07 de julio de 2022
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FIN DE SEMANA

Un colombiano de 31 años ha sido detenido en Madrid por robar hasta a seis hombres utilizando aplicaciones como Grindr para elegir a sus víctimas

Redes sociales gays y sumisión química: Las trampas de los ladrones para lograr sus atracos

Redes de citas y éxtasis líquido.
Redes de citas y éxtasis líquido.
Se ha detenido en Madrid a un colombiano de 31 años por haber, presuntamente, drogado y robado a hombres a los que conocía a través de ‘apps’ de citas. El método, muy similar al que usó el asesino de Bilbao, vuelve a poner el foco en la sumisión química y su uso para cometer delitos. El asesinato del hotel Palace ha sido otro de los casos recientes.

La comunidad homosexual continúa en alerta. Después de que un joven en Bilbao asesinase presuntamente a cuatro hombres homosexuales mediante sumisión química, un nuevo caso de características similares aparece en Madrid. Seis robos con violencia cometidos en diferentes barrios madrileños a hombres con los que el presunto culpable había contactado a través de 'apps' de citas. El sospechoso ya ha sido detenido y esta vez todas las víctimas han salido con vida.

La investigación comenzó a gestarse en marzo, cuando los afectados denunciaron los hechos en diferentes distritos de Madrid. Centro Arganzuela, San Blas y Moncloa fueron los lugares en los que un varón colombiano de 31 años habría acudido a casa de sus víctimas, donde habría añadido sustancias estupefacientes en sus copas de alcohol para suprimir sus sistemas nerviosos. Al despertarse, los afectados descubrían que habían desaparecido algunos de sus objetos personales.

Joyas, teléfonos móviles y tarjetas bancarias eran sus principales adquisiciones. Su método para conseguirlo: locales de alterne del barrio de Chueca y 'apps' de citas. A través de redes sociales como Wapo o Grindr —enfocadas al público homosexual—, el joven, sin antecedentes penales previos, se ganaba la confianza de sus víctimas para acudir a sus hogares y efectuar los robos. Tras el registro de su domicilio, algunos de los objetos personales sustraídos fueron encontrados.

El asesino de Bilbao

Este mes de mayo, otro suceso similar conmocionaba a los ciudadanos de Bilbao. Nelson David, de 25 años, fue detenido después de que se entregase voluntariamente por haber ocasionado, presuntamente, la muerte de cuatro hombres en la ciudad. El método que seguía era el mismo que el ladrón de Madrid, con la importante diferencia de que sus víctimas no salían con vida.

Nelson usaba las redes de citas para quedar con hombres, a los que drogaba para luego robarles. Durante septiembre y octubre de 2021 se certifica que cuatro personas murieron a causa de la droga que les suministraba, aunque se sospecha que podrían ser hasta ocho y extenderse hasta Barcelona.

Nelson David, el presunto asesino de Bilbao.

Las sospechas sobre este presunto delito surgieron a raíz de la muerte en Bilbao de un hombre de 43 años el pasado 18 de octubre. Aunque la autopsia no certificó causas delictivas, el hermano de la víctima denunció más tarde que se habían sustraído grandes cantidades de dinero a través de la tarjeta de crédito del fallecido después de su muerte. Gracias al conocimiento de esta circunstancia, se analizaron las muestras de sangre que se conservaban del hombre y se hallaron rastros de éxtasis líquido, droga que incapacita al que la toma.

Este primer caso abrió la veda para revisar casos de muertes anteriores. En concreto, las de tres hombres que vivían en el casco histórico de Bilbao, usuarios de la misma red social de citas y que habían fallecido, en principio, por causas naturales al no encontrarse signos de violencia en los cuerpos. Aunque el presunto autor habría dejado tras de sí cuatro víctimas, supuestamente intentó la misma acción con otro varón en diciembre, que consiguió salir con vida de la situación.

El crimen del Palace, una víctima más de la sumisión química

Estos sucesos, si bien son los más recientes, no han sido los únicos. El pasado 30 de octubre el hotel Palace de Madrid se convertía en el escenario de un nuevo crimen ocasionado por la sumisión química. Fue en el lujoso establecimiento donde los empleados se encontraron el cuerpo sin vida de José Rosado, un empresario puertorriqueño de 42 años. Aunque la autopsia certificó un edema pulmonar, al levantar el cadáver comenzaron a surgir las sospechas: faltaban objetos personales del fallecido.

Las investigaciones que sucedieron a continuación certificaron que en el cuerpo de la víctima se encontraban grandes cantidades de éxtasis líquido y que, además, se habían usado sus cuentas bancarias para comprar aparatos electrónicos en Móstoles, Madrid.

El resto de la información para terminar de cerrar el caso la ofrecieron las cámaras de seguridad, que certificaron que dos hombres entraron con José Rosado al hotel: un rumano de 39 años y un marroquí de 29. Los habría conocido en un local de alterne (otro de los métodos usados por el ladrón de Madrid) y, posteriormente, habrían continuado con la fiesta en la habitación del Palace. Según apuntaron las investigaciones, tenían antecedentes por actuaciones similares.

El método: la sumisión química

El modus operandi en estos casos era el mismo: ganarse la confianza de las víctimas y utilizar sustancias químicas para incapacitarlas y cometer delitos. La práctica, denominada sumisión química, incluye tanto robos como abusos sexuales y, según se especifica en la web de la Comunidad de Madrid, “en los últimos años se ha observado un incremento en el número de casos con estas características: robos, homicidios, sedación e incapacitación de personas mayores, enfermos o niños”.

Vertido de droga en un vaso.

Aunque en los casos mencionados el móvil fue el dinero, también es muy común el uso de drogas incapacitantes para cometer delitos de índole sexual. Según datos del Ministerio de Justicia, una de cada tres agresiones sexuales de los últimos cinco años habría estado producida por la sumisión química.

El Tribunal Superior de Justicia de Canarias insta a los afectados por este tipo de delitos a someterse a pruebas que puedan demostrar haber sido víctimas de sumisión química. Según un escrito del Consejo General del Poder Judicial al que tuvo acceso elcierredigital.com, pueden detectarse más allá de las 72 horas en las que la sustancias permanecen en el organismo. Concretamente, estas drogas dejarían rastro hasta seis semanas después de la agresión.

El órgano judicial certifica de este modo que “no sólo los análisis de sangre pueden detectar estas sustancias que, por otro lado y respecto a esta concreta analítica, sólo es rastreable durante las siguientes 24 horas a la ingesta, sino que en análisis de orina deja huella durante un periodo de cinco días, y los rastros en el pelo alargan su rastro de cuatro a seis semanas posteriores a la ingesta”.

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