16 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Declaró en Londres ante el fiscal Anticorrupción sobre las comisiones del AVE a la Meca "a través de testaferros" pero no señaló al Rey Juan Carlos

Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, la mujer que puede acabar con la monarquía española

El Rey Juan Carlos y Corinna detrás en un viaje oficial.
El Rey Juan Carlos y Corinna detrás en un viaje oficial.
La princesa Corinna Zu Sayn-Wittgenstein declaró el jueves por fin ante la Fiscalía Anticorrupción en relación al cobro de comisiones del AVE Medina- La Meca "a través de testaferros" pero no señaló directamente al Rey Juan Carlos y dijo conocer sólo el asunto "por terceros".

La princesa alemana Corinna Zu Sayn-Wittgenstein declaró este jueves en la sede de la Serious Fraud Office (SFO), la Oficina Antifraude británica, situada en Londres donde se desplazó un miembro de la Fiscalía Anticorrupción española. Allí, el fiscal anticorrupción Luis Pastor Motta le tomó declaración durante dos horas como testigo voluntaria en las diligencias abiertas por la Fiscalía sobre el supuesto pago de comisiones millonarias en la adjudicación del tramo del AVE de Medina a la Meca en Arabia Saudita.

Corinna señaló al fiscal que no desea ser el "chivo expiatorio" de la investigación sobre las presuntas comisiones que se habrían pagado a testaferros y que, según dijo en el año 2015 en su entrevista con el comisario José Manuel Villarejo, podrían ascender a cerca de 100 millones de euros. La comisionista alemana, una amiga cercana al Rey emérito Juan Carlos como la definió en su día la Casa Real, lo hizo a petición propia y en calidad de testigo ante el Fiscal Anticorrupción Luis Pastor Motta y desde Londres porque es donde reside en la actualidad.

Después de meses de negociación, la Fiscalía por fin ha tenido testimonio en primera persona sobre las acusaciones que se realizaron en la grabación realizada por el excomisario Villarejo en la casa londinense del empresario Juan Vilallonga, ex presidente de Telefónica y examigo íntimo del líder del PP José María Aznar.

En la citada conversación, fechada en septiembre de 2015, la amiga del Rey Juan Carlos hacía referencia a que parte de las comisiones cobradas por los contratos del AVE fueron a parar a personas muy próximas al Rey emérito.

Luis Pastor Motta, fiscal Anticorrupción, desplazado a Londres.

El abogado de Corinna, Robin Rathmell, declaró después de su declaración que su clienta "no tuvo ningún tipo de participación en el acuerdo del AVE" y especificó que tiene un conocimiento "limitado" de este asunto y quiso dejar claro que "cualquier intento posterior por parte de personas en España que busquen utilizarla como chivo expiatorio para restarle importancia a sus propias acciones indebidas enfrentará una respuesta legal rápida", en clara alusión a lo que la propia Corinna denunció en su día de presiones del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en este sentido.

Reactivada la causa

Aunque la causa contra el Rey Emérito es imposible de investigar, puesto que cuando se cometieron los hechos tenía inmunidad total recogida en la Constitución española, la Fiscalía sí abrió una investigación posterior dentro de esta pieza separada, la número cinco de la conocida operación Tandem, que fue bautizada como Carol. En ella se centran en los presuntos delitos de corrupción en las transacciones económicas internacionales y en los delitos de cohechos que pudieron ser cometidos por ciudadanos españoles y extranjeros fuera de España.

Sin embargo, ahora ha sido el juez Manuel García Castellón, del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional quien tras valorar el informe fiscal ha decidido reabrir la pieza "Carol", extraida del caso Tandem que se sigue contra el excomisario José Manuel Villarejo.

La posible implicación del rey emérito en cualquier actividad relativa al cobro de comisiones ya fue archivada sin practicar diligencias por el juez Diego De Egea en septiembre de 2018, con el informe favorable de la Fiscalía. Pero ahora, tras el hallazago de grabaciones realizadas por el excomisario Villarejo se podría reabrir la causa para investigar la implicación de terceros, como por ejemplo los pagadores de esas presuntas comisiones.

Para entender la influencia de Corinna Zu Sayn-Wittgenstein hay que repasar sus orígenes y cómo llegó a convertirse en una mujer de gran importancia para  la Corona española, la única mujer que estuvo a punto o puede acabar todavía con la monarquía.

Una escaladora social

Don Juan Carlos y la princesa Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, de 55 años, se conocieron durante una cacería en Ciudad Real en 2004. Ella nació en Alemania y su apellido de soltera era Larsen. Aunque aún no se había divorciado de su segundo marido -el príncipe Johann Casimir Zu Sayn-Wittgenstein-, hacía ya vida separada de él. Desde entonces mantendría una larga relación con el Rey Emérito no exenta de altibajos hasta hace unos años. Don Juan Carlos la introdujo en los círculos de la buena sociedad madrileña, presentándola en cenas, acudiendo a monterías e, incluso, formando parte de la comitiva real en viajes de Estado.

Corinna ha sido una escaladora social toda su vida. Tras estudiar Relaciones Internacionales en Ginebra, se fue a trabajar a París con 21 años. Tres años después, contrajo matrimonio con Philips Adkins, padre de su primera hija (Anastasia) y persona que mantuvo una relación de confianza con Don Juan Carlos hasta hace unos años. De hecho, Adkins estaba en la famosa cacería de Botswana junto al monarca y Corinna. Fue en el año 2000, cuando Corinna se convirtió en princesa consorte al contraer matrimonio con el príncipe Zu Sayn-Wittgenstein, con el que tuvo un hijo, Alexander.

Corinna y su primera hija, Anastasia Adkins.

Un acuerdo posterior de divorcio permitió a la aristócrata utilizar de manera vitalicia el título de princesa y el apellido de la familia de su ex. El campo de acción de Zu Sayn-Wittgenstein siempre ha estado en el Golfo Pérsico y en los países de la extinta Unión Soviética. Hay que recordar que la princesa era una de las organizadoras de cacerías para todos estos magnates a través de la influyente armería británica Boss, de la que fue directora general.

Su relación con el Rey Juan Carlos

La relación con el monarca español fue siempre como una montaña rusa. Al menos dos veces Corinna quiso romper con don Juan Carlos por no tolerar supuestamente las infidelidades del monarca. Tras ello, en 2009, vivieron la época más intensa de su relación. La princesa alemana y Juan Carlos se veían muy a menudo. Unos contactos periódicos que duraron apasionadamente hasta 2012. Uno de sus lugares de encuentro era un dúplex situado en el complejo de lujo Domaine Rochegrise en Los Alpes, que después vendió Corinna en 2013.

Este dúplex en Suiza fue su refugio más íntimo. Según las fuentes consultadas por elcierredigital.com, Don Juan Carlos pasó allí casi una semana en febrero de 2012, coincidiendo con el décimo cumpleaños del hijo pequeño de Corinna, Alexander. Fue entonces cuando se comprometió con el niño a llevarlo a su primera cacería en África, en Botsuana. Y así lo hizo en abril de 2012.

Y allí todo se torció. La madrugada del 14 de abril de 2012, un avión trasladó de Botsuana a España al Rey, porque tenía la cadera rota y había que ingresarlo en el hospital San José de Madrid. Ese día estalló todo.

Además del dúplex, los amigos se veían en otro lugar con mucha más privacidad: la casita adyacente al Palacio de la Zarzuela en el Monte del Pardo. Un apartado lugar  habilitado para Corinna Zu Sayn-Wittgenstein y su hijo Alexander. Esa casita, situada a menos de dos kilómetros del palacio de La Zarzuela, tuvo una ingente actividad social. Por allí pasaron, entre otros, desde el exdirector del CNI, Félix Sanz Roldán, hasta el exministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo.

Corinna abandonó por presiones del CNI su residencia de El Pardo, pero no se fue muy lejos del Rey. Lo intentó a tan solo a 10 kilómetros de Zarzuela. Allí, al parecer, adquirió un chalé en una exclusiva zona residencial de Somosaguas, con 500 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, y 2.915 metros de terreno destinado a zonas ajardinadas y aparcamiento. Pero los acontecimientos se desbordaron tras la cacería de Botwasana y Corinnna volvió a Mónaco, donde estaba su residencia habitual.

Charlene de Mónaco y Corinna en el funeral de Nelson Mandela.

Estos rumores y acontecimientos hicieron que la opinión pública se abalanzara sobre el monarca, que tuvo que entonar el mea culpa. Según conocidos miembros de la nobleza consultados por elcierredigital.com, "don Juan Carlos se volvió loco y no le importaba ya nada”.

Tras intentar una relación con un aparente disimulo, ya conocido por muchos, el monarca, según conocidos monárquicos,  quiso acabar de golpe con esa pantomima, divorciarse de doña Sofía y casarse con Corinna, siguiendo el ejemplo de Carlos de Inglaterra años atrás.

Pero esto no se produjo por dos razones. Por un lado, la propia Corinna no quiso, según fuentes próximas a ella. Prefería ser “reina en la sombra” antes que exponerse directamente a la opinión pública. Por otro lado, fue determinante el papel de uno de los amigos más fieles del rey Juan Carlos, el general del CNI Félix Sanz Roldán. El exjefe de los servicios secretos españoles visitó a la princesa consorte en Londres en junio del 2012, en el hotel Connaugth, para pedirle que, por el bien de España, terminara con la relación con el Rey y se apartara definitivamente de él.

En estos últimos años, Corinna ha seguido con un papel estelar, más discreto pero influyente. Retornó a su base de operaciones en Mónaco, donde es una persona cercana al príncipe Alberto e, incluso, enseñó “buenas formas” a su mujer Charlène de Mónaco.

Su contacto con don Juan Carlos se ha reducido de forma importante en los últimos años, aunque su poder sigue indemne a pesar de que muchos quieran negarlo. Y prueba de ello son sus declaraciones ante la Fiscalía Anticorrupcion española este jueves en Londres: "No quiero ser la chivo expiatorio de todo".

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