19 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Ana Julia Quezada intentó incluso amputarle las extremidades para poder enterrarlo mejor

Revelamos los datos esenciales en el asesinato del pequeño Gabriel Cruz cuyo juicio comienza este lunes en Almería

Ana Julia Quezada, presunta asesina del niño Gabriel Cruz.
Ana Julia Quezada, presunta asesina del niño Gabriel Cruz.
El próximo martes arranca uno de los juicios mediáticos más importantes de este año con Jurado Popular en la Audiencia Provincial de Almería. Ese día comienzan las ocho vistas, previstas en principio, durante las que se acusará a Ana Julia Quezada de acabar con la vida del niño Gabriel Cruz, de solo ocho años de edad. En el macabro plan de Ana Julia Quezada llegó a intentar mutilar las extremidades del pequeño. Los días más "sensibles" las declaraciones se celebrarán a puerta cerrada.

En realidad el lunes están convocadas 36 personas, que tras un complicado proceso de selección se quedarán en 9 más 2 personas suplentes. Los jurados elegidos tendrán que decidir si Ana Julia Quezada es autora del asesinato con alevosía del niño Gabriel Cruz en la tarde del 27 de febrero de 2018 en una finca familiar de la localidad almeriense de Rodalquilar, en el municipio de Nijar.​ 

Las vistas comenzarán el martes  y los días que declaren forenses, familiares y peritos psicológicos se hará a puerta cerrada. La magistrada de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, Alejandra Dodero, presidenta del Tribunal ha decidido esta medida tras recibir un informe del Servicio de Asistencia a las Víctimas (SAVA) lo aconsejase y la representación legal de Ángel Cruz y Patricia Ramírez lo pidiesen a la Sala.

Durante los días que se le buscó por toda la provincia la acusada, que mantenía una relación sentimental con el padre del pequeño, intentó despistar a los investigadores diciendo que había encontrado una camiseta de Gabriel en el monte.

La Fiscalía de Almería pide la pena de prisión permanente revisable para Ana Julia Quezada por el asesinato con alevosía del niño Gabriel Cruz. Quezada confesó el crimen ante los investigadores de la Guardia Civil dos días después de ser detenida, el 11 de marzo cuando intentaba trasladar el cadáver del niño en el maletero de un coche de su propiedad. La Guardia Civil la detuvo a la entrada de su garaje. El niño fue golpeado y acabó asfixiado a manos de Ana Julia Quezada, presuntamente.

Diez años por lesiones psíquicas

El fiscal también pide diez años más de cárcel por sendos delitos de lesiones psíquicas a los padres del menor, Ángel Cruz y Patricia Ramírez, además de la prohibición de comunicación o aproximación on cada uno de ellos a menos de un kilómetro durante 30 años. El fiscal solicitará también el pago de los 200.203 euros de los gastos generados en la búsqueda del menor, en la que se empleó un amplio operativo de búsqueda que duró 11 días y otros 600.000 euros en concepto de daño moral para los padres, 160.000 para la abuela materna y otros 170.000 por los gastos médicos en conceptos de lesiones psíquicas y secuelas.

Queda por ver si la acusación particular, ejercida por los padres, también pedirán la Prisión Permanente Revisable para Ana Julia, quien tras asesinar al menor cavó una fosa en el exterior de la finca a la que había llevado al niño, y lo enterró con tierra y piedras. Después, arrojó la ropa del niño a un contenedor de vidrio.

Tras la detención de Ana Julia Quezada se levantó el secreto de sumario sobre las actuaciones recogidas en más de 1.500 folios. Pero de todos esos folios, hay 17 que siguen desconocidos todavía. Se trata de las hojas que recogen la información más delicada relacionada con el caso y los comportamientos más maquiavélicos de la presunta asesina.

Intentó mutilar al pequeño

Según las informaciones que recabó la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil), Ana Julia presuntamente habría intentado descuartizar el cuerpo del niño para poder enterrarlo en el hoyo que había cavado. Pero, a pesar de que Ana Julia hubiera elaborado un “macabro plan criminal” -en palabras del juez instructor-, la presunta asesina cometió varios fallos que acabarían por descubrirla. Uno de ellos fue el error de cálculo al cavar el hoyo en la tierra para esconder el cuerpo del menor. Al darse cuenta de que el espacio era insuficiente, intentó tomar medidas más drásticas.

El padre del niño y la presunta asesina.

Así, Ana Julia trató de seccionar las extremidades del niño con un hacha, pero debido a su incapacidad para cortar el antebrazo desistió. Fue entonces cuando presuntamente cortó una de las muñecas del cuerpo del niño fallecido. Posteriormente, trasladó el cuerpo al garaje de la casa para continuar con su propósito, pero ya sería tarde.

Según el sumario de la investigación al que ha tenido acceso elcierredigital.com, la UCO colocó micrófonos en el vehículo de Ana Julia. Supuestamente, los micrófonos recogen las grabaciones de audio en las que Ana Julia Quezada increpaba con graves descalificaciones al pequeño Gabriel. Estas informaciones sobre el asesinato del niño son consideradas como las más sensibles en torno al caso y por ello aún siguen en secreto de sumario.

El magistrado que instruyó la causa, Rafael Soriano, determinó que la que fuera pareja sentimental del padre del menor y autora confesa de su muerte violenta fuera  juzgada a través de un jurado popular.

Una de las partes presentadas, la acusación popular, ejercida por la Asociación 'Clara Campoamor', tuvo que retirarse al presentar un recurso los padres del menor contra su personación. La asociación decidió sensatamente no recurrir esta decisión y evitar enfrentarse públicamente a esta decisión de los padres.

Los padres de Gabriel en la primera rueda de prensa que ofrecieron.

 La Fiscalía, por su parte, ya solicitó durante la instrucción una diligencia pericial para la evaluación del estado psicológico en el que se encuentran Patricia Ramírez y Ángel Cruz, los padres del menor, por las posibles secuelas sufridas tras la pérdida de su hijo que hayan podido quedar tras el proceso que han atravesado desde la desaparición de Gabriel.

Soriano también libró un oficio a la Guardia Civil para que informase del coste total del dispositivo de búsqueda con el objetivo de sumar la cuantía a la cifra que se establezca como responsabilidad civil. El operativo de búsqueda movilizó a 1.500 profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, así como de las unidades de emergencias y a 2.600 voluntarios en el rastreo de Las Hortichuelas, Las Negras, Rodalquilar y otros puntos del entorno del parque natural Cabo de Gata-Níjar. En concreto, las labores giraron en torno a 40 zonas y se extendieron a unos 400 puntos "especiales" como balsas y pozos.

Ana Julia elaboró un “macabro plan criminal”

"Resulta presuntamente incuestionable la participación" de Quezada en la muerte del menor y su comportamiento "se infiere una malvada voluntad dirigida especialmente a asegurar la comisión del crimen" sostiene el magistrado Soriano en su escrito de acusación. Además, el magistrado indica que, como parte de ese "macabro plan criminal", intentó elaborar una coartada haciendo trabajos de pintura en la finca de Rodalquilar (Níjar). El juez apunta en su escrito también que "dio una falsa apariencia de preocupación por la desaparición y suerte del niño", al que se llevó "mediante engaño o promesa de devolverlo prontamente a jugar".

De la misma manera, Soriano asegura en la acusación que Ana Julia "Mantuvo el engaño a lo largo de los días, aumentándolo hasta el punto de colocar ella misma una camiseta del menor en el monte", con el propósito de "despistar a los agentes de la autoridad que practicaban la búsqueda" hasta encontrar el "momento" de poder "hacer desaparecer el cuerpo".

El niño Gabriel Cruz, a quien sus padres apodaban "pececito".

Continúa diciendo que la presunta asesina "aprovechó un momento temporal en que sabía que iba a estar a solas con el niño", y destaca que enterró su cuerpo sin vida en un "hoyo que previamente había hecho con una pala".  Luego quiso deshacerse del cadáver en un invernadero de acuerdo con las escuchas acordadas por el juzgado instructor y cuyo contenido está en una pieza separada.

El magistrado concluye la argumentación indicando que "Las pruebas revelan, presuntamente, una falta de sentimientos y humanidad que ella misma ha calificado, que, de ser ciertas, serían de pura crueldad". Así, determina que existen "abrumadoras pruebas contra ella" no solo "porque ella misma ha reconocido el luctuoso suceso" sino también por las intervenciones acordadas judicialmente y a las pruebas recopiladas por los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

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