21 de abril de 2021
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FIN DE SEMANA

Mientras el opositor político Alexey Navalny ingresa en la enfermería de la prisión de Pokrov , el amigo de Putin y oligarca se enriquece más

Las dispares vidas de Abramovich y Navalny: Uno se enriquece y el otro agoniza en una cárcel rusa

Amigo de Putin, un genio de los negocios, coleccionista de querellas y de grandes barcos, dueño del Chelsea desde hace dieciocho años y con una fortuna que oscila entre los 10.000 y los 13.000 millones de euros, así es Roman Abramovich. El ejemplo contrario, Alexey Navalny, que agoniza en la cárcel rusa de Pokrov, a cien kilómetros de Moscú.

Hace unos años Boris Berezovsky sufrió, al igual que está sufriendo en la actualidad Alexey Navalny, las duras consecuencias de enfrentarse a Vladimir Putin y a su gente.

En 2011, Berezovsky presentó un caso civil contra Roman Abramovich en el Tribunal Superior de Justicia de Londres, acusando a este de chantaje, abuso de confianza e incumplimiento de contrato, y buscando más de 3 mil millones de libras en daños. Este se convirtió en el caso judicial civil más grande en la historia legal británica.

La reclamación de Berezovsky sobre la propiedad anterior de Sibneft, que constituía la mayor parte de su fortuna, fue cuestionada por Abramovich, quien en una declaración ante el Tribunal Superior de Londres afirmó que Berezovsky nunca había tenido acciones de Sibneft y que pagó 1.300 millones de dólares en 2001 porque su participación en la empresa fue en realidad en reconocimiento a la "asistencia política y protección" de Berezovsky durante la creación de Sibneft en 1995. Las audiencias, que comenzaron el 3 de octubre de 2011, examinaron la reclamación de Berezovsky de 5.500 millones de dólares contra Abramovich por daños y perjuicios derivados de la venta de sus activos bajo supuestas "amenazas e intimidaciones".

El 31 de agosto de 2012, el Tribunal Superior falló a favor de Abramovich. El juez declaró que, debido a la naturaleza de las pruebas, el caso dependía de si se debía creer en las pruebas de Berezovsky o de Abramovich. La honorable jueza del Alto Tribunal de Justicia de Londres, Elizabeth Gloster, no tuvo ninguna duda en su sentencia de que Roman Abramovich, el multimillonario propietario del club de fútbol Chelsea, “si resultase necesario, estaría dispuesto a actuar sin compasión en un contexto de negocios para lograr sus objetivos”, sin embargo, la misma magistrada le dio la razón en uno de los litigios comerciales más caros y sonados de la historia.

Boris Berezovsky, la caída del penúltimo oligarca

Boris Berezovsky.

Abramóvich era el hombre que había llevado a la gloria al club londinense. Su antiguo socio y genio de las matemáticas, Berezovsky, era un “oligarca”, palabra con la que se identifica a los enriquecidos a la sombra del poder en la Rusia postsoviética. La fortuna personal del dueño del Chelsea, según la revista Forbes o la agencia de noticias Bloomberg, estaría entre los 10.000 y los 13.000 millones de euros. Y sin embargo Berezovsky se suicidó ahogándose en 2013 , en aquel momento ya estaba arruinado y arrastraba una deuda de más de 350 millones de euros.

Abramóvich colecciona yates y denuncias. Su nueva embarcación, el "Solaris", de 500 millones de euros de precio, fue botado a principios de marzo de los astilleros de Bremerhaven, en Alemania. Con piscina, helipuerto, capacidad para una tripulación de 60 personas y preparado para alojar a 36 invitados. Sin embargo, no es su mayor barco, de su colección formada por siete yates, el más espectacular es el "Eclipse", de 162 metros de largo. La ampliación de la flota ha coincidido con la nueva batalla en los tribunales británicos del multimillonario ruso.

Los mejores súper yates del mundo: Eclipse

Yate Eclipse.

Una querella por difamación contra la editora Harper Collins y la autora Catherine Belton, excorresponsal del Financial Times en Moscú pues en el libro Putin’s People (La Gente de Putin) aparece citado el inversor reconvertido en disidente, Sergei Pugachev, quien asegura que Abramóvich compró el club de fútbol inglés por orden directa de Putin, para acrecentar la capacidad de influencia rusa en Occidente. “No he tomado esta decisión a la ligera”, ha dicho el magnate en un comunicado público. “Nunca he ambicionado tener un perfil público relevante, y siempre he evitado hacer comentarios sobre cualquier asunto, incluso ante informaciones falsas sobre mi persona o sobre el Chelsea”. Siempre le ha gustado mantenerse en la sombra y que sus propiedades o sus acciones hablaran por él. 

La cruz de la moneda rusa, la otra cara es la del opositor Alexei Navalny, que ha llevado una vida muy diferente por su oposición al presidente Putin. El 2 de febrero de 2021 fue condenado a tres años y medio de cárcel por violar repetidamente los términos de una sentencia por fraude de 2014 y la libertad condicional impuesta.

En las elecciones a la alcaldía de Moscú en 2013 logró el 27,24 % votos. En 2011, fundó la ONG "Fundación Anticorrupción" cuyo objetivo es la investigación de la corrupción de funcionarios, autoridades y empresas rusas controladas por el Estado. Navalny usaba las redes para organizar peticiones y recabar firmas de los ciudadanos frente a lo que considera problemas graves de Rusia: La corrupción de funcionarios y autoridades controladas por el Estado. Curiosamente, Navalny es el único político ruso a favor de la legalización del matrimonio de personas del mismo sexo en un país donde oficialmente la homosexualidad no existe y está fuertemente penada.

¿Cómo amaso su fortuna Abramovich?

Su contrario, Roman Abramovich es hijo de un matrimonio judío de clase media quedó huérfano a los cuatro años. Por lo que tuvieron que hacerse cargo de él sus tíos paternos, con los que creció en Moscú. Su instinto para los negocios comenzó en 1974, cuando tuvo que realizar el servicio militar obligatorio y descubrió que la venta irregular de gasolina a los oficiales proporcionaba grandes beneficios.

La "perestroika" de Gorbachov, con su apertura a la privatización del comercio, fue el momento perfecto para un joven Abramóvich que ya había creado negocios originales antes, como la compañía de juguetes especializada en patitos de goma que almacenaba y distribuía desde su habitación de universitario. Apadrinado por Boris Berezovsky, un empresario con influencia en el Gobierno de Yeltsin, comenzó a negociar en gas y petróleo en un momento en el que estos recursos todavía no estaban siendo explotados en Rusia a su máxima capacidad. Así fue adquiriendo propiedades a medida que se abrían a la privatización.

Muchos hablan de él como el último superviviente de los oligarcas rusos, el único que ha sabido mantener un perfil bajo y buena relación con Putin. Sin ambiciones políticas que supusieran una amenaza para el habitante del Kremlin, su único salto al “poder” fue la compra en 2003 del Chelsea.

Según varios medios, utilizó las ganancias obtenidas de la venta de una importante participación en la aerolínea rusa Aeroflot. Invirtió en él muchísimo dinero, fichó a muy buenos jugadores y contrató a José Mourinho, el entrenador más codiciado en esos momentos. Su conquistas más importantes en los dieciocho años que lleva al mando de los blues son cinco títulos de Premier League, dos Europa League y una Champions,  que consiguieron en el 2012 frente al Bayern de Múnich.

Roman Abramovich no longer paying up front for £1m-a-year Chelsea box amid  absence over visa issues

Abramovich aplaudiendo en el palco de Stamford Brige, con la bufanda del Chelsea

En estos años Abramóvich se ha convertido en un rostro familiar para los ingleses, sin embargo no ha conseguido ser un personaje muy querido por ellos. Además, la tensión entre Londres y Moscú, que tuvo su punto más crítico tras el intento de asesinato, en la localidad de Salisbury, del agente doble Sergei Skripal en 2018, empeoró la situación del magnate, que comenzó un periodo de reclusión pública, dejándosele de ver en el palco del Stamford Bridge. En ese mismo año, Abramóvich desistió de su intento de renovar el visado británico y adquirió la nacionalidad israelí.

Aun así su futuro parece más despejado que el de Alexei Navalny.

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