22 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

La sentencia contempla las características atenuantes de reparación del daño, al haber abonado ya el enjuiciado dos mil euros a la víctima

Dos años de cárcel por abusar de una menor discapacitada del centro donde trabajaba como limpiador

Un centro de discapacitados.
Un centro de discapacitados.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a dos años de prisión y al pago de una multa de seis euros diarios durante nueve meses a J.M.E, de 52 años de edad y que trabaja como limpiador en una unidad de personas con discapacidad mental de la provincia de Sevilla, por abusar sexualmente de una interna de esa unidad en dos ocasiones.

En la sentencia, fechada el 20 de marzo, se condena a J.M.E., de 52 años, al pago de una multa de seis euros diarios durante nueve meses, así como a no aproximarse a menos de 500 metros y no comunicarse con la víctima durante tres años por un delito de abuso sexual. Igualmente, el fallo le impone la pena de dos años de prisión y la prohibición de acercarse a menos de 500 metros y comunicarse con la víctima por un delito de abuso sexual a una menor de 18 años de edad pero mayor de 16 años.

Asimismo, la sentencia que contempla las características atenuantes de reparación del daño, al haber abonado el enjuiciado dos mil euros a la víctima, y de dilaciones indebidas, condena a J.M.E. al pago de una indemnización de diez mil euros a la víctima así como al abono de las costas procesales.

El fallo se ha dictado después de que, en el juicio señalado para el pasado día 20 de marzo, el acusado y su defensa mostraran su conformidad con las penas solicitadas por la Fiscalía y la acusación particular, que han sido las impuestas por la Audiencia en una sentencia que ya ha sido declarada firme.

La Audiencia Provincial de Sevilla.

En la sentencia se considera probado que en julio de 2010 el acusado "aprovechando su condición de limpiador" de una unidad de deficientes mentales accedió a la habitación de la víctima, "que ha sido diagnosticada con una deficiencia mental media" para hacerle entrega de una barra de labios y "con la evidente intención de obtener placer sexual" comenzó "a besarla en la boca y a realizarle tocamientos en el pecho sin que mediara su consentimiento".

Asimismo, el fallo considera como hecho probado que en fechas anteriores, J.M.E. abordó a la víctima cuando se encontraba en el pasillo de la residencia y la introdujo en el dormitorio de otra residente donde tuvo relaciones sexuales no consentidas.

Igualmente, la sentencia apunta que la inculpación del acusado se vio "confirmada" por la prueba pericial y documental, que se dio por reproducida en el acto del juicio, por los informes forenses y demás documental. Así, señala que "el impacto psíquico de los hechos en la víctima, se ha puesto de manifiesto por las periciales, así como es una realidad el daño psicológico que conductas de este tipo ocasionan".

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