27 de mayo de 2020
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FIN DE SEMANA

Desde niño su tío se encargó de que se formase como un narcotraficante despiadado y calculador

La muerte del narco Amado Carrillo durante una liposucción supone un misterio para México

Amado Carrillo junto a algunos de sus socios
Amado Carrillo junto a algunos de sus socios
Amado Carrillo fue el líder del Cártel de Juárez, uno de los principales cárteles que transportaba cocaína y heroína a EEUU. Su ascenso al poder siempre tuvo como trasfondo la traición y el asesinato de aquellos que en algún momento fueron sus socios y a los que les debía su fortuna. Su muerte en circunstancias sospechosas el 3 de julio de 1997 constituye uno de los más grandes misterios del mundo del narcotráfico y ha dejado un rastro de misterio y corrupción sin precedentes en México.

Amado Carrillo era el líder del Cártel de Juárez y era apodado “El Señor de los Cielos” ya que con su fortuna había adquirido la mayor flota de avionetas destinadas al narcotráfico entre México y Estados Unidos. Según la Agencia Antidroga Estadounidense (DEA), poseía al menos 30 aeronaves, incluidos algunos Boeing 727, que carecían de asientos para disponer mayor espacio de almacenaje para la cocaína. La causa que acabaría con la vida de este narcotraficante con gusto por la aviación fue supuestamente una complicación durante una liposucción, los médicos involucrados pagarían la negligencia con sus vidas.

Vivía en una finca de 24.000 metros cuadrados con su madre, Aurora Fuentes López, quien lo crió junto a sus siete hermanos. Fue el mismo Amado junto a su hermano Vicente quienes construyeron la finca, dejando atrás años de pobreza y necesidad. Su tío fue Ernesto Fonseca Carrillo, quien fue uno de los principales socios del fundador del Cártel de Guadalajara, Rafael Caro Quintero, el hombre que asesinó a dos agentes de la DEA y logró que esta se volcase en una venganza personal para eliminarlo.

Durante su infancia no completó sus estudios, ya que desde muy pequeño su tío lo involucró en las actividades de narcotráfico. Cuidaba los campos de marihuana de Ernesto Fonseca y en ocasiones incluso era utilizado para realizar los traspasos ya que nadie sospechaba de un niño. Amado siempre se mostró servicial y disciplinado frente a su tío.

La evolución del narco

Se cuenta que a medida que crecía se volvió astuto y despiadado. Empezó a desarrollar conductas típicas de muchos de los grandes narcotraficantes con poder. Era mujeriego y cocainómano, era adicto a su propia mercancía. Sin embargo, como también lo fue Pablo Escobar, el líder del Cártel de Medellín en su momento, era generoso con aquellos cercanos a él y aquellos que pertenecían a los hogares de su infancia: La Tuna y Guamuchilito, en el estado mexicano de Sinaloa.

Poco se sabía de él, su tío Ernesto se había encargado de enseñarle a ser sigiloso y que aprendiese como evitar a las autoridades desde sus primeros pasos en la industria del narcotráfico. Fue enviado a Ojinaga, en el estado de Chihuahua, donde aprendió el negocio de la marihuana junto al Pablo Acosta Villarreal, el Zorro de Ojinaga, quien ejercía un gran control en la frontera entre Estado Unidos y México y que sería asesinado años más tarde por un policía corrupto por encargo de su propio discípulo.

En abril de 1987 Carrillo contrató los servicios de Guillermo Gonzales Calderoni, por aquel entonces el director de la Intercepción, Aérea, Terrestre y Marítima de la Procuraduría General de la República de México (PGR). Tras realizar el pago de un millón de dólares, Calderoni asesinó a “El Zorro de Ojinaga” y dejó el puesto libre para ser asumido por Carillo. Este sería el principio del Cártel de Juárez.

Amado Carrillo

A partir de este punto “El Señor de los Cielos” empezó a hacerse con una red de contactos. El primero fue Rafael Aguilar Guajardo, quien era el dueño de un exclusivo salón nocturno en la Ciudad de México y que recibía cargamentos de cocaína directamente desde Colombia. Carrillo se aseguró de formar una sólida relación comercial con él, a partir de la cual empezó a controlar los cargamentos de cocaína y a gestionar los contactos de Aguilar. De la misma manera que traicionó a su mentor, Pablo Acosta, en poco tiempo también se hizo con el control total de los negocios de su nuevo socio.

A finales de los 80 se asentó en Ciudad Juárez, realizando sus operaciones en las sombras bajo el mayor anonimato que le fue posible. Según los datos de la DEA, su organización obtenía unos beneficios de 200 millones de dólares semanales por el tráfico de cocaína. Más adelante se haría también con el mercado de la heroína.

Es durante esta época empieza ganarse el apodo de “El Señor de los Cielos”, ya que empezaba a mover las drogas a través del aire. Utilizaba una flota de aviones Boeing de dos turbinas y otras aeronaves Caravelley, las cuales transportaban hasta seis toneladas de droga.

En 1994 el Gobierno de Estados Unidos estimaba que el Cártel de Juárez manejaba alrededor de un 60% de la cocaína colombiana que era contrabandeada al país norteamericano a través de la frontera. Carrillo fue un narcotraficante especialmente capaz ya que logró desplazar en el mercado de la droga estadounidense a los mayores rivales del Cártel de Medellín de Pablo Escobar, el Cártel de Cali. Los mayores mercados norteamericanos donde tomó el control fueron aquellos radicados en las ciudades de Chicago, Atlanta, Oklahoma y Seattle.

Contaba con la protección de la policía y hasta del ejercito mexicano, lo que hacía preguntarse a muchos que clase de final tendría este narcotraficante que se había librado de todos los socios con los que había trabajado y había alcanzado la cima del narcotráfico en tan solo seis años.

Lo cierto es que algunas personas lo querían fuera del negocio y en 1993 tendría lugar el primer atentado contra su vida en un restaurante al sur de la Ciudad de México, el Bali Hai. Fue su guardaespaldas quien logró sacarlo del tiroteo con vida. Fue a partir de ese suceso que empezó a llamar la atención y las autoridades mexicanas decidieron averiguar más sobre él. Como consecuencia de esto se vería involucrado en 26 investigaciones realizadas por Estados Unidos y se emitirían dos órdenes de aprehensión en su contra en México.

Ante la presión que ejercía los departamentos de seguridad Carillo decidió contratacar en 1997, ampliando sus operaciones en Rusia, Cuba y Chile. Además, decidió someterse a cirugía plástica para cambiar su aspecto aprovechando que su imagen era aún desconocida. En estos momentos se ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares por su captura o información que pudiese llevar a su detención.

Una muerte sospechosa

El 3 de julio de 1997 llegó un paciente particular al hospital de Santa Mónica en Ciudad de México. Su nombre era Antonio Flores Montes, quien quería someterse a una operación estética de la mano del reconocido cirujano, Ricardo Reyes, sin embargo, solo el doctor sabía que el verdadero nombre de ese misterioso paciente era Amado Carrillo Fuentes, quien fallecería durante la operación debido a, según el informe forense, “la presencia residual de agentes farmacológicos de tipo anestésico”.

Sin embargo, debido a la presentación pública del cadáver, despertaron algunas suposiciones que pensaban que se trataba de un montaje orquestado por el propio narcotraficante para evadir a las autoridades. Unos días después de que se publicasen las primeras teorías en los medios que suponían que Carillo no estaba muerto, desapareció un comandante de la Policía Judicial mexicana. Según los medios populares este agente tenía un parecido particular con el cadáver que se había presentado antes en los medios y que pertenecía al famoso líder del Cártel de Juárez.

Las sospechas cobraron fuerza unos años después, en 1999, cuando un periodista llamado José Alfredo Andrade publicó su libro “Desde Navolato vengo: biografía de Amado Carrillo Fuentes”, en el que sugería que muchos de los que defendían que el narcotraficante estaba vivo habían desaparecido. En noviembre de ese mismo años Andrade también desapareció.

Unos años después, otro periodista intentaría averiguar la verdad sobre la supuesta muerte de “El Señor de los Cielos”, sin embargo, la Subprocuraduría Especial de Investigaciones en Delincuencia Organizada (SEIDO) le contestó que no había pruebas periciales ni de ADN para conocer públicamente la causa y aseguró que 7 áreas distintas de la PGR afirman que no existen documentos sobre averiguaciones previas, por lo que las circunstancias de la muerte del famoso narcotraficante ahora se mantienen en un misterio.

Quizá el detalle más curioso es que el mismo año de la supuesta muerte Carrillo, los cadáveres de tres médicos, uno de ellos el de Ricardo Reyes, fueron encontrados en una carretera que conecta la Ciudad de México con el puerto turístico de la ciudad de Acapulco.

El Cártel de Juárez fue heredado por uno de los hermanos del narco, Vicente Carrillo, quien sería detenido por oficiales de la Policía Federal de la ciudad de Torreón, junto a su chófer el 9 de octubre de 2014

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