28 de marzo de 2020
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FIN DE SEMANA

Escándalo en Madrid por las denuncias investigadas sobre los pisos vendidos por los dirigentes de Vox hace unos años

Los expedientes cercan los trece lofts sin licencia del matrimonio Monasterio-Espinosa de los Monteros

La cubierta de la obra de la calle Villafranca. /El País
La cubierta de la obra de la calle Villafranca. /El País
El matrimonio de Rocío Monasterio e Iván Espinosa de los Monteros se enfrenta al escándalo por la venta de varios lofts en Madrid antes de que fueran diputados por Vox. Los edificios que vendieron han sido expedientados por las autoridades municipales al carecer de cédula de habitabilidad ya que su uso era industrial y en ningún caso residencial como ellos, presuntamente, hicieron creer a los compradores.

Más problemas para Rocío Monasterio y su marido Iván Espinosa de los Monteros, la pareja de moda en Vox. El Ayuntamiento de Madrid les acaba de abrir dos expedientes disciplinarios tras comprobar las supuestas irregularidades de dos conjuntos de lofts, reformados y vendidos por la pareja, según publicó el diario El País. Ella es la portavoz de Vox en la Comunidad de Madrid y él uno de los diputados en el Congreso más destacado del partido de Santiago Abascal.

Los técnicos de Urbanismo del distrito madrileño de Salamanca confirmaron el uso de los ocho lofts de la calle Pedro Heredia 6 y los tres de la calle Villafranca 6  tenían un uso industrial, pero la empresa del matrimonio los reformó y los vendió para uso como vivienda.

Rocío Monasterio en el loft donde vivía antes, cerca del Retiro.

Ambos conjuntos eran viejas fábricas del centro de Madrid, es decir, que nadie podía vivir en ellos. Sin embargo, fueron comercializados y vendidos a propietarios a quienes Espinosa de los Monteros les prometió cédulas de habitabilidad. El problema es que los permisos jamás llegaron  por lo que ese cambio de régimen de industrial a viviendas nunca se produjo.

Además, el procedimiento disciplinario afecta a toda la obra, no solo a los propietarios actuales, y es ahí donde, según las informaciones publicadas por El País, el expediente señala que ambos proyectos se hicieron sin las licencias correspondientes, aunque todo habría prescrito. Los dos dirigentes de Vox lo niegan. Por el momento se ha tramitado una orden de legalización. Después solo  hay tres salidas posibles al conflicto: Una sanción, restablecer la legalidad con nuevos permisos o, por último, el archivo de los expedientes.

Entrada al loft de la calle Villafranca.

En la calle Pedro Heredia 6 el matrimonio realizó el proyecto entre 2007 y 2008. Convirtieron una fábrica en ocho lofts, una obra de la que se ocupó Metaphore Projects SL, una empresa de Iván Espinosa de los Monteros. Uno de los compradores relató que les aseguraron que la cédula de habitabilidad estaba en trámite y acabaría llegando, pero ni siquiera la pidieron. Es más, toda la obra se hizo sin la licencia correspondiente, según el expediente del edificio.

Espinosa y Monasterio sostienen que ellos vendieron locales y que el uso posterior como vivienda es decisión de los compradores. No obstante, según el testimonio de uno de ellos y correos electrónicos, el propio matrimonio residió en uno de los lofts, aunque ellos lo niegan.

La obra de la calle Villafranca 6 se realizó en 2004, en una antigua fábrica de pan. En ese caso se pidieron dos licencias para pequeños trabajos y el patrón de conducta fue el mismo. Los compradores, que pagaron más de medio millón de euros por inmueble, afirman que Espinosa y Monasterio les dijeron que harían valer sus contactos en el Ayuntamiento para conseguir la habitabilidad. Pero nunca llegó y los vecinos lo descubrieron diez años después, tras una denuncia y la gerencia de Urbanismo les ordenó desalojar los lofts porque estaban en suelo industrial. En este caso las medidas disciplinarias con los propietarios ya se tomaron.

Los otros nueve casos señalados por este diario, así como un décimo denunciado por la cadena SER, siguen bajo investigación e irán llegando a término en los próximos meses. El decimotercero es el de la propia residencia actual de la pareja en Chamartín, donde el Ayuntamiento ya ha confirmado que no había licencia de ocupación ni de actividad para el estudio instalado allí. En este caso les dio una prórroga de un año el pasado mes de octubre de 2019 para legalizar la situación.

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