02 de julio de 2022
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FIN DE SEMANA

Ante la juez, negó haber intoxicado a la anciana Isabel e insiste en que solo cogió su dinero para contratar a la empleada un mes antes de su muerte

Arantxa Palomino, acusada de envenenar a su tía junto a Luis Lorenzo: "Yo no le daba de comer, lo hacía la cuidadora"

El Cierre Digital en Arantxa Palomino.
Arantxa Palomino. / Pareja del actor Luis Lorenzo, con el que está acusada de asesinato.
'Elcierredigital.com' accede a la declaración de Aránzazu Palomino, acusada junto a su pareja, Luis Lorenzo. La investigada niega haber envenenado a su tía para quedarse con su herencia, rechaza haber maltratado a la anciana e insiste en que sólo dispuso del dinero que necesitó para hacer frente a los gastos del cuidado de la víctima. Su declaración apunta a la cuidadora, a la que contrataron un mes antes de la muerte de la anciana.

Aránzazu Palomino (Arantxa) compareció ante la titular del Juzgado de Instrucción 9 de Arganda el pasado 27 de mayo, dos días después de su detención, acusada del asesinato de su tía María Isabel para quedarse con la herencia de la anciana –junto a su pareja el actor Luis Lorenzo–. Este es su relato.

Según la investigada, el trasfondo de los hechos se encuentra en el enfrentamiento que mantenía Aránzazu con el hermano de su tía María Isabel y gran parte de su familia en Asturias. Su tía, según Aránzazu, quería ir a vivir con ella y con el actor Luis Lorenzo, ya que en el pueblo asturiano de Grado vivía sola y además recibía tratamiento en Madrid desde hacía tiempo. Niega la acusada que se llevara a su tía mediante engaño, cuando el 10 de marzo de 2021 viajó hasta Asturias y por la noche la recogió para trasladarla a Madrid.

Su familia sostiene lo contrario e insiste en que tras pasar otra temporada en Madrid en 2020 la anciana no quería volver con su sobrina Aránzazu. De hecho, recuerdan que la anciana les dijo que iba a Madrid por pocos días para ayudar a cuidar a los hijos de su sobrina, y volvería pronto. También niega la acusada que no permitiera a sus familiares hablar con su tía durante los meses que estuvo en su casa de Madrid.

Niega que abandonara a su tía tras sufrir un ictus

La Guardia Civil cree más que bien que Aránzazu había ideado un plan para que los médicos en Madrid terminaran diagnosticando a la anciana demencia de tipo Alzheimer para poder desvalijar sus cuentas bancarias. Sin embargo, ella le cuenta a la jueza que cuando la anciana llegó a su domicilio en marzo de 2021 sufría temblores en las manos y una doctora diagnosticó un principio de demencia, recordando que incluso sufrió un ictus en una ocasión.

Precisamente los investigadores incluyen en su investigación ese episodio y la declaración del médico que la atendió. Fue el 1 de junio de 2021 y el doctor cuenta que tras informarle de que la anciana había sufrido un ictus y que debía llevarla de inmediato al hospital, Aránzazu le contestó “que le venía mal porque tenía que hacer deberes con los niños”. Aránzazu lo niega, y dice que acudió de inmediato al hospital.

Cartel de los vecinos en el portal del piso de Isabel.

En realidad, fue al día siguiente cuando acudió al hospital Ramón y Cajal donde atendieron a la anciana y ordenaron su ingreso. La anciana pidió el alta voluntaria y volvió a casa con su sobrina aunque los investigadores creen que fue la sobrina la que firmó la petición de alta. Desde el día 10 de marzo de 2021 que llegó a Madrid hasta el día de su fallecimiento el 28 de junio, Aránzazu acudió en más de una decena de ocasiones a diferentes médicos, consultorios y hospitales con su tía, según ella porque estaba pendiente en todo momento del cuidado de la anciana.

Niega los malos tratos y el abandono a su tía

Precisamente los cuidados de la anciana, son otro de los puntos principales que despiertan las sospechas de los investigadores. Le acusan de tenerla totalmente desatendida y no darle la medicación adecuada. Estas acusaciones son corroboradas por los testigos. Los vecinos de la urbanización de Rivas han aportado audios de gritos y supuestos malos tratos, e incluso cuentan que la anciana se aseaba y hacía sus necesidades diarias en el baño del sótano del parking.

De hecho, la Policía de Rivas tuvo que atender a la anciana el 17 de abril de 2021 porque la habían abandonado durante más de cuatro horas en una cafetería. Aránzazu lo niega ante la jueza, dice que fue la anciana la que pidió quedarse en la cafetería mientras ellos se dedicaban a otros menesteres. Si su tía tenía piojos era porque en esa época los tuvieron todos, e incluso asegura que contrató a una cuidadora para asegurarse de que su tía recibía todos los cuidados. Fue el 20 de mayo de 2021, justo un mes antes del fallecimiento de la anciana.

Sin embargo, tanto la cuidadora, como los supervisores de la empresa e incluso el director de la misma han declarado que la anciana estaba abandonaba, con problemas de higiene, de medicación y literalmente que “la familia de Aránzazu pasaba de la anciana”.

Impidieron a la Guardia Civil que entrara para ver a su tía “por salvaguardar su intimidad”

No fue una, fueron varias veces, primero por teléfono y luego en persona, las que la Guardia Civil solicitó entrar en la casa para ver a la anciana. Según los guardias, el comportamiento de la pareja era de hostilidad total, impidiéndoles constatar en qué estado se hallaba la anciana. Aránzazu lo admite, pero dice que fue por “salvaguardar su intimidad”.

Lo niega todo

Aránzazu relata que ella no necesitaba dinero porque su pareja, el actor Luis Lorenzo, guardaba en casa 142.000 euros (que la Guardia Civil halló durante el registro de la vivienda) fruto de la liquidación de varias empresas. La acusada insiste en que fue la anciana la que quiso cambiar el testamento a su favor justo 23 días antes de su muerte porque la quería mucho, y que le dio un poder notarial para actuar en sus cuentas bancarias para hacer frente a los gastos derivados de su cuidado.

Luis Lorenzo.

La Guardia Civil opina lo contrario. Remarcan que tanto ella como él no trabajan desde el año 2016 y no tienen ingresos, aunque sí una hipoteca y deudas a las que hacer frente. Pero lo más sospechoso para la Guardia Civil es que Aránzazu llevó a su tía al notario para cambiar el testamento y hacer el poder, menos de una semana después que se le diagnosticara a la anciana una demencia severa. El sumario también demuestra que se extrajeron 22.950 euros de las cuentas de la anciana entre el 30 de marzo y el 28 de mayo, y sólo una tercera parte de los movimientos y pagos tenían que ver con el cuidado de la anciana.

Tras la muerte de la anciana el 28 de mayo y la autopsia de enero de 2022 que, solicitada por los familiares de Asturias, concluyó que el fallecimiento fue una intoxicación por metales pesados de etiología “homicida” y nunca accidental, los Guardias detuvieron a la pareja y la pasaron a disposición judicial. En esta declaración, la primera pregunta de la jueza fue para inquirir a Aránzazu por el envenenamiento. “No es verdad, yo no envenené a mi tía, no sé por qué hay metales pesados en su sangre, yo no le daba de comer, la comida se la daba una chica que contratamos para cuidarla desde hacía meses”, luego Aránzazu puntualizó que la cuidadora estuvo un mes y medio.

Pastillas de tratamiento capilar en un bote sin etiqueta

Tras la declaración, Aránzazu y Luis Lorenzo salieron en libertad pero en condición de investigados y con las medidas cautelares semanales y prohibición de salir de España. El fiscal no pidió prisión, pero la jueza ve indicios de delito de asesinato y ha prorrogado la investigación a la espera de los resultados de laboratorio pertinentes. El envenenamiento fue por cadmio y en el registro de la casa los guardias recogieron un montón de pilas, algunas deterioradas.

También un bote sin etiquetar que Aránzazu dice que contenía unas pastillas para el cabello marca OLAPLEX y que los investigadores se llevaron para analizar. Los especialistas forenses dicen que “el cadmio se puede dar espolvoreado en la comida para pasar desapercibido y tuvo que ser como mucho dos o tres días antes de la muerte de la anciana”. Aránzazu se despidió de la juez recordándole que podía haber incinerado el cadáver si hubiera querido, pero que se ocupó de que lo llevaran a Asturias para enterrarlo allí porque era la voluntad de su tía.

Lo que no sabía es que meses después una segunda autopsia iba a hallar cadmio en la sangre de su tía en una cantidad 200 veces superior a la habitual.

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