15 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

"El guero" fue junto a "EL Chapo" uno de los sicarios mejor cotizados del Cártel de Guadalajara mientras existió

La tragedia de la familia Palma: la infidelidad que acabó siendo una sangrienta trampa y un negocio

Fresco de la esposa e hijos de Palma en el mausoléo familiar
Fresco de la esposa e hijos de Palma en el mausoléo familiar
Las infidelidades suelen ser problemas personales entre los miembros de una pareja, las infidelidades entre narcos suelen escalar hasta desatar sanguinarias contiendas. No obstante, la de “El güero” fue una historia familiar muy trágica, que más que una historia de amantes, se convirtió en la de un asesino despiadado, y sin escrúpulos.

Héctor Luis Palma Salazar, mejor conocido como “El güero” Palma, nació en Noria Bajo, Sinaloa (México). Se cree que su fecha de nacimiento fue el 25 de diciembre de 1940, por lo que ahora tendría cerca de 78 años. Desde muy pequeño comenzó en la delincuencia como ladrón de coches, posteriormente su actividad ascendió y se convirtió en sicario.

En aquel entonces, deambulaban por las calles de Sinaloa otras figuras que junto a él crecerían en el crimen. Él entró aún joven en la organización de Miguel Ángel Félix Gallardo, alias “el padrino”, un policía desertor que dirigió el extinto cártel de Guadalajara. Fue durante su paso por el cuartel cuando conoció y se acercó a un principiante Joaquín Guzmán Lorea, alias “el chapo”.

En la estructura de Félix Gallardo,  “El güero” creció como la espuma. De un simple sicario ascendió velozmente hasta convertirse en el planificador y ejecutor del tráfico de drogas entre Sonora y Estados Unidos. Palma fue el responsable de introducir toneladas de cocaína y otros estupefacientes al país norteamericano.

Héctor Palma, "el güero".

Desde esta época, los amigos “el güero” y “el chapo” iniciaron una rivalidad con el Arellano Félix, que eran familia directa del jefe y que se sentían desplazados por los nuevos reclutas. Felix Gallardo era el único muro de contención. Un muro que despareció después del asesinato de Enrique Camarera “el Kiki”, un agente encubierto de la DEA, asesinado por “el padrino”.

Desde entonces, las fuerzas contra el narcotráfico estadounidenses le pusieron el ojo a Félix Gallardo que finalmente cayó en manos de los agentes policiales. Sin nadie que los detuviese, “EL Chapo” y “el güero” comenzaron una guerra contra sus rivales de la misma organización, que se dividió en varias rutas de narcotráfico.

Aunque Joaquín “el chapo” Guzmán solo logró crecimiento profesional, a “El güero”, le tocó una tragedia mucho más personal. En medio del conflicto, apareció Rafael Clavel Moreno, un guapo venezolano que ingresó en las filas de “EL güero” como subordinado. 

El sicario, Rafael Clavel Moreno

La traición tuvo aires de los 80. Mientras Palma viajaba por todas las rutas controladas por él y el Cártel de Sinaloa, Rafael Clavel se acercó poco a poco a su esposa, Guadalupe Lejía, hasta convertirse en su amante. El enamoramiento no quedó allí, la mujer quedó tan impresionada con el venezolano que aceptó abandonar a su marido.

Lejía y Clavel robaron 2 millones de dólares y huyeron a San Francisco, Estados Unidos, junto a los hijos del narcotraficante. Y fue en Estados Unidos dónde se descubrió la trágica verdad. El joven narco, no era más que un sicario. El venezolano había sido contratado por los Arellano Félix en medio de la guerra contra “El güero”.

Clavel asesinó a Guadalupe. Le cortó la cabeza y se la envío en una caja al líder del cártel. El sicario huyó con la fortuna y los hijos de “El güero”. Aproximadamente una semana después, la tragedia terminó de consumarse sobre Palma. Rafael le envío en vídeo dónde mostraba como lanzaba a sus dos hijos, Nataly, de cuatro años, y Héctor, de cinco años, desde el Puente de la Concordia en Venezuela.

Ojo por ojo

En el año 1995, Palma fue detenido por las autoridades mexicanas que lo acusaron de colaboración con el Cártel de Juárez. Después de pasar un período en prisión, el narco fue liberado el 11 de junio de 2016 de una prisión federal de Estados Unidos.

Mausoléo en el que Héctor Palma enterró a su esposa e hijos.

La misma suerte no la tuvo el venezolano. Según el periodista, Raúl Monge, de la revista Proceso, “el güero” no iba  dejar así su tragedia. Desde su prisión planeóo la venganza contra Rafael, que fue arrestado por autoridades venezolanas y encarcelado bajo el delito de asesinato de dos menores.

Durante su estancia en prisión, el sicario  fue asesinado en extrañas circunstancias. Nunca se conoció al responsable. Poco después, los tres hijos del venezolano, todos en libertad fueron asesinados uno tras otro. “El güero” y su ojo por ojo.

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