24 de noviembre de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Se rompe la tradición de los católicos de besar y visitar en peregrinación el primer viernes de marzo esta popular imagen del Cristo

Ni la religión se libra del coronavirus: Cancelado el besapiés del Cristo de Medinaceli en Madrid

Besapiés del Cristo de Medinaceli.
Besapiés del Cristo de Medinaceli.
Una tradición histórica y típica de Madrid ha sido cancelada por culpa del temido coronavirus. La Consejería de Sanidad había recomendado al Arzobispado de Madrid que tomase determinadas precauciones en el besapiés de Jesús de Medinaceli ante el avance del coronavirus. Ahora la Archidiócesis ha confirmado a sus fieles, a través de un comunicado, que no se podrá besar el pie a la talla.

“El Arzobispado de Madrid pide a los fieles que asistan este fin de semana a los cultos en honor a Jesús de Medinaceli y a Jesús del Gran Poder y a celebraciones similares que se abstengan de besar las tallas, como es tradición, para evitar posibles contagios por coronavirus. Por el momento, siempre conforme a las pautas de las autoridades sanitarias, el resto de los actos programados se mantienen igual”, ha expresado en un breve comunicado. Las colas en las inmediaciones de la basílica son, eso sí, menores que de costumbre, respecto a otros años.

Desde la Consejería de Sanidad detallan que esta recomendación se hizo para evitar solo esta parte del culto, en el que multitud de personas besan los pies de la talla de la iglesia. El resto de liturgias de culto y actos de fe se podrán desplegarse sin problemas, precisan. El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, hacía, por su parte, un llamamiento al “sentido común” ante el besapiés de Medinaceli por la expansión del coronavirus y ha recordado que este podría ser “elemento de transmisión”.

Las Basílica más popular de Madrid

La Basílica de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, situada a escasos metros de el Congreso de Los Diputados, en el pleno centro madrieleño, es uno de los templos católicos más populares de Madrid y de mayor tradición devocional de la capital de España. Es la sede canónica de la Archicofradía Primaria de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli.

Ésta fue construida sobre el antiguo convento de los Trinitarios Descalzos de Nuestra Señora de la Encarnación. Un convento que fue fundado el 7 de abril de 1606 por Francisco Gómez de Sandoval, duque de Lerma y privado de Felipe III. Posteriormente, se hicieron con su patronato los duques de Medinaceli. Pero muy pronto empezó a ser más conocido en la ciudad por el nombre de Jesús Nazareno, ya que en su interior se custodiaba una imagen de Jesús, que estuvo cautiva en Fez, y que fue rescatada por los trinitarios en 1682. Más tarde, y debido al patronato del duque, el edificio pasó a ser conocido por el nombre de Jesús de Medinaceli. 

Cristo de Medinaceli. 

Durante la guerra de la independencia el edificio fue prácticamente destruido, por lo que durante el reinado de Fernando VII se procedió a su reedificación. En 1836, cuando todavía no se habían acabado las obras, el edificio fue desamortizado y quedó sin uso hasta que en 1843 fue devuelto al duque de Medinaceli por derecho de reversión. Seguidamente, el duque lo cedió a las monjas del Caballero de Gracia que en ese momento se encontraban sin edificio propio. En 1890, tras la demolición del convento de San Antonio del Prado, el convento de Jesús pasó a albergar a dicha comunidad de capuchinos. Desde entonces lo habitan y regentan, excepto durante los años de la Guerra Civil, que fue ocupado por el batallón de Margarita Nelken.

En 1922 el edificio fue derribado porque amenazaba ruina, y en 1927 se empezó a construir el actual, que fue realizado por el arquitecto Jesús Carrasco-Muñoz Encina y terminado en 1930.

La iglesia actual de Jesús de Medinaceli fue consagrada solemnemente el 21 de noviembre de 1930 por el obispo de Madrid D. Leopoldo Eijo Garay. La iglesia fue erigida en parroquia el 26 de enero de 1966 por el obispo D. Casimiro Morcillo. El Papa Pablo VI elevó el templo a Basílica menor, el 1 de septiembre de 1973. En cuanto al edificio, fue construido sobre una planta de cruz latina con tres naves; en la parte alta del presbiterio se encuentra el camarín donde se venera la famosa imagen del Cristo de Medinaceli. En el exterior, destaca su fachada de estilo barroco, rematada por un gran frontón triangular.

"El Señor de Madrid"

Sin duda alguna, si por algo es conocida es por su venerada imagen de Cristo, conocida como el Señor de Madrid. La imagen del Cristo es de la primera mitad del siglo XVII, con 1,73 metros de altura. Fue tallada en Sevilla, lo que explica que su iconografía es la correspondiente a los Cristos llamados "de la Sentencia". Fue llevada por los HH. MM. Capuchinos a la plaza fuerte de Mámora (Marruecos), para culto de los soldados españoles. En abril de 1681, la talla cayó prisionera de los moros, que la arrastraron por la calle de Mequinenza, y fue rescatada por los Trinitarios, llegando a Madrid en el verano de 1682. Llegó con fama de milagrosa. Ese mismo año se organiza la primera procesión a la que asiste el "todo Madrid", pueblo fiel, nobleza y casa real. Desde entonces todos los años, en la gran romería del primer viernes de marzo, asiste algún miembro de la familia real a rezar al Nazareno.

Devotos haciendo ya cola ante el Cristo de Medinaceli / Bernardo Paz

La imagen se deposita en el convento de los Padres Trinitarios Descalzos, junto al que en 1689 se le erigió una capilla, donación de los Duques de Medinaceli. A consecuencia del decreto de Desamortización firmado por Mendizábal en 1836, la imagen volvió otra vez a peregrinar por Madrid, en esta ocasión hacia la iglesia de San Sebastián en la que permaneció diez años cuando, gracias a la influencia del Duque de Medinaceli, volvió a la capilla del antiguo convento de Trinitarios, regentado entonces por las Religiosas Concepcionistas de Caballero de Gracia y después por las Agustinas y las Carmelitas de Santa Ana.

Los viernes son días especiales para venerarla. La Iglesia recuerda en ese día la pasión y Muerte de Cristo, y desde el principio se vio que los madrileños se acercaban, en concreto, ese día en mayor número a reconciliarse con Dios, a participar en la eucaristía y a besar su pie. La Efigie representa el momento en que Pilatos, dirigiéndose al pueblo judío, le dice: "Ecce Homo, he aquí al Hombre". El Viernes Santo, "nuestro Cristo devuelve la visita a los madrileños en una emocionada e impresionante procesión que presencia un millón y medio de personas", según la página oficial de esta congregación.

Hay que resaltar que entre los madrileños la devoción al Cristo de Medinaceli va en aumento. A la Esclavitud de Nuestro Padre Jesús, fundada en 1710, perteneció gran parte de la nobleza española incluidos los miembros de la Casa Real y el Duque de Medinaceli, que ostentó siempre el título de Hermano Mayor. En la actualidad son unos 8.000 los miembros inscritos, con mención también para tantas otras Esclavitudes filiales registradas en muchas otras partes de España y aún del extranjero.

El Cristo de Medinaceli hoy se alza en la cúspide de la devoción popular en Madrid y en toda su Comunidad, además de en buena parte de España y aún de la Iglesia universal. Son numerosas las personas que a lo largo del año lo visitan en su Basílica regida por los Padres Capuchinos y también, y de modo muy significativo, los viernes primeros de mes, y más aún en el mes de marzo. Esta vez será la primera ocasión en siglos de historia que su pie no será besado.

COMPARTIR: