30 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

En Barcelona turistas y ciudadanos conviven con esta realidad, y en Valencia el futbolista de la selección Dani Olmo fue víctima de este tipo de hurto

Los relojes de lujo: El objetivo más cotizado por ladrones en grandes ciudades españolas

Robos de relojes.
Robos de relojes.
Las escenas de robos de relojes no dejan de repetirse en las grandes ciudades españolas. A pesar de que esta modalidad de robo en nuestro país tiene su epicentro en Barcelona por la llegada de la mafia marsellesa, esta práctica se ha extendido en los últimos meses gracias al gran beneficio económico que obtienen los ladrones con tan solo dar un tirón a un desconocido. El pasado viernes, el jugador de la selección española Dani Olmo fue victima de los relojeros.

El robo de relojes se ha extendido como la pólvora por las grandes ciudades españolas. Esta moda delictiva que resulta tan provechosa para los ladrones y que en nuestro país tuvo su foco inicial en Barcelona, está a la orden del día y cada vez son más las denuncias por este tipo de robos. Algo que parece que seguirá aumentando a la par que lo haga turismo.

El objetivo principal de estos ladrones son los turistas despistados y su botín los relojes de alta gama. Actúan bajo el método del tirón, forcejeando en la vía pública, eso sí, sin que nadie intervenga. Los numerosos casos que se están dando provocan inseguridad entre los turistas y la ciudadanía, que tienen que convivir día a día con los ladrones.

Sin embargo, no solo personas anónimas han sido víctimas de los "relojeros". También ha sido objetivo de estos un personaje tan conocido como el centrocampista de la selección española de fútbol Dani Olmo. El jugador de Leipzig sufrió un atraco en Valencia, el pasado viernes, en el que le sustrajeron el reloj Rolex que llevaba en su muñeca valorado en 30.000 euros. Los atracadores siguieron al futbolista y después huyeron del lugar del robo en un coche que esperaba en marcha.

El internacional español en ese momento iba acompañado de su hermano, que no dudó en salir corriendo detrás del ladrón para tratar de abordarlo y recuperar el reloj robado, pero no tuvo éxito y pagó las consecuencias de la agresividad de estos delincuentes que le arrastraron con el coche, por lo que tuvo que ser atendido por una ambulancia.

Estos robos están alcanzando unas cifras y una virulencia que provocaron que, durante el mes de mayo, los Mossos d'Esquadra de Barcelona se vieran obligados a crear un "grupo operativo dedicado en exclusiva a perseguir a los ladrones de relojes". Este grupo está conformado por agentes que circulan por los principales puntos de los robos vestidos de paisanos, encargándose así de prevenir estos robos en la vía pública, además de diseñar dispositivos por los que localizan a estos grupos violentos.

Los relojeros

En el argot policial se les conoce como relojeros a los que se dedican a robar relojes caros y no precisamente con caricias. Las medidas que se están tomando llegan hasta los hoteles, que avisan a sus huéspedes de la presencia de estos indeseables. Sin embargo, no siempre es suficiente y se puede llegar a ser víctima de apalizamientos callejeros, creando una sensación de inseguridad que no queda tan solo para el visitante sino para todos los ciudadanos.

Estos delincuentes violentos suelen actuar en grupos y sin miramientos. Tienen el delito interiorizado y cada uno sabe cuál es su parte del trabajo y qué relojes son los que tienen que robar. Los relojes que sustraen tienen un valor que no baja de los 10 mil euros, y de ahí para arriba.

Tras realizar el robo, una red de recompradores, perfectamente establecida, se lo compra a un tercio de su valor real y todo queda en casa, porque el origen de estos sujetos suele ser magrebí y los peristas también lo son. Además, al perfil de los relojeros de las mafias de otros países hay que sumarle el de los ladrones más jóvenes, que antes se dedicaban a robar carteras y ahora se han sumado a esta moda más cruda y violenta pero que les sale más rentable.

Cabe destacar también que estos delincuentes están absolutamente profesionalizados, hacen seguimiento a sus presas en sus recorridos desde que salen de los hoteles para aprovechar el mejor momento y conseguir robarle el bien preciado. Por otra parte, conocen las leyes y las penas que les podrían caer en el caso de que les pillasen.

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