21 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La famila de la joven viguesa, cuyo crimen conmocionó a la sociedad gallega, ha recogido por escrito los principales errores de la investigación

El coche del sospechoso de matar a Déborah fue inspeccionado ocho años después (II)

La joven Déborah Fernández.
La joven Déborah Fernández.
El jueves comenzamos a relatar en elcierredigital.com todos los posibles errores cometidos durante la instrucción e invetigación en la desaparición y posterior hallazgo de la joven muerta en 2002. En esta entrega contamos que el coche del principal sospechoso no fue analizado hasta ocho años después de la muerte de Déborah.

Entre las diligencias practicadas o no practicadas y reclamadas ahora por la familia de Déborah Fernández llama la atención que el coche del principal sospechoso, un exnovio de Déborah, fue registrado por vez primera en el año 2010,  ocho años después del asesinato de la joven.

Pero además, no se realizó "ninguna prueba para determinar si se había cambiado la tapicería del vehículo, alfombrillas o cualquier otro elemento del vehículo. Resulta por cierto curioso que no se encontrara en todo el vehículo ni un pelo o nada que analizar, cuando era un coche con bastantes años de antigüedad". Por si fuera poco, cuando la Policía llegó a practicar pruebas tuvieron que esperar a que el coche regresara de "Talleres Veloso" donde se encontraba.

Esta queja junto a otras forma parte de las alegaciones presentadas por la familia de Déborah en el juzgado pidiendo la reapertura del caso, en las cuales también se habla de la desaparición del teléfono móvil de Déborah que fue puesto a disposición de la Policía, pero que, misteriosamente, no fue analizado ni consta que fuese considerado como prueba.

Rosa Fernández sostiene una foto de su hermana Déborah.

En el relato de 22 folios también se dice que junto al cadáver de la joven viguesa fue encontrada una cajetilla de tabaco de la marca Chesterfield "que aparece en el lugar junto a un ramo de flores dos años después", pero que no existe ni fotografía de estas pruebas en el sumario, "aunque se buscaron huellas en la misma".

Las principales incógnitas surgen respecto a las actuaciones sobre el principal sospechoso, PPSL, exnovio de Déborah. El escrito alude a que no se investigó lo que hizo este joven "en el ciber al que acude entre las 17.30 horas y las 18.30 horas (presuntamente) del día 30 de abril. Era tan fácil como que la Policía le hubiera pedido que voluntariamente les dejara inspeccionar su mensajería de ordenador". El 30 de bril fue el día de la desaparición de Déborah.

Otra de las pruebas que reclamó insistentemente la familia de la víctima fue la investigación más profundamente del vehículo del principal sospechoso: "Absoluta falta de investigación sobre la permanencia del vehículo en el parking de A Laxe, o en otro de los parkings donde PPSL guardaba su vehículo, como era el aparcamiento de la Plaza de Compostela. Parece que ha existido un empleado del parking de A Laxe que dijo que el vehículo de PPSL olía a muerto, pero no se ha interrogado a ninguno". Además, a este respecto añaden que ""el Policía 18983 indica que el vehículo de PPSL desprendía un fuerte hedor a podrido, "si bien no recordaba que le dijo éste al respecto de la procedencia de dicho olor". Y no se hace nada", refiere el citado escrito.

 

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