malaysia.

Adriana lo introdujo en la beautiful people americana y europea. Cuentan sus conocidos que Juan es un hombre extrovertido, apasionado, de buen carácter y siempre deseoso de hallarse entre amigos. Que necesita sentir el cariño, la admiración y el respeto. Que es un hueso duro de roer para sus enemigos. Que controla bien los silencios. Que tiene y una muy buena puesta en escena, convincente y segura. Virtudes con las que tendrá que enfrentarse al juez y al fiscal de la Audiencia Nacional de nuevo en septiembre de este año.

Me gusta el fútbol


Cuando en la primavera de 2007 terminó sus causas con la Justicia en España, de las que salió indemne (la última fue la venta de Sintel), comenzó su campaña de reinserción social. La puesta en escena fue rotunda. Su primera operación de lavado fue su penetración en el mundo del fútbol. Quería convertir algunos equipos en una maquinaria rentable y explotar el negocio del merchandising, sobre todo en China, donde pensaba adquirir los derechos de las televisiones en pro de satisfacer la cuestión publicitaria y hacer giras por aquel país asiático exhibiendo a sus estrellas. Así, lo intentó primero con el equipo inglés del Liverpool, pero los 63 millones de euros, que dicen que ofreció a la familia Moores por el club rojillo, no fueron suficientes.

Villalonga cuando se presentó ante el Valencia CF.

Luego con el Milan, de Silvio Berlusconi, pero tampoco cuajó su entrada. Y lo materializó en el Valencia CF, una comunidad autónoma donde todavía sus contactos políticos le ayudarían en su regreso. Dicen que contaba, incluso, con el aval del presidente popular del gobierno valenciano Francisco Camps. Pero con el que se reunió fue con el vicepresidente del Consell, Vicente Rambla, que dio el visto bueno a su operación de desembarco. Así se dispuso a su nueva aventura que comenzó al inicio del año 2008.

En el verano llegaba a un principio de acuerdo con el entonces máximo accionista del Valencia, Juan Bautista Soler, para asumir la gestión y la explotación de los recursos generados por el club ché. Antes había intentado comprar las acciones de éste ofertando 71,7 millones de euros. Pero su etapa en el club valenciano duró muy poco: sólo 18 días, ya que fue destituido por el propio Soler por serias discrepancias. Eso sí, de nuevo fue indemnizado. Esta vez con seis millones de euros, lo que correspondería a un salario de 350.00 euros por día.

La figura de Villalonga fue puesta en tela de juicio por la afición valencianista y por el propio Soler, que en una rueda de prensa le definió de “demagogo”, “mago” y de “mentir”, ya que había prometido traer con él a un importante grupo de inversores y nunca llegaron. La relación histórica de Villalonga con el equipo de fútbol de Valencia era mínima. Sólo su tío Enrique Villalonga Monforte había sido directivo del club ché, bajo la presidencia de Julio de Miguel, y su prima Marita Boluda Villalonga, familia del naviero Vicente Boluda Fos, presidente accidental del Real Madrid tras la salida del abogado Ramón Calderón, formó parte de la dirección de la fundación de la entidad de Mestalla en los años noventa.

En un comunicado publicitado tras su salida, anunciaba un seguimiento a sus ex socios que nunca más realizó: “Por responsabilidad hacia todos los que me han demostrado su apoyo y afecto en estos meses de lucha por un Valencia mejor, voy a realizar un seguimiento exhaustivo de todas y cada una de las operaciones que realice el nuevo equipo gestor, así podré seguir defendiendo los intereses de todos los valencianistas: Amunt Valencia (…)”.

Su fracaso deportivo en el Valencia CF no fue óbice para que intentara de nuevo introducirse en el negocio del balón. Esta vez, fue en el Real Madrid, donde aspiró a la presidencia. Tan sólo tres meses después de su salida de Mestalla, anunciaba públicamente su intención de presentarse a las próximas elecciones del club blanco. Villalonga emitía de nuevo otro comunicado, en el que ahora afirmaba su amor por el equipo del Paseo de la Castellana: “El Real Madrid, la mayor institución deportiva del planeta ha perdido lo que le hizo líder indiscutible. No hablo de balances; hablo de valores, hablo de ideales, hablo de señorío y la grandeza de un club con más de 107 años de historia, el Mejor Club del Siglo XX. Por ello, creo que los socios no pueden permanecer ni un minuto más de brazo cruzados, porque tienen una responsabilidad (…)”.  

Juan Villalonga no se presentó finalmente a las elecciones del Real Madrid, que nunca se celebraron porque sólo hubo un candidato dispuesto: Florentino Pérez, propietario de la constructora ACS, junto a la familia March y los primos Alberto Cortina y Alberto Alcocer. Las encuestas que había encargado le devolvieron a la realidad: Otra vez fracasaría. Menos de un 2 por ciento de los socios del club blanco le votarían. Así que intentó un acercamiento al candidato número uno, Florentino Pérez, pidiendo una lista única. Su objetivo era penetrar en el Real Madrid al precio que fuera. Tampoco lo logró. Buscaba reinventar su imagen pública, recuperar su autoestima muy dañada tras su paso por Telefónica. Algo que ya había comenzado a hacer meses antes junto a su segunda esposa, Adriana Abascal, apareciendo de nuevo en la escena pública y social, bien juntos o por separado.

La campaña mediática de reinserción fue muy medida. Primero fue un reportaje fotográfico en una de las revistas más chic, Vogue. En ella, Adriana posaba junto a sus tres hijos como fiel ama de casa. A partir de entonces la miss mexicana empezó a aparecer como reclamo en fiestas exclusivas y se dejaba fotografiar fácilmente, a diferencia de años atrás. Así entre flashes celebraron la primera comunión de su hija Paulina en la cripta de la catedral de la Almudena, de Madrid, el mismo lugar donde fue bautizada. Además, Adriana era portada de revistas en las que se afirmaba que su vida “era fuera de lo común”, al mismo tiempo que firmaba exclusivas con la revista Hola, en la que incluso posaba como modelo de bañadores.

Los Aznar no perdonan

Pero la felicidad de Villalonga parecía estar incompleta ya que su infidelidad matrimonial nunca fue perdonada por el matrimonio Aznar, sobre todo, por Ana Botella, que tomó partido claro por su amiga Concha Tallada, primera esposa de Villalonga y por eso Juan, a pesar de ser el padrino de Alonso, el hijo menor de los Aznar, no fue invitado a la boda de Anita Aznar. Villalonga comenzó a pasar más tiempo en Miami que en Madrid, lo que no gustaba en absoluto a los dirigentes de Telefónica que despachaban con él por videoconferencia. Y sólo de vez en cuando cogía su jet privado, un avión marca Gulfstream, y viajaba a Madrid para cerrar algunos flecos. “Yo no he tirado de Juan hacia América, no me lo he traído a mi terreno; ha sido el destino porque ahora su trabajo está radicado aquí”, llegó a comentar Adriana Abascal.

El matrimonio Villalonga-Abascal se divorció en 2009, pero tuvo tres hijos: Paulina, que nació catorce meses antes de contraer la pareja matrimonio, Diego y Jimena. Se unían así a los tres descendientes que el ex presidente de Telefónica tuvo cuando se casó en primeras nupcias con Concha Tallada Alarcón, la madre de sus primeros hijos -Juan, Jaime y Andrea- con los que apenas guarda relación, aunque sí se ha ocupado de echarles una mano en su vida profesional. 

Negocios rusos 

Pero con lo que Juan Villalonga rehizo realmente su negocio tras ser despedido de Telefónica fue a través de su participación en distintas e influyentes empresas de telecomunicaciones de ex repúblicas soviéticas. Para ello constituyó en el año 2002 la empresa Emergent Telecom Ventures, junto al abogado Mohamed Ammersi, un hombre de negocios de origen libanés al que introdujo en su día en como asesor externo en Telefónica cuando él era presidente. Mohamed Ammersi fue la persona que ayudó a Villalonga a finales de los años noventa en la constitución de un fondo de inversión denominado Comunnicapital Limited Partnership, por cuya gestión percibió entonces 100.000 dólares mensuales más gastos, lo que suponía un montante de un millón de pesetas al día. También le ayudó en la creación de la gestora Gramersi, que era el nombre surgido de unir las dos primeras sílabas de su apellido con la primera de su socio Larry Grafstein. Fue a través de Emergent Telecom como Villalonga ha penetrado en el extinto sector soviético.

En el año 2005 compró una importante participación en la compañía de móviles de San Peterburgo, PeterStar, y en la georgiana Magticom, primera operadora del país del Cáucaso. A su vez es consejero de MegaFon, la tercera operadora de móviles de Rusia, en representación de Telecominvest, un conglomerado controlado por el grupo First National Holding of Luxembourg y Telia Sonera.

Su tercera y última esposa, Vanesa von Zitzewitz.

Tras su divorcio en 2009 de Adriana Abascal, Juan Villalonga contrajo terceras nupcias en septiembre de 2010 con la fotógrafa y baronesa alemana Vanesa von Zitzewitz en una ceremonia celebrada en Mónaco. Dicen que precisamente habría sido su actual mujer quien le habría presentado a Corinna Larsen, a quien Vanesa habría hecho fotos en alguna ocasión.

COMPARTIR: