02 de julio de 2022
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FIN DE SEMANA

El testigo acudió al domicilio de la anciana alertado porque se habían detectado problemas de asistencia por parte de Luis Lorenzo y su pareja Arantxa

El supervisor de la 'tía Isabel' afirma que estaba abandonada: "Pagué su medicación de mi propio bolsillo"

Exclusiva Luis Lorenzo y Arantxa Palomino.
Luis Lorenzo y Arantxa Palomino. / De fondo, el portal donde vivía la anciana Isabel.
El testimonio del supervisor de la empresa de la cuidadora que se hacía cargo de la tía de Aránzazu Palomino en el domicilio que comparte con el actor Luis Lorenzo constata el supuesto estado de abandono que sufría la anciana antes de fallecer y que apuntaba la Guardia Civil. Elcierredigtal.com ha accedido al contenido completo de una declaración de gran relevancia para el caso.

El trabajador F.J. acudió a declarar al cuartel de la Guardia Civil de Rivas-Vaciamadrid el 23 de mayo de 2022, sólo dos días antes de la detención de Aránzazu Palomino y su pareja, el actor Luis Lorenzo. Los investigadores le llamaron para preguntarle por el supuesto estado de abandono que sufría María Isabel, desde el 11 de marzo al 28 de junio de 2021, la fecha en que falleció supuestamente por intoxicación de cadmio y manganeso.

El testigo, técnico de control de la empresa FELIZVITA, tenía cuando sucedieron los hechos la función de desplazarse a los domicilios de los clientes de la empresa para supervisar la atención que se le prestaba a la anciana por parte de la trabajadora de FELIZVITA y, de paso, anotar si tenían alguna necesidad para las asistencias. Sobre María Isabel, recuerda que en su caso hubo dos trabajadoras. El día que acudió estaba A., testigo también en la causa. La asistenta de la anciana vivía en el domicilio con la familia desde el 19 de mayo de 2021, fecha en que Aránzazu (Arantxa) la contrató para hacerse cargo de su tía.

En realidad, el supervisor le cuenta a la Guardia Civil que acudió alertado por la coordinadora de la empresa ya que se habían detectado problemas de asistencia a María Isabel. “La señora tenía un Alzheimer avanzado…” explica el trabajador, y pasa a relatar el aviso que le da la coordinadora para que vaya a supervisar el estado de las cosas en casa de Aránzazu y Luis Lorenzo, “las trabajadoras me decían que la sobrina de doña María Isabel, que es la persona que ha contratado el servicio, se iba del domicilio sin prestar atención a la anciana, dejándole toda la responsabilidad de buscarse la vida a la trabajadora, lo cual le causaba estrés e impotencia a la trabajadora…”

El supervisor relata que las trabajadoras incluso llegaron a explicarle que la sobrina, Aránzazu, se iba los fines de semana enteros y la cuidadora se quedaba sola en casa con la anciana. Preguntado, que cuál era la respuesta de la coordinadora de la empresa ante semejante situación, el supervisor responde que la coordinadora “llamaba asiduamente a la familia para arreglar la situación pero no le cogían el teléfono”.

“En mi opinión, la familia pasaba ampliamente de la señora María Isabel”

Finalmente, la Guardia Civil le pregunta por qué tipo de situación se encontró cuando fue a comprobar el estado de las cosas en el domicilio de Aránzazu y Luis. Su testimonio es contundente: “Cuando entré en el domicilio me encontré con un descontrol de los medicamentos, la trabajadora tenía carencia de utensilios de aseo porque no se los daba la familia, no había cosas tan básicas como pañales o esponjas para lavar a la enferma”.

La siguiente apreciación del trabajador es personal, sin embargo, no ha de menospreciarse y es que a los guardias les dice de forma literal que "la familia parece que no quiere saber nada de la señora”. Finaliza su testimonio el supervisor, con una frase demoledora: “La situación llegó a tal punto que tuve que comprar de mi propio bolsillo la medicación espesante de la enferma para que pudiera tragar los alimentos”.

Luis Lorenzo y Arantxa Palomino.

“¿Vio en algún momento a María Isabel?”, le preguntaron los guardias. El supervisor señala que sí, que vio a la anciana, pero no pudo hablar con ella porque estaba dormida, así que tomó declaración a la empleada para que explicase todos estos problemas que estaba teniendo con la familia contratante del servicio.  “¿Y vio a Aránzazu?”, le inquieren los guardias, respondiendo el supervisor que la sobrina sabía que él iba a ir ese fin de semana a visitar a la enferma y a la cuidadora y parece que no le importó no estar presente. “En mi opinión, la familia pasaba ampliamente de la señora María Isabel”, así sentenció su declaración el supervisor de FelizVita.

El testimonio del supervisor coincide con la hipótesis de la Guardia Civil sobre el presunto abandono de la anciana y, aunque Aránzazu y Luis están de momento investigados por homicidio y no por abandono, el fiscal ha pedido un informe al forense del juzgado que entiende del caso para conocer si hay pruebas de ese abandono de la anciana.

Sin embargo, la cuidadora a la que alude el supervisor, la misma que se había presuntamente quejado de la situación de abandono y habla con el supervisor cuando acude a la vivienda, declaró días después ante la Guardia Civil que Aránzazu y Luis “querían muchísimo a la anciana…que no les preocupaba el dinero en absoluto y que la anciana estaba bien viviendo en ese domicilio”. La cuidadora terminó abandonando la empresa y siendo contratada directamente por Aránzazu con un sueldo de 1.800 euros hasta el fallecimiento de la anciana un mes después, y por 900 euros hasta que rescindieron su contrato un mes después del fallecimiento de María Isabel.

En breve, ambos acudirán ante la juez del caso para declarar en sede judicial y esos testimonios tendrán más valor jurídico que sus declaraciones ante los investigadores.

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