20 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

"Regalos suntuosos, cuentas secretas y amantes a gran costo: Este cóctel explosivo provocó la desgracia de Juan Carlos I", según La Tribune de Genève

Éstas fueron las revelaciones del abogado suizo del Rey Emérito al fiscal que investiga un posible fraude tributario

Juan Carlos I y Corinna Larsen.
Juan Carlos I y Corinna Larsen.
El abogado del Rey Emérito declaró ante el fiscal suizo Yves Bertossa lo que sabía sobre el origen y destino de los 65 millones de euros depositados en una cuenta de un banco suizo. El contenido de la declaración fue reflejado por el diario La Tribune de Genève el 30 de agosto. Este es un resumen de los pasajes más importantes de aquellas revelaciones, donde llama la atención que el Rey Emérito habría sacado de esa cuenta haya 5,5 mllones de euros "para dinero de bolsillo", según el abogado.

"Regalos suntuosos, cuentas secretas y amantes mantenidas a gran costo: Este cóctel explosivo provocó la desgracia de Juan Carlos I". Así resume el diario suizo La Tribune de Genève la declaración de los asesores legales de Juan Carlos I ante el fiscal suizo Yves Bertossa en la investigación exclusiva que publicó este diario el pasado 30 de agosto.

Actualmente el Rey Emérito se encuentra en Emiratos Árabes, pero el escándalo saltó después de que en marzo de este año se revelase que Juan Carlos I había recibido una donación de Arabia Saudi por valor de 100 millones de dólares, unos 65 millones de euros. Algunos de estos documentos manejados por la Fiscalía suiza dentro de una investigación abierto por "blanqueamiento" de capitales fueron reproducidos por el citado diario suizo.

Hay que remontarse a principios de 2008, cuando el Rey llamó para gestionar su fortuna en Suiza, a los dirigentes de la sociedad Rhône Gestion para anunciarles que iba a recibir dinero de Arabia Saudí. "Yo le expliqué que eso podría ser delicado a la vista de su estatus", declaró el representante legal ante Yves Bertossa.

Un regalo escandaloso

El mismo testigo declaró que esperaba que se trataría de "un regalo entre 5 y 10 millones", pero su abogado de confianza esperaba "entre 20 y 100 millones". El 8 de agosto de 2008 se recibieron 100 millones de dólares en la cuenta del banco privado Mirabaud, según La Tribune de Genève.

"La suma fue tan alta que el propio monarca quedó atónito. Llamamos a Juan Carlos I, que se cayó de las nubes cuando supo la cantidad", explicaba su abogado que añadió: "Dijo algo así como ¡Dios mio fueron muy generosos!"

Corinna y el Rey en su baile más famoso.

Pero el fiscal Bertossa preguntó si existía alguna relación entre este dinero y la concesión del contrato del AVE a La Meca a un consorcio de empresas españolas en 2011. El fiscal también pregunto al abogado si el Rey Juan Carlos se había sentido incómodo con esa donación. La respuesta del abogado ginebrino fue:"Se sorprendió, pero en ningún momento se sintió incómodo. No es el tipo de hombre que se sienta incómodo", aparece en el texto publicado por La Tribune de Genève.

A partir de octubre de 2008 Juan Carlos I comenzó a retirar regularmente importantes montantes en cash de su cuenta, "para necesidades personales", explicó el abogado en su declaración. El 11 de marzo de 2009 recibe casi 300.000 mil francos suizos en España. Después, el 17 de junio, 209.000 euros.

Entre 2008 y 2012 retirará un total de 5,5 millones de euros en dinero. "Era dinero de bolsillo", explicó el abogado que añadió que los fondos eran enviados por avión a Madrid por medio de un gestor. El modus operandi era sencillo: El Rey llamaba al abogado y éste enviaba a alguien a retirar los fondos de Mirabaud, después el Rey mandaba a alguien a Rhône Gestión o "yo me iba a Villars a darle el dinero", dijo en su declaración desvelada por La Tribune de Genève. Villars está en los Alpes suizos, en el canton de Vaud, donde se compró un apartamento con Corinna Larsen.

Pero una cantidad llamó la atención del fiscal, un millón de euros retirados el 17 de noviembre de 2011 y unos recibos firmados por el abogado podrían sugerir que esa cantidad habría llegado a una examante del Rey, residente en Suiza, identificada como Madame G., "que disfrutaba de unos ingresos modestos", según la Tribune de Genève. "El rey quería donar dos millones en dos envios, pero finalmente, solo fue un millón. Juan Carlos I se mostró mucho más generoso con otra amante, su gran amor de la época, Corinna zu Sayn-Wittgenstein", recoge la información publicada por este mismo diario suizo.

El fiscal Yves Bertossa.

"En aquel momento, esta atractiva consultora danesa (Corinna Larsen) residía parcialmente en Villars (VD). Su hijo estudió allí en Aiglon College, un internado para adolescentes de familias adineradas. En 2009, la Fundación Lucum de Juan Carlos le prestó 2,38 millones de francos para comprar un apartamento de lujo, denominado "suite presidencial", en la azotea del Hotel Royalp", continúa el reportaje del diario suizo.

La operación se habría realizado a través de una sociedad de su primo Álvaro de Orleans,  que se habría gastado 185.000 euros en poner cristales a prueba de balas en el apartamento de Suiza.

Cristales blindados en Suiza

Cada vez que la pareja vistaba Suiza "estuvo bajo estrecha vigilancia durante sus estancias en Villars. Una anécdota ilustra el nivel de seguridad vigente. Mientras Corinna y el rey comían un pollo Bresse con trufas, supuestamente al chef se le negó el acceso al apartamento, alegando que el utensilio que traía, un rallador de trufas o quizás un cuchillo, podría ser peligroso", según publica La Tribune de Genève.

En 2012 una nueva amenaza comenzó a pesar sobre el dinero del Rey: El intercambio automático de información. Esta red global, entonces en gestación obligaba a los bancos suizos a transmitir los nombres de sus clientes a las autoridades fiscales extranjeras.

Según el abogado de Ginebra, "Juan Carlos no estaba cómodo con la cuenta bancaria en Suiza". Y añade un dato importante en su declaración ante Bertossa: "La presencia de esa cuenta en Ginebra era una bomba de relojería, deseaba deshacerse de ese dinero porque tenía miedo de que se supiera".

El rey Juan Carlos y Corinna.

En abril de 2012 estalla el escándalo del Rey Juan Carlos cuando se fracturó la cadera durante una cacería en Botswana. La presencia en aquel viaje de Corinna zu Sayn-Wittgenstein, se publicó en los periódicos españoles. El responsable de la Banca Mirabaud, que declaró ante Bertossa, dijo que "en ese momento, las acciones del Rey de España empezaron a ocupar los titulares de muchos periódicos. Sentimos que ya no era apropiado mantener esta cuenta", justificó.

Fue en junio de 2012 cuando esos 65 millones de euros fueron depositados en una cuenta de Corinna Larsen. La aristocrata justificó esa generosidad durante el interrogatorio del fiscal Bertossa de la siguiente manera: “Juan Carlos quería asegurar un futuro brillante para mis hijos y para mí. […] Creo que me ofreció este dinero por gratitud y amor. Sabía que había hecho mucho por él, que había estado allí, especialmente después del anuncio de su enfermedad".

"En junio de 2012, Corinna zu Sayn-Wittgenstein y el abogado de Juan Carlos I fueron a un banco privado ginebrino. Nicolas Gonet, director del banco, ya sabía que Corinna era la amante del Rey, o antigua amante. Por teléfono, su colega Yves Mirabaud le explicó que esta clienta recibió 65 millones del soberano. Le preguntó por qué su establecimiento ya no quería ese dinero. Esta conversación informal permitió a los banqueros de ambos lados tener clara la transacción. En cuanto al aspecto fiscal, fue elegantemente regulado: Corinna zu Sayn-Wittgenstein vive en Mónaco y no necesita pagar impuestos", según refleja La Tribune de Genève.

Generosidad sin límites

La generosidad del Rey Juan Carlos no parecía tener entonces límites y el 4 de junio de 2012 su Fundación Lucum transfirió 3,5 millones de euros a su abogado suizo. Ese dinero habría pasado por una cuenta en Pictet, Bahamas, antes de terminar en la cuenta del abogado en la banca Gonnet, también en Bahamas. El fiscal preguntó entonces la causa de esa transferencia: "¿Sabe si fue una donación, una tarifa o una apropiación indebida?", le preguntó al asesor en diciembre de 2019.  Éste respondió que fue "un regalo". Esta donación real también estaría avalada por "pruebas documentales añadidas al procedimiento", indicó el defensor del abogado, Pierre de Preux a La Tribune de Genève.

¿Pero dónde está ahora el dinero? se pregunta el diario suizo. La Tribune de Genève señala que "a finales de 2016 y finales de 2018, Corinna zu Sayn-Wittgenstein transfirió 42 millones de dólares a su nuevo banco, Fieldpoint Private, una boutique de gestión patrimonial de Nueva York. La mayor parte del dinero todavía está allí". Nadie, ni las autoridades suizas ni españolas han solicitado el bloqueo de esos fondos en Estados Unidos. 

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