01 de abril de 2020
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FIN DE SEMANA

La defensa de Román ha recurrido el auto de inhibición de la jueza a favor del juzgado de violencia de género porque no quiere un Tribunal popular

El sumario del Rey del Cachopo desvela que la policía tomó en total 54 muestras y 18 huellas dactilares en la nave ubicada en Usera

La maleta donde se encontró el cadáver de Heidi y el lugar donde se quemaron las prótesis
La maleta donde se encontró el cadáver de Heidi y el lugar donde se quemaron las prótesis
Elcierredigital.com analizará a partir de hoy los cinco tomos del sumario y las pruebas acumuladas durante la instrucción del asesinato de Heidi Paz. Unas diligencias que han determinado que el Rey del Cachopo sea acusado de asesinato y permanezca en prisión preventiva a la espera de un jucio que, previsiblemente, no comenzará hasta febrero del año que viene, por el recurso presentado por su defensa en contra del auto de inhibición de la jueza en favor de los Juzgados de Violencia de Género.

Cuando los bomberos acudieron a la nave de Usera, ubicada en la madrileña calle Sebastián Gómez 3, el pasado 13 de agosto, alertados por el portero del edificio colindante, intentaron acceder por la azotea, pero una verja les impidió entrar en la nave, así que forzaron el cierre metálico de la fachada.

El relato de los hechos, recogido en el sumario, especifica que una vez dentro del local de tres plantas, sótano, planta baja y primera planta, lo primero que encontraron fue un pequeño incendio en un montacargas “que comunica todas las plantas” y procedieron a apagarlo usando un cubo blanco lleno de agua que estaba en la nave. La procedencia del agua es todavía una incógnita, ya que como recoge la Policía en su inspección ocular “ninguno de los grifos dispone de suministro de agua”.


Foto de César Román usada para enseñar a los testigos.

Los mismos bomberos detectaron un fuerte olor a putrefacción y determinaron que provenía de una maleta encontrada bajo una escalera, “de color azul marino oscuro, con detalles en color gris plata, de 83 cms. de largo, 53 cms. de ancho y 28 cms. de fondo, con la rueda derecha rota y de la marca MISSIUS, con cerradura de combinación numérica”, según recoge el posterior informe policial.

Fue un bombero quien se percató de que bajo la maleta había “líquidos de fluidos corporales, similares a los encontrados junto a los cadáveres” y acompañado por un policía municipal, usando una varilla de metal, abrió la maleta y encontró el torso de Heidi Paz, “introducido en una bolsa de basura de color negro, cubierto de un polvo blanco abrasivo, en posición de decúbito supino, con la bolsa rajada por uno de sus extremos”.

A partir de entonces, los encargados de realizar todas las pesquisas y pruebas fue la Brigada de Delitos Violentos de Policía Nacional (DEVI), cuyos miembros se personaron en la nave y reclamaron a los especialistas de Policía Científica.

Los funcionarios de Policía Científica tomaron hasta 54 muestras de restos en diferentes lugares del local, entre ellas del asa y la cremallera de la maleta. Todas fueron analizadas e incorporadas al sumario. También encontraron 18 huellas dactilares en diferentes lugares de los 900 metros cuadrados de la nave.


Cuchillo encontrado con restos de sosa en la nave del madrileño barrio de Usera.

Los investigadores decidieron también trasladar los restos al Instituto Anatómico Forense sin moverlos de la maleta “para manipularlo lo menos posible”, según explican en el sumario. Los policías encontraron debajo de un palé “un cuchillo con el mango de madera, de color marrón, con 8 cms. de hoja y restos cristalizados de una sustancia blanca compatible con los encontrados sobre los restos humanos hallados en la maleta”.

Asimismo, en una maleta encontraron un trozo de cinta gris, como también en uno de los lavabos un cubo con restos de agua en su base y otro cubo de acero inoxidable “aunque en los grifos no hay agua”, relataron.

Pero una de las pruebas determinantes fue encontrada dentro del cubo de la basura del local, ya que dentro había “dos botes de sosa cáustica, de la marca “Bosque Verde” y “Adrián”, éste segundo con la etiqueta del precio, 2,30 euros, pegada en un lateral. Los investigadores también hallaron un guante de plástico transparente sobre la rampa del garaje.


Primera página del contrato de arrendamiento del local de Usera.

Una vez extinguido el incendio en el montacargas, los restos recuperados fueron analizados, eran varios trozos de papel, un pequeño colgante tipo abalorio y con forma de corazón metálico de color gris y dos masa de aspecto gelatinoso “compatibles con prótesis mamarias y que pueden ser identificadas a través de la aplicación SREIM”. Se trataba de las prótesis mamarias de Heidi Paz que habían sido sacadas de la maleta e intentadas quemar para borrar todo tipo de indicios que la identificaran.

Como ya contamos en Elcierredigital.com todos los implantes mamarios puestos en España pueden ser identificados mediante el Sistema de Registro Español de Implantes Mamarios (SREIM).

La Policía Científica también obtuvo 18 huellas dactilares, aunque sólo 8 pudieron ser investigadas, ya que el resto eran parciales o no contenían suficientes datos. Todas fueron enviadas al SAID, sistema de identificación digital que reconoce huellas dactilares. De esas muestras, 2 fueron encontradas en el cubo de la basura y las otras 2 sobre los botes de sosa cáustica. Tal y como publicamos el miércoles, al menos una de esas huellas incriminaría directamente a César Román, aunque hay que hacer nuevas pruebas.

La nave de Usera era propiedad de Adelino P.B. y estaba alquilada por el Rey del Cachopo a éste por 2.500 euros al mes desde el 15 de febrero de 2018. Román hizó un primer y único pago de 7.500 euros en concepto de fianza y primer mes de arrendamiento, quedando encargado de realizar obras de acondicionamiento que nunca llevó a cabo. También alquiló una oficina en el inmueble de al lado, el número 5, por 700 euros al mismo propietario, pero también dejó a deber varios meses de pago.

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