10 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Son: Mario Iceta, arzobispo de Burgos, el almeriense Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat, y el arzobispo de Santiago de Chile Celestino Alós

El Papa Francisco sitúa a tres españoles en los puestos claves dentro del Vaticano

El Papa Francisco con la bandera de España.
El Papa Francisco con la bandera de España. / El Pontífice ha nombrado a tres españoles en el poder.
El Papa Francisco ha elegido a tres arzobispos españoles para puestos clave dentro del organigrama de El Vaticano. Los sitúa para estar al frente del ministerio de la Liturgia o, lo que es lo mismo, para la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos. Se trta de Mario Iceta, arzobispo de Burgos, el almeriense Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat, y el arzobispo de Santiago de Chile, Celestino Alós.

Más allá de los rumores sobre la salud del Papa Francisco, que siguen presentes, el Pontífice continúa renovando tanto la Curia como el Gobierno de la Ciudad-Estado para contar con el máximo número de personas afines a él y a la línea que cree que debe seguir en la Santa Sede. 

Para estos últimos nombramientos el Papa ha escogido a purpurados de España. En concreto se trata de tres nuevos cargos que estarán al frente del ministerio de la Liturgia o, lo que es lo mismo, la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos. Dicha congregación se encarga de todo lo que espera la Sede Apostólica acerca de la promoción y regulación de la liturgia y, en primer lugar, de los sacramentos. Además, promueve la acción pastoral litúrgica en todo lo referente a la preparación de la celebración de la eucaristía, de los demás sacramentos y los sacramentales, así como de la celebración del domingo, de otras fiestas del año litúrgico y de la liturgia de las horas.

Los elegidos son Mario Iceta, arzobispo de Burgos, el almeriense Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat y, por último, el cardenal arzobispo de Santiago de Chile, Celestino Alós.

Mario Iceta, Arzobispo de Burgos. 

Algunos de los movimientos que se han realizado en el Vaticano en los últimos años fueron definidos por un sector como la “Purga”, que consistieron en la destitución de algunos cargos importantes de la Iglesia y la colocación de otros, con una clara intención, según este sector, de acabar con los cardenales radicalizados en la derecha y que estaban conformando una oposición interna hacia el Papa.

El Papa Francisco ha demostrado en sus años de pontificado una posición progresista de la Iglesia que se ha hecho eco en cuestiones como la homosexualidad, la inmigración y los conflictos internos de algunos países. Esta postura causó malestar en ciertos círculos de la Iglesia española por lo que Francisco fomentó, como apoyo para mantener su línea de dirección, el ascenso  de Juan José Omella como presidente de la Conferencia Episcopal.

Una mujer en el poder vaticano

En el último año, el Papa sorprendió a todos nombrando a una religiosa franciscana, Raffaella Petrini, como secretaria de Gobernación de la Ciudad del Vaticano, un puesto que la convierte de facto en la número 2 del organigrama vaticano por detrás del propio Pontífice. 

Petrini se convirtió así en la primera mujer en ostentar este cargo que tradicionalmente lo ocupaban Obispos. Para entender la importancia de este nombramiento hay que tener presente que, desde entonces, es ella la que se encarga del poder ejecutivo lo que, llevado a otro país convencional, sería ser la presidenta del Gobierno del país más pequeño del mundo mientras que el Papa sería el Jefe del Estado, el monarca.

En ese peculiar país que es la Ciudad-Estado del Vaticano, Francisco sería el Rey y Petrini la representante del poder ejecutivo en un país que, políticamente, respondería al ejemplo de país absolutista. Hay que recordar que desde el punto de vista del derecho internacional, el Gobierno vaticano en una entidad distinta a la Santa Sede en sí. Es decir, la religiosa Petrini es equiparable a nivel internacional a cualquier otro Jefe de Gobierno, por ejemplo, Pedro Sánchez. La sede del Gobierno vaticano es el histórico Palazzo del Governatorato.

Raffaella Petrini, la mujer de mayor rango en el estado más pequeño del mundo, ha pasado así a ser la encargada de dirigir las operaciones administrativas, incluidos los Museos Vaticanos, la oficina de correos y la policía. Gobernará un país que cuenta con unos 600 ciudadanos pero con más de 2.000 empleados de distintas nacionalidades que trabajan en él.

Raffaella Petrini trabajará mano a mano con el nuevo gobernador del país, el arzobispo español Fernando Vérgez Alzaga.

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