24 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

Los habitantes de la zona se sienten abandonados por las instituciones, que les aconsejan no denunciar porque los presuntos delincuentes son menores

La Banda del Moco: Los vándalos que aterrorizan a los vecinos del barrio madrileño de Orcasitas

Policía observando el incendio de un contenedor en Usera
Policía observando el incendio de un contenedor en Usera
Desde el pasado mes de noviembre, el barrio madrileño de Orcasitas sufre los actos vandálicos de un grupo de jóvenes a los que los vecinos conocen como La Banda del Moco. A estos adolescentes se les atribuyen quemas del mobiliario urbano, lanzamiento de piedras contra coches y negocios e intento de robo a niños del barrio. Debido a que no sienten el suficiente apoyo por parte de las autoridades de la zona, a los vecinos solo les queda acudir a los medios para buscar una solución.

Buzones reventados, lanzamiento de piedras, roturas de retrovisores y lunas de los coches, mobiliario público reducido a cenizas o intentos de robo a niños. Estos son algunos de los problemas a los que se tienen que enfrentar los vecinos del barrio de Orcasitas, en Madrid, que desde hace unos meses, se han visto “invadidos” por un grupo de adolescentes que siembran el caos por todo el territorio y que no dudan en enfrentarse a todo aquel que les planta cara. Estos jóvenes son conocidos por los vecinos como 'La Banda del Moco'.

Orcasitas es un barrio humilde de Madrid, situado en el distrito de Usera. En él, sus vecinos llevan sufriendo “gamberradas” durante los dos últimos años. No obstante, desde hace unos meses, esas "gamberradas" han traspasado la línea y, como cuentan los vecinos, los últimos sucesos ya se podrían catalogar incluso como delitos. El momento en el que se cruzó la línea sucedió el pasado mes de noviembre, durante la noche de Halloween.

En la noche de Halloween, los niños y adolescentes del barrio recorren la zona de casa en casa para pedir caramelos. En algunos casos, si no les dan lo que piden, lanzan huevos contra las viviendas pero esa noche, los huevos fueron sustituidos por piedras. Desde ese momento, el lanzamiento de piedras se ha convertido en el día a día de los vecinos y comerciantes de la zona, que cada cierto tiempo ven cómo los cristales de su coche o de su negocio son destruidos.

Cristal de un autobús destruido por una piedra.

Pero los vecinos y trabajadores de la zona no son los únicos que sufren estos problemas, ya que hasta los vehículos de transporte público que recorren el barrio son objetivo que destruir para estos jóvenes. Un ejemplo de esto son los autobuses de la EMT a los que, según conductores que pasan por la zona, estos adolescentes han lanzado piedras cuando los autobuses estaban llenos en más de una ocasión. De hecho, muchos de sus conductores tienen miedo a pasar por el barrio ya que estas actuaciones ponen en peligro a los pasajeros. Otra de las actividades de estos jóvenes son las carreras de “quads” a plena luz del día, algo que también supone un peligro tanto para los peatones como para los conductores.

La gota que colmó el vaso de la paciencia de los vecinos llegó este mes de mayo, durante la madrugada del día 2, cuando un incendio arrasó el parque infantil situado en la Calle Beasain. Las imágenes de este parque ardiendo tuvieron una gran difusión entre los vecinos pero, sobre todo, entre los padres de la zona. Unos padres que se sienten totalmente desprotegidos y abandonados tanto por la Policía como por las instituciones públicas y a los que les horroriza la idea de que sus hijos tengan que convivir con estos presuntos delincuentes.

Por si la actuación de la 'Banda del Moco' no fuera suficiente, algunos vecinos creen que podría haber otro grupo violento que, en su momento, colaboraba con esta banda pero que ahora se enfrenta a ella, teniendo lugar auténticas escenas de violencia en plena calle.

Los vecinos se encuentran desesperados y debido a que la policía les aconseja no denunciar puesto que los supuestos delincuentes son menores de edad, se teme que alguno de los habitantes de Usera comience a tomarse la justicia por su mano. De momento, no ha sucedido y los vecinos lo achacan a que los jóvenes actúan en las zonas más tranquilas del distrito, pero predicen que la cosa podría cambiar si en algún momento rompen el cristal o queman el coche de algún vecino de zonas más conflictivas, hecho que podría dar lugar a una espiral de violencia difícil de detener.

La última opción que les queda a estos vecinos es denunciar el caso ante los medios de comunicación y esperar a que llegue una ayuda por parte de las instituciones públicas, algo que cada vez ven más complicado pero que consideran completamente necesario para acabar con la dramática situación que están viviendo.

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