22 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA

Tras darse a conocer el caso del técnico Abelardo y el jugador Toño, dos futbolistas nos cuentan el chantaje al que fueron sometidos

El sexo como gancho de extorsión en el mundo del fútbol, vídeos grabados con prostitutas y masturbaciones virtuales

Abelardo y Toño, envueltos en escándalos de extorsión por sexo
Abelardo y Toño, envueltos en escándalos de extorsión por sexo
La proliferación de páginas de contactos en internet y el sexo virtual tienen un lado oscuro, han despertado el instinto delictivo de quienes viven de la extorsión, y han visto en el mundo del fútbol un campo propicio. Gente joven y con poder adquisitivo. Una información complicada que puede ser usada en su contra. En 'Elcierredigital.com' contamos la experiencia de dos víctimas con casos muy distintos pero un denominador común: un trauma difícil de superar.

Hace unos días Abelardo, actual y exitoso entrenador del Deportivo Alavés y exjugador del FC Barcelona y de la Selección Española, dio una de las ruedas de prensa más amargas de su vida, visiblemente nervioso y contrariado, leyendo un comunicado y sin admitir preguntas, y no fue precisamente por un mal resultado deportivo, faceta en la que las cosas le van bastante bien en Vitoria, sino por un asunto extradeportivo y delicado para el que pidió la mayor discreción y respeto posibles para su familia. 

Abelardo, víctima de la extorsión de las bandas mafiosas.

Según él mismo confirmó en conferencia de prensa, había sido víctima de extorsión por parte de la banda con la que se relacionó a Toño, jugador del Levante. Abelardo habría pagado 30.000 euros a dichos delincuentes en dos pagos. La banda se dedicaba fundamentalmente a crear falsos perfiles de prostitución de alto standing en páginas de internet del estilo de la mencionada en los hechos, todavía activa, pasion.com, donde estos perfiles servían de cebo, y una vez captados los posibles clientes se procedía al chantaje. 

Al jugador de fútbol Toño García el caso le estalló de pleno en la cara al ser acusado de blanquear dinero para dicha banda delictiva. Luego de pasar 21 días en la cárcel de Teruel por los presuntos delitos de pertenencia a banda criminal y blanqueo de capitales, pudo reincorporarse a la disciplina del Levante en libertad provisional con cargos. “Estos días he vivido una pesadilla. Pasé de la felicidad más absoluta por mi renovación con el Levante a verme en la cárcel sin comprender absolutamente nadaSe me ha quitado la libertad por una sospecha», explicó Toño en un breve vídeo publicado en la web oficial del club.

La repercusión mediática del asunto ha llevado a muchos ciudadanos a preguntarse qué sucede realmente en este tipo de casos, cuál es el mecanismo por el que se puede acabar en una situación tan embarazosa y qué tanta indefensión y exposición existe en quienes recurren a la red para buscar sexo de pago o contactos para relaciones con terceras personas más allá de sus parejas a través de internet. La red sin embargo no es solo un peligro exponencial para la privacidad de las personas comprometidas, también los solteros que acuden en busca de sexo virtual son potenciales víctimas de redes organizadas que se apoyan en la tecnología para tender trampas y proceder al chantaje de sus víctimas.

La extorsión por casos de sexo  se origina a veces por grabaciones sin conocimiento de la víctima en lugares especiales.  

El caso en el que está implicado el conocido futbolista no es ni mucho menos algo poco común. En menor escala, esta situación la han vivido muchas personas que ven como su intimidad puede ser violentada por gente sin escrúpulos que se amparan en la alegalidad de algunos comportamientos y en la lentitud de la Justicia para actuar. 

Elcierredigital.com ha recabado dos historias reales para conocer con más detalle el drama en el que pueden caer algunas personas a las que la vida les puede cambiar de un día para otro como consecuencia de un desafortunado click. 

"Me grabaron un vídeo con la prostituta" 

F. R. es un futbolista de un equipo modesto que fue víctima de una trampa urdida por una prostituta a la que accedió mediante una conocida página web de contactos. Cuenta a Elcierredigital.com su experiencia. “Quedé en un par de ocasiones con esta chica en cuestión. No soy tonto y suponía que detrás de ella habría alguien. Detrás de la prostitución siempre hay alguien que ‘administra’ y sé que con un porcentaje. Y no me estoy refiriendo a un chulo. Hablo de la página en cuestión”, explica.

La historia de F. R. se complicó cuando recibió un correo electrónico en el que le exigían el pago de una cantidad de dinero a cambio de no publicar un vídeo en el que se veía una relación sexual entre él y la prostituta, en una web pornográfica.

Toño García, está imputado por blanqueo de dinero para la banda de extorsionadores de la que fue víctima Abelardo. 

“La verdad es que tuve la cabeza fría en todo momento. Denuncié en comisaría y ya me advirtieron que, aunque los delitos informáticos ya están bien legislados, la lentitud de los sistemas no está adaptada al ritmo de las redes, que es frenético. A mí me benefició el cambio en el marco legal. Ya había pasado el escándalo de Olvido Hormigos y eso cambió mucho la ley”.

F. R. tuvo suerte relativa. La prostituta que le tendió la trampa fue condenada a pagar una indemnización, pero se declaró insolvente y él no vio un céntimo. “Ahí chocamos con la hipocresía de la legislación española. El juez sabe que ella es prostituta y, por lo tanto, tiene ingresos, pero claro, como se demuestra eso ya es otra historia. Yo, evidentemente, conté que le pagué por tener sexo, 100 euros. Pero claro, de esas actividades no hay un albarán con el precio”, explica.

¿Consiguió que su vídeo desapareciera de la red? “Se habla mucho del derecho al olvido en la red, pero es un camelo. Mira, de esa página desapareció, pero cada poco me lo encuentro en otras similares. Denuncio y otra vez a empezar. La última vez que lo vi habían pixelado mi cara en un vídeo reducido de menos de un minuto donde se ve una felación. Claro yo sé que soy yo, pero en el juzgado me decían que no se podía acreditar. Tenías dos opciones: sacarme el pene del cabreo o largarme y darlo todo por imposible. He optado por lo último. No me fío de la Justicia en este sentido”, remata.

El panorama es desalentador ya que, si bien la Justicia se ha adaptado a saber que existen estos delitos de este tipo y actuar en consecuencia, sus tiempos no están equiparados a los de internet. A través de páginas de contactos, los usuarios comparten datos en exceso íntimos que nunca se tiene la seguridad de donde pueden acabar. Desde el Ministerio de Interior en 2013 se redactó un decálogo de cómo actuar ante páginas de este tipo y de qué forma actuar, aunque son simples consejos y no tienen ningún valor legal. La prudencia ante los desaprensivos para ser, por el momento, la mejor arma. 

El chat que arruinó la vida de Ernesto

Ernesto, que lógicamente prefiere guardar su anonimato en este testimonio, estaba un domingo tranquilo en su casa del madrileño barrio de Malasaña pendiente del partido del Atlético de Madrid y sin más cosas que hacer que apurar su única jornada de descanso semanal, puesto que habían jugado el sábado con su equipo de Segunda B y el entrenador les dio descanso en el domingo. Luego de espabilarse de la pequeña siesta que tomó, echó como de costumbre mano a su teléfono móvil para deslizar el dedo de abajo arriba husmeando por sus redes sociales. Entró en Facebook y le llamó la atención la solicitud de amistad de una tal Denise, cuya foto de perfil se veía bastante bien, rubia, muy guapa, con un escote generoso y una foto de portada subida en un parapente a punto de despegar. Poco sospechaba entonces Ernesto que esa tarde el vuelo que emprendería lo iba a arruinar.

Ernesto echó un vistazo al perfil, le pareció real, era una francesa que vivía en Madrid, y en algún recodo de su mente anidaban todavía algún comentario de amigos que habían tenido excelentes experiencias con mujeres francesas. Decidió aceptar la solicitud de amistad. Volvió a revisar el perfil, y estaba deleitado en varias de las fotos cuando recibió un mensaje vía messenger. Él lo recuerda así para los lectores de Elcierredigital.com: "Me saludó, yo le respondí, y enseguida empezó a fluir la conversación. Yo estaba feliz, no hacía más que mirar sus fotos y cada vez me gustaba más. No sé cómo se las arregló pero la verdad es que estuvimos más de una hora diría chateando y yo no solo me sentía cómodo, sino que en un momento dado pareciera que la conociera de toda la vida. Muy sutilmente fue introduciendo el tema de las relaciones, me decía que ella era muy liberal, que le gustaba el sexo casual, que no tenía reparos incluso en comenzar con sexo virtual, pero lo hacía de una manera tan hábil que la verdad yo no me daba ni cuenta de cómo me iba atrapando entre sus redes sin darme cuenta. Me mandó fotos suyas, yo le mandé fotos mías y a media tarde yo creía que la lotería del ligue me había tocado ese domingo, y con premio gordo además".

Ernesto todavía recuerda con cara de amargura el dulce envenenado que aquella chica le dio, y es desde luego un testimonio muy válido para tomar conciencia de una de las modalidades de extorsión que se dan a través de internet y sobre las que hay que tener cuidado. "En un momento dado, y ya con la conversación muy relajada y con confianza, me preguntó que si tenía Skype, yo le dije que sí, y me dijo que por qué no hacíamos una videollamada a través de Skype y de ese modo podíamos conocernos un poco mejor. Yo no vi mayor problema y le dije que sí. Nos conectamos por Skype y los ojos se me fueron de las órbitas cuando comprobé que efectivamente era ella, guapísima, muy sexy, hablaba un español así como con acento francés que la hacía todavía más sensual creo yo. Y nada, comenzamos a hablar, del mismo modo que en el chat, en la videollamada fue muy hábil para ir llevando la conversación a un terreno muy caliente, me excitó completamente, y cuando llegó el momento en que me propuso que tuviéramos sexo virtual y nos masturbáramos los dos frente a la cámara no tuve reparo alguno y me lancé, me desnudé y empezamos a hacerlo. ¿Cómo iba yo a tener la prudencia de optar por un plano en el que no se me viera la cara?".

La última pregunta retórica de Ernesto da paso a su gesto compungido, pues ese fue el principio de su drama. Luego de haber alcanzado un orgasmo, Ernesto cuenta que la pantalla se le puso en negro, y que a los pocos segundos le apareció un vídeo que recogía la escena que él mismo acababa de protagonizar masturbándose frente a la cámara. A los pocos segundos le llegó un mensaje al messenger del perfil de la chica, que misteriosamente había cambiado de nombre y se había quedado sin fotos, pero el mensaje era claro, le daban un número de contacto donde comunicarse para depositar 10.000 euros o de lo contrario el vídeo se difundiría por todos sus contactos de las redes sociales y por los más visitados foros pornográficos de internet y medios de comunicación. Ernesto quedó desolado, sin saber que hacer, muerto de la vergüenza de acudir a nadie, ni de su propia familia.

El episodio se resolvió con una denuncia, aconsejado por un amigo, y el riesgo de que efectivamente ese vídeo pudiera ser difundido en todos sus entornos. Ernesto sufrió una profunda depresión a raíz de este hecho, que le afectó en su carrera deportiva, y hoy en día todavía tiene secuelas. "A la gente quiero decirle que tengan mucho cuidado, y en todo caso, si son víctimas de algo así, siempre es mejor reconocerlo, no pagar y denunciar, aunque, como en mi caso, la vida ya no será nunca igual, vivo con esa angustia y esa vergüenza permanentes dentro de mi.

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