27 de mayo de 2020
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FIN DE SEMANA

Los próximos 14 y 15 de marzo se celebrará la Asamblea General para elegir nueva ejecutiva y presidencia de la formación liderada en su día por Rivera

Pelea en Ciudadanos: Los estatutos del partido naranja a debate antes del próximo Congreso Nacional

Albert Rivera y varias dirigentes de Ciudadanos.
Albert Rivera y varias dirigentes de Ciudadanos.
El 14 y 15 de marzo tendrá lugar la V Asamblea General de Ciudadanos que elegirá al nuevo presidente del partido y a su comité ejecutivo, que sustituirán a la actual gestora y a Albert Rivera tras su dimisión por la última debacle electoral. En este artículo se analiza el debate sobre los estatutos de la formación naranja, verdadera controversia entre las diferentes facciones de Ciudadanos.

En un reciente artículo “La quintaesencia del liberalismo: la libertad, la igualdad y la solidaridad” Andrés Betancor, miembro de la Gestora de Ciudadanos y Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Pompeu Fabra, hace una serie de afirmaciones sobre la reciente propuesta de Estatutos de Ciudadanos que, por su descarada y ofensiva falta de veracidad deben ser rebatidas una por una.

Recientemente se ha iniciado dentro de Ciudadanos un interesante debate sobre la estructura que debe tener el Partido, por un lado, varios grupos de afiliados críticos/renovadores cuya cabeza visible es el Sr. Francisco Igea y por otro sectores continuistas vinculados a la Dirección Riverista con la Gestora y la Sra. Inés Arrimadas al frente. El artículo del Sr. Betancor [Aquí] es una réplica al artículo critico de Sr. Igea “Ciudadanos y el centralismo democrático, ¿Qué hacer?” [Aquí].

En este artículo “La Gestora de Ciudadanos – Un Golpe de Estado del Riverismo” [Aquí] he argumentado que la creación de la Gestora de Ciudadanos no es más que un Autogolpe de Estado de la Cúpula Riverista para mantense en el control del Partido y que dicha Gestora y la parafernalia que la rodea son actuaciones antiestatutarias e ilegales. Pero dejamos ese ‘pequeño problema’ inicial a un lado de momento.

La última Ejecutiva de Ciudadanos.

Esta Gestora ha hecho una propuesta de Estatutos para la próxima V Asamblea General de Ciudadanos (5º Congreso) que definen una estructura de funcionamiento interno del Partido, y que reflejan una continuidad empeorada de la deriva de funcionamiento democrático que ya era evidente en los Estatutos de la IV Asamblea General (4º Congreso) de febrero de 2017.

En aquel momento desde el Grupo TranC’sparencia ya denunciamos que se creaba una especie de satrapía en la que el líder supremo (Albert Rivera) detentaba todo el poder sin ningún tipo de control y contrapeso efectivo, y todo el partido giraba en torno a él con las características típicas de una secta religiosa. No es de extrañar que una vez que el gurú deja la escena, todo el montaje se venga abajo y se considere necesario por parte del grupo de control, tomar medidas extremas antiestatutarias e ilegales como es la creación de una Gestora.

La experiencia de TranC’sparencia nos enseñó que en las declaraciones de la Cúpula Riverista sobre temas normativos del Partido, las verdades a medias eran peores que las mentiras y el torticero modo de retorcer el lenguaje de las normas llegaba a niveles insospechadas.

En la defensa un tanto numantina que el Sr. Betancor hace de su propuesta de Estatutos constatamos que esta práctica de verdades a medias y retorcimiento del leguaje han encontrado un nuevo interprete, ya que los anteriores los Sres. Villegas, Bofill, Hervías, Espejo, Gutiérrez, etc. tienen su reputación y credibilidad un tanto deteriorada.

Liberalismo

Centrándonos en las afirmaciones del artículo del Sr. Betancor: En el preámbulo hace una definición del Liberalismo en base a tres conceptos –Libertad, Igualdad y Solidaridad-- cuando menos novedosa, sin entrar en un debate a fondo, ya que últimamente todo el mundo parece ser liberal y cada uno lo define a su manera, podemos indicar que en la tradición liberal política y económica Europea, Igualdad y la Solidaridad, al menos económica, no han sido elementos centrales del pensamiento liberal y cuando aparecen lo hacen de forma marginal y en aspectos parciales, “igualdad ante la ley”, “igualdad de oportunidades formales”, la Solidaridad es más bien un producto de las ideas de la Democracia Cristiana y la Socialdemocracia, el liberalismo ha estado centrado en el individuo y la limitación al máximo de la intervención del Estado.

Estado que ha sido la verdadera fuente de políticas sociales. Respecto a la libertad política el liberalismo tiene una récord errático, mientras que en el liberalismo moderno se defiende a ultranza la libertad económica, en temas de libertad política ha sido menos firme, no olvidemos que la mayoría de los liberales españoles de la Transición procedían del Franquismo.

Albert Rivera y parte de la Ejecutiva de Ciudadanos.

Por otra parte, la tradición liberal política americana es otro grupo de ideas que encajaría más en con una ideología socialdemócrata moderada europea.

El tema de la autoorganización de los partidos políticos, que también cita, daría para un tratado, solo mencionar que la interpretación y utilización por la jurisprudencia española del concepto de autoorganización ha sido posiblemente uno de los mayores ataques al funcionamiento democrático de los partidos y a los derechos de los afiliados al fomentar el establecimiento de auténticas ‘Cupulocracias’ de grupos atrincherados en el control de los Partidos, pero ese es otro tema que desborda el contenido de este artículo.

El Sr. Betancor hace seis afirmaciones sobre su propuesta de Estatutos todas ellas básicamente falsas algunas en esa modalidad especialmente perniciosa de las verdades a medias, además de introducir elementos de neolengua ambigua que parecen decir una cosa pero que luego la ‘autoridad competente’ nos instruye de su correcta y siempre sorprendente interpretación.

El primer punto sobre los fines del Partido, afirmando que el texto del Art 4.2 de esos Estatutos: “(...) el conjunto de ciudadanos libres, iguales y solidarios, sin exclusión ni discriminación de ningún tipo” y el compromiso del partido de “contribuir democráticamente al progreso de la sociedad hacia más y mejores cotas de libertad individual, sin menoscabo de la solidaridad con aquellos que la necesitan…”

Representa la quintaesencia del liberalismo progresista es una falsa y frívola exageración, a la que se le puede aplicar la cita de Weber sobre la vanidad de los políticos, que se menciona en el artículo. No tengo ninguna duda que ese texto meramente declarativo, en su ambigüedad, puede ser aceptable para la inmensa mayoría de los partidos del arco parlamentario español. Especialmente porque deja fuera la parte del articulo que menciona a la Nación española, que excluiría a los partidos nacionalistas, pero que no les excluiría de ese pretendido quinta-esencialismo liberal-progresista con un mero cambio del nombre de la nación.

El segundo punto se afirma “Hay un considerable refuerzo de los derechos de los afiliados al hilo de la multiplicidad de roles y funciones que pueden desplegar en el seno de ‘su’ partido […] a que los méritos y capacidades sean tenidos en cuenta”, sobre el refuerzo de los derechos de los afiliados no hemos encontrado nada nuevo o relevante en los Estatutos propuestos, como veremos en más detalle, lo que sí ha ocurrido es un incremento exponencial de la sección dedicada a temas disciplinarios. Sobre la otra frase de neolengua “a que los méritos y capacidades sean tenidos en cuenta” no queda claro como esa graciosa y ambigua concesión de la autoridad puede considerarse un derecho.

Pero la mentira se convierte en tomadura de pelo catedralicia cuando se habla de la independencia de la Comisión de Garantías. Esta Comisión ha estado formada durante el periodo que va al menos desde 2015 hasta el presente por un grupo personajes ética y moralmente en bancarrota, dirigidos por el Sr. Jesús Galiano Gutiérrez, expertos en la violación de la normativa del Partido, de la legislación, en el blanqueo y encubrimiento de fraudes electorales, en la producción de falsedades documentales y actuaciones similares, todo ello en beneficio de la Cúpula Riverista de la que forma parte, su independencia formal establecida en los Estatutos de la III Asamblea General fue ampliamente violada durante el periodo 2015-2016 y fue denunciada en 2017 en este artículo “¿Hay corrupción política en la Cúpula de Ciudadanos?“ [Aquí].

Voces honestas en la IV Asamblea

Durante la IV Asamblea General ante el peligro de que alguna voz honesta pudiese ‘colarse’ en este organismo de control, el Riverismo se inventó el estratosférico requisito de 36 meses de afiliación para poder presentar una candidatura a la Comisión de Garantías –requisito probablemente ilegal– este subterfugio excluía a más del 90% de los afiliados ya que solo podían postularse los afiliados anteriores a noviembre de 2013 a ese órgano de control.

Básicamente se reservó la Comisión de Garantías a leales tiralevitas ‘Camisas Viejas’ del Riverismo, solo hubo una lista que ganó sin votación por no tener oposición, y compuesta básicamente por el mismo grupo de personajes que ya estaban en la anterior Comisión de Garantías . Esta nueva Comisión ha continuado con las mismas prácticas como lo atestiguan su colaboración en el encubrimiento y blanqueo de los recientes pucherazos del Riverismo y su falta de colaboración en los correspondientes procesos judiciales, entre otras actuaciones similares.

La falta de independencia formal de esta Comisión de Garantías se consolidó normativamente en los Estatutos de la IV Asamblea General y continua en los Estatutos propuestos, eliminando un requisito central de estos Órganos Control como es que sus miembros no tengan vinculación o dependencia con la Dirección y Aparato del Partido a la que supuestamente deben controlar, requisito recogido, entre otros, por la Comisión de Venecia en su “Code of Good Practice in the Field of Political Parties”.

La Comisión de Garantías de Ciudadanos.

Contraviniendo esta normativa, en los Estatutos del Sr. Betancor se permite que los miembros de la Comisión de Garantías sean empleados directos o indirectos del Partido, que participen en las listas electorales y que salgan elegidos representantes públicos, que sean nombrados cargos de confianza en las distintas instituciones, o que lo sean alguno de sus familiares directos; todos estos nombramientos dependen de la decisión discrecional del Comité Ejecutivo.

En la actual Comisión de Garantías todos sus miembros incurren en alguna de las indeseables e inaceptables situaciones mencionadas. Considerar que una Comisión compuesta por personas cuyo sustento económico y futuro político (‘estómagos-agradecidos’ y ‘carguito-mendicantes’ en la terminología popular) depende de la Dirección Riverista pueda ser independiente solo puede ser el fruto de una mente con problemas básicos de comprensión o de una descarada sinvergonzonería.

En el tercer punto el Sr. Betancor empieza a enseñar la ‘patita’ de las ideas que inspiran y rezuman sus Estatutos. Hace una encendida defensa de la necesaria eficacia de un Partido Político, contraponiéndola a un funcionamiento democrático al que tacha de “ombliguismo”. Prácticamente todo el punto es un desliz freudiano donde al Sr. Betancor le asoma ese Dr. Strangelove que parece llevar dentro la Cúpula Riverista.

En esa supuesta tensión entre democracia interna y eficacia se percibe que el Sr. Betancor las considera casi incompatibles “Combinar democracia con funcionalización (sic) es extraordinariamente complejo”. Aunque es cuestionable que esas dos características de democracia interna y eficacia sean realmente tan contrapuestas, muchos las consideramos sinérgicas, el Sr. Betancor parece olvidar que siendo la eficacia una característica deseable, no está ni remotamente al mismo nivel que el requisito constitucional de un funcionamiento y estructura internas democráticas de los partidos políticos.

Una lectura detallada de los Estatutos deja claro que la democracia interna queda totalmente relegada, el Sr. Betancor nos presenta dos mecanismos como ‘caramelos’ compensatorios para los afiliados por esa falta de democracia interna. La primera es la Convención en la que “la Presidencia del Partido se encontrará anualmente con las bases para deliberar sobre los temas de interés general” básicamente ‘el rey se reúne con la plebe para escuchar sus preocupaciones’ una institución encomiable pero medieval. Pero al Sr. Betancor se le ‘olvida’ mencionar el pequeño detalle del Articulo 36 de sus Estatutos y es que en esa Convención se debatirán “aquellos asuntos de actualidad política que el Comité Ejecutivo decidiese plantear” en otras palabras ‘el rey se reúne con la plebe y les dice lo que quiere oír’, la versión Riverista de la frase “cuando quiera saber tu opinión ya te la daré yo” habríamos estado mejor con la versión medieval.

La segunda es una lamentable y lenguaraz defensa de lo que no es más que el mantenimiento de la actual estructura organizativa indistinguible del ‘Centralismo Democrático’ —estructura usada por los Partidos Comunistas que no es ni liberal ni democrática— la Cúpula controla todos los órganos de dirección de todos los niveles del Partido, excepto el nivel irrelevante de las minúsculas y aisladas agrupaciones, ilegalmente troceadas en 2015 por el Riverismo para atrofiar el debate en las bases, donde además, también puede nombrar una gestora. Una lectura del Capítulo 3 de los Estatutos no deja lugar a dudas la Cúpula Riverista puede nombrar directamente a la mayoría de los miembros de todos estos órganos territoriales, lo único que cambia es la terminología donde antes se hablaba Comités Territoriales ahora se les llama Comités Locales, que es el mecanismo/truco utilizado para controlar situaciones uniprovinciales que pudiesen ser problemáticas, como Madrid, para eliminar cualquier vestigio de representación proporcional. Básicamente el Sr. Betancor nos intenta engañar y además nos toma el pelo.

Si existe tal cosa como el “Liberalismo Ibérico” cada vez está más claro que el Riverismo solo nos trajo a Ciudadanos el tocino.

Puede leer aquí la continuación a este artículo.

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