22 de abril de 2021
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FIN DE SEMANA

Recesión económica, inflación, numerosos casos de corrupción y los excesos de su segunda esposa la modelo Cecilia Bolocco lo marcaron públicamente

Gloria y Desmesura: Retrato del fallecido y controvertido expresidente argentino, el peronista Carlos Menem

Menem.
Menem.
Su carrera política como presidente argentino comenzó en el año 1989, cuando se produjo el cambio de periodo del gobierno de Alfonsín, con el que se adentraron en una profunda crisis económica en Argentina.

Los problemas de empleo, la inflación que se encontraba por las nubes en aquel momento y la recesión económica que venía por delante, hicieron del comienzo de su presidencia todo un reto.

Aunque en aquella época el desarrollo industrial estaba en auge junto con la inclusión social, y se daban la mano con las ideas que borboteaban del peronismo, se vieron muy sacudidas por la crisis del momento.

Carlos Menem, ex presidente de Argentina.

Menem decidió junto con Domingo Cavallo, quien por aquel entonces fue su ministro de Economía hasta el año 1996, que se pondrían en marcha una serie de medidas de carácter económico para intentar revertir de alguna manera la grave situación a la que se enfrentaba el país.

Entre las medidas que se tomaron se encontraba la restricción de la regulación económica, la venta de empresas estatales y el cambio de moneda del austral a la trasandina, convirtiendo un peso en  un dólar. Y aunque estas medidas condujeron al país a una aparente mejora pues hubo un incremento notable del PIB y de la renta per cápita, produjeron muchas protestas en la ciudadanía por los despidos masivos a causa de las privatizaciones y del aumento de la criminalidad.

En el año 1992, el PIB del país había aumentado considerablemente, y en cuestión de dos años supuso un fuerte crecimiento, pasando de 228.700 a 257.400 millones,  un periodo de bonanza económica. La inflación se hizo a un lado, y el país comenzó a florecer económicamente tras la gestión económica que Menem impulsó.

Con el Plan Brady iniciado desde el año 1993, que se implantó en varios países latinoamericanos,  con las cuentas que empezó a saldar Argentina tres años antes, la política del pago de la deuda se restableció.

La hiperinflación en la que se encontraba la economía del país cuando Menen asume el cargo, descendió de 4 números a 1, y el futuro parecía mejorar. Pero esta situación no se mantuvo durante mucho tiempo.

Con su polémica esposa Cecila Bolocco. 

La conversión de la moneda fue una medida que, a priori, funcionó, pero el dinero recaudado con las privatizaciones se acabó y Argentina volvió a introducirse en una profunda deuda económica, rozando unos picos de hasta el 120%.

Esta deuda castigó notablemente a sectores productivos del país, como el del calzado y el del textil, o el de la metalurgia, que se vieron gravemente afectados por las consecuencias.

Por otro parte, Brasil era uno de los socios comerciales más fructíferos de Argentina, pero también afectó a la economía por los coletazos de la devaluación del país.

Cuesta abajo

Corría el año 2001 y Menem ya no era presidente y había dejado al país en una situación aún más crítica que cuando subió al poder. La economía comenzó a decaer progresivamente, de forma que los inversores empezaron a sacar su dinero de los bancos. La situación se volvía insostenible y el gobierno de Fernando de la Rúa decidió restringir la disposición del dinero en efectivo, lo que se conoció mundialmente como "corralito". 

El FMI rechazó rescatar la economía del país, y el "corralito" se mantuvo vigente durante un año, desde diciembre de 2001 hasta diciembre de 2002, cuando se anunció oficialmente la liberación de los depósitos retenidos.

Las sombras 

Sin duda, Menem tiene un periodo oscuro, el que aúna las reformas económicas y sociales que lleva a cabo durante la crisis, reduciendo drásticamente el gasto público y  liberalizando la economía, medidas que impactaron notablemente en la estructura social. 

Carlos Memen Jr., fue durante años considerado el sucesor político de su padre. 

El proceso que se llevó a cabo de privatización de las empresas públicas tuvo sus años fuertes entre 1990 y 1991, en los que, además, se produjo un fuerte proceso de desindustrialización de los sectores asalariados que ya había comenzado en la época de los años 70 con el régimen militar, con el objetivo de promover las inversiones extranjeras.

De modo, que, los trabajadores, afectados por unas fuertes políticas de flexibilización laboral auspiciadas con el objeto de reducir costes y mejorar la productividad, veían reducido contundemente su poder económico y, por otro lado, los empresarios aumentaban las ganancias a costa de estas mismas políticas.

Por otro lado, Menem utilizó las instituciones a su favor, impulsando las reformas necesarias y utilizando los decretos ‘de necesidad y urgencia’ con frecuencia,  dejando al Congreso en un papel subordinado.

Por otro lado, la corrupción fue un elemento presente en sus mandatos, que le ha dejado una enorme mancha en los diez años que duró su gobierno. El Poder Judicial también se vio manipulado por el poder del presidente, pues la Corte Suprema fue ampliada de 5 a 9 miembros para que la mayoría automática de votos a favor estuviera garantizada, algo que beneficiaba enormemente al gobierno, por ejemplo, en los casos de corrupción.

Otro tema oscuro es el militar, puesto que Menem decidió dictar indultos a civiles y militares que estaban acusados de delitos de lesa humanidad, con el propósito de alcanzar una 'reconciliación nacional'. Esto fomentó la impunidad y la falta de memoria de los crímenes cometidos durante la dictadura.

Las luces 

En la parte económica también se encuentra un momento de lucidez, como el freno que se hizo a la inflación en un primer momento, junto con la conversión de la moneda.

En cuanto al tema institucional, es difícil decretar un punto favorable tras tantos casos de corrupción por parte de Menem, aunque se respetó la libertad de expresión y de asociación que tanto caracterizaba al gobierno de Perón. Si bien es cierto que, en cuanto al tema militar, el régimen se vio favorecido por una neutralización del factor democrático.

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