18 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

El empresario de "La Mechá" creó un entramado de varias empresas para tratar de eludir la responsabilidad civil y penal

Las complicadas relaciones familiares del caso Magrudis, entre José Antonio Marín y sus hijos que acabaron en la cárcel

José Antonio Marín Ponce.
José Antonio Marín Ponce.
José Antonio Marín Ponce intentaba pasar desapercibido y solo se reconocía como gerente de Magrudis en la mayor crisis santaria andaluza que ha acabado con el y su hijo mayor en la cárcel. Por el camino, tre muertos, dos abortos y cientos de afectados por comer carne contaminada con listeriosis de su marca de carne "La Mechá".

“Si encuentran bacterias en un quirófano, ¿cómo no va a haber en mi fábrica”, era lo que decía Marín Ponce en una entrevista publicada por el diario ABC el pasado 16 de agosto, justo cuando se conoció que el brote de listeriosis que dejó tres muertes había saltado a la actualidad.

A pesar de lo que dijera Marín, los técnicos sanitarios de la Junta encontraron bacterias en dos mechadoras y en el carro de horneado, además de en cuatro productos comercializados por su empresa. Pero ya era tarde, habían muerto tres personas y dos mujeres habían abortado. 

Pilar Ordóñez, la juez de Instrucción número 10 de Sevilla, no se creyó que Marín limpiase las máquinas de su fábrica con lejía como afirmaba y lo mandó a prisión la semana pasada, a pesar de que se presentó solo como el gerente de Magrudis, ya que le empresa figura a nombre de su hijo Sandro José Marín Rodríguez, a quien también mandó a la cárcel.

Marín Ponce atendiendo a la Prensa.

A ambos los acusa de un delito contra la salud pública en concurso con tres delitos de homicidio por imprudencia grave, dos delitos de lesiones al feto con resultado de aborto y varios delitos de lesiones por imprudencia grave. Al otro hijo, Mario, lo dejó en libertad con cargos con la obligación de acudir cada 15 días al juzgado.

Fabricante de tortillas

Los especialistas de la brigada de Delitos Fiscales de la Guardia Civil ya habían estrechado el cerco sobre él. Antes de Magrudis, Marín Ponce había fundado en 1993 Sanmasur, que tuvo que cerrar en 2004, fracasado y acosado por las deudas. Con esta empresa se dedicaba a cocinar tortillas en los bajos de un bar de Sevilla, pero dejó de pagar a alguien, porque dejó a deber un crédito incobrable, esto significa que un juzgado intentó embargar bienes de la empresa por alguna reclamación de cantidad y como no encontró ningún bien dejó calificado de “incobrable” esa deuda.

Pero con esta primera empresa aprendió una argucia legal, que consiste en no figurar como responsable en ninguna de sus empresas para que no pudieran reclamarle la deuda con Sanmasur y en 1996 fundó Sierra Encina S.L., a cuyo frente figuraba su esposa, Encarnación Rodríguez. Pero esta empresa sufrió en 2001 y 2003 de nuevo el acoso de los deudores, que comenzaron a reclamar créditos que tampoco se pudieron cobrar.

Sandro Marín Rodríguez atendiendo a Canal Sur.

Como ahora tampoco su esposa podía figurar en ninguna empresa para esquivar los embargos, en el año 2.000 fundó El Patio S.L., a nombre de su hijo Sandro, que entonces tenía 21 años y estudiaba en Polonia, pero en el 2012 la empresa se declaró insolvente, llegando incluso a no pagar 1.608 euros a una exempleada, que los demandó. La empresa tuvo que reconocer en los registros una deuda de 32.000 euros. Lejos de arrojar la toalla, en el 2005 Marín creó junto a un socio otra empresa bautizada como “Marín y Maldonado”, negocio que fracasó estrepitosamente, otra vez.

Magrudis es de su hijo

Magrudis se creó también a nombre de Sandro en agosto de 2013 y en 2015 ya presentaba una facturación de 500.000 euros. Como el negocio iba bien en 2017 su otros hijo, Mario, inscribe en el registro mercantil el 1 de octubre de ese año la empresa Elaborados Cárnicos Mario S.L.U., que no tiene actividad y cuyo domicilio se fija en la nave de al lado de Magrudis en Sevilla y usa el correo corporativo de la empresa familiar.

La Guardia Civil piensa que esta nueva empresa es una empresa instrumental o pantalla o quizás era la nueva sociedad a donde pensaba Marín huir ante la aparición de problemas con Magrudis. De momento, Elaborados Cárnicos Mario no está inscrita en el registro sanitario como empresa de alimentación en Andalucía y por tanto no puede dedicarse a la manipulación de alimentos, aunque en su objeto social figure como empresa de "intermediación".

Mario Marín, el hijo pequeño del clan.

Mientras tanto, la jueza llamaba a declarar a todos los miembros de la familia y bloqueaba cinco cuentas corrientes de Sandro, dos cuentas de Mario, dos de Magrudis y otras dos de Elaborados Cárnicos Mario, que incomprensiblemente posee dos cuentas corrientes a pesar de facturar 0 euros en ventas en 2017, últimas cuentas presentadas. Asimismo, se incautaba de cuatro vehículos propiedad de la sociedad Magrudis.

Extrañamente José Antonio Marín Ponce, el patriarca de la familia, no tiene cuentas a su nombre, ni propiedades inmobiliarias y ni tan siquiera un coche de su propiedad, según los registros. Sin embargo, la familia vive en una parcela de 700 metros cuadrados, a 14 kilómetros de Sevilla, y hasta su detención Marín usaba un BMW de los últimos modelos matriculado hace unos meses con un valor en el mercado de 50.000 euros, vehículo incautado por la jueza.

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