02 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA

Benito Pérez Galdós lo definió muy bien en los 'Episodios Nacionales': "Los españoles sabemos hacer un 2 de Mayo, pero no el 3, ni el 4, ni el 5..."

Lo que pudo ser y no fue el 2 de mayo de 1808: Desglosamos aquella sublevación histórica contra los invasores franceses

'Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío', de Francisco de Goya
'Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío', de Francisco de Goya
El periodista y miembro de la Real Academia de Córdoba Julio Merino repasa y analiza los acontecimientos que tuvieron lugar el 2 de Mayo de 1808. A través de los Episodios Nacionales de Galdós, Merino explica lo qué significó para España aquel 2 de Mayo de 1808, aquella Guerra de la Independencia y aquella gran Victoria de 1814 que hoy también recordamos. La sublevación el pueblo español ante los invasores franceses del todo poderoso emperador Napoleón Bonaparte.

Además de Benito Pérez Galdós en sus 'Episodios Nacionales' también otros ilustres escritores han hablado sobre ello:

Ángel Ganivet lo vio claro: " Al Español le gustaría llevar en el bolsillo una tarjeta de identidad única que dijera: Este español está autorizado a hacer o decir lo que le de la gana".

Amadeo de Saboya, Rey de España: "Señores, no entiendo nada... este país es una jaula de locos... ¡abdico y me voy!".

Estanislao Figueras, primer Presidente de la Primera República: "Señorías, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros...¡y me voy!" (y se fue hasta Paris).

Señores, ha llegado el 2 de Mayo y no hay más remedio (Memoria Histórica) que recordar aquel otro 2 de Mayo de 1808 que figura en el cuadro de honor de nuestra Historia y lo que significó para el futuro, cuando los españoles se sublevaron contra los invasores franceses y se enfrentaron al todo poderoso emperador Napoleón Bonaparte.

Sí, es verdad que los españoles aquel día se echaron al monte y con cuchillos, hachas, hoces, navajas, tijeras, bielgos, tenedores, escopetas de caza, cuatro fusiles y dos cañones se enfrentaron al ejército más poderoso, en ese momento, y mejor armado y dueño de Europa sólo  por defender la independencia de la Patria, o sea España... y "aquello" que en un principio fue "La batalla de la Puerta del Sol y la lucha contra los mamelucos" y "El 3 de Mayo y los fusilamientos de la Montaña del Príncipe Pio" de Goya, se transformó en horas, tal vez electrizados por el grito del Alcalde de Móstoles: "Españoles: la Patria está en peligro. Madrid perece víctima de una perfidia francesa. Españoles, acudid a salvarla", en una Guerra de la Independencia que duraría 6 largos años y devolvería la esperanza a los pueblos de Europa, que permanecían hincados de rodillas y sin fe ante el "rayo de la guerra" y "Dios invencible" de las batallas, el general-Emperador Napoleón.

Por la valentía de unos casi desarrapados "españolitos" el nombre de Bailén, un pueblecito andaluz de la Sierra Morena, retumbó no sólo en Madrid, donde ya se había instalado un Rey francés, José Bonaparte, el hermano del "ogro", sino también en Viena, en Praga, en Berlín, en Varsovia, en Riga y hasta en Moscú, como un milagro para la Historia.  

Pero ¿qué significó para España aquel 2 de Mayo de 1808, aquella Guerra de la Independencia y aquella gran Victoria de 1814 que hoy recordamos?...esta fue la pregunta que se hicieron los hombres de la Generación del 98 y en general todas las cabezas pensantes de la España de los siglos XIX y XX y la que este aprendiz de historiador va a tratar de responder a petición de su buen amigo Juan Luis Galiacho, el Director-Fundador de este triunfante periódico elcierredigital.com. 

Tarea difícil. De ahí que me haya tenido que beber en la mejor fuente posible, que no es otra que los "Episodios Nacionales" de Don Benito Pérez Galdós (obra que debería ser de lectura obligada en todos los centros de enseñanza de España y obligada asignatura para los Diputados y Senadores antes de entrar en el Congreso o el Senado). Episodios que sólo con leer sus títulos ya se está respondiendo a la pregunta del Director.

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Benito Pérez Galdós

Pues, seguro estoy, que si leyeran estos Episodios entenderían mejor lo que quiso decir Don Benito cuando dijo: "Está claro, amigos míos, que los españoles sabemos hacer la "machada" del 2 de Mayo de 1808, pero no sabemos hacer el 3, ni el 4, ni el 5...o sea, el trabajo que viene después cuando llega la Paz,  y no hay más que repasar lo que ha sido este siglo XIX que ahora termina". 

O lo que dijo el insigne Doctor Marañón: "España es el péndulo que va desde las palabras heroicas de aquel bravo Almirante Casto Méndez Núñez, al saber que iba a una derrota segura, cuando la batalla del Callao, en aguas del Pacífico: 'Señor Ministro, no se preocupe, iremos al combate, aunque  a sabiendas de nuestra inferioridad, pero más vale honra sin barcos que barcos sin honra'".

O a las del traidor y felón Fernando VII cuando le cede la Corona de las Españas a Napoleón: "Mi venerado Padre y Señor: para dar a Vuestra Majestad una prueba de mi amor, de mi obediencia y de mi sumisión y para acceder a los deseos que Vuestra Majestad me ha reiterado algunas veces, renuncio mi Corona en favor de Vuestra Majestad, deseando que Vuestra Majestad pueda gozarla por muchos años".

Las consecuencias del 2 de mayo de 1808

Pero, repasemos las consecuencias de aquel 2 de Mayo y de aquella Guerra. La primera fue la perdida de las colonias, ya que la debilidad económica y política de la “Madre Patria” permitió que aquellos países del otro lado del Atlántico, que desde el descubrimiento y la conquista se habían formado como provincias españolas levantaron la cabeza y quisieron volar libres de la dependencia de los Reyes españoles y del gobierno de Castilla. Así no pudo sorprender que en el transcurso de los 40 años siguientes se fueran independizando, aunque no sin costosas guerras que acabaron dejando vacías las arcas del Estado.

Las primeras fueron Colombia y Venezuela, con Simón Bolívar como líder, y la Argentina, que lo hicieron incluso durante los años que la España peninsular estaba tratando de arrojar de su suelo a los ejércitos napoleónicos (1809-1815). Después fueron todas las demás: Chile (1818), Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú (todas ellas entre 1820 y 1825), Bolivia (1826), Ecuador (1830), Nicaragua (1838), Paraguay (1842), Uruguay (1870) y las últimas Cuba y Puerto Rico, más las Filipinas, que acabaron perdiéndose en 1898 tras la guerra contra Estados Unidos. Lo que quiere decir que España inició el siglo siendo una gran potencia y lo acabó siendo una potencia de tercer orden.

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Fernando VII

Sin embargo, tal vez más grave que la independencia de las colonias fuera la situación económica y política que dejó atrás la guerra de los seis años, ya que si un desastre fue lo que se había vivido durante el reinado de Carlos IV peor fue lo que se vivió durante los años de guerra y los que vinieron después, porque entre la corrupción general de la Nobleza, de la Administración del Estado, del Ejército y la Iglesia, y de la Justicia y hasta de la propia Familia Real los españoles se vieron inmersos en la más espantosa miseria y desesperación.

La marcha de los ejércitos franceses por los campos, los pueblos y las ciudades devastando todo lo que encontraban a su paso o llevándose todas las riquezas posibles habían dejado un país al borde de la desaparición… y todavía fue a menos con el regreso de Fernando VII, el rey “Felón”, que había permanecido exiliado en Francia durante toda la guerra, ya que nada más volver se dio un “autogolpe” para recuperar la Monarquía absoluta que se habían quitado de en medio las Cortes de Cádiz.  

El pueblo español

De la situación que viviría el pueblo español escribió Tomás de Araluce: "... y mientras tanto, las clases menesterosas, los majos y las majas, los manolos y las manolas, el pueblo llano, vivían a salto de mata y muchos pidiendo limosna harapientos, por las calles; de forma semejante, los ejércitos tenían que desfilar sin zapatos, las armas eran todavía las de Carlos V, los famosos Tercios de Flandes se habían transformado en Unidades sin cuartel, la Marina no tenía barcos, los mares ya eran ingleses, los generales alcanzaban sus estrellas no en los campos de batalla sino en las camas de las ilustres damas (una condesa te podía dar cinco estrellas, una marquesa tres y  una  duquesa amante del Príncipe te podía hacer capitán general).

godoy

Godoy

Por su parte, Salvador de Madariaga describe así a Fernando VII: “sin duda aquel bellaco fue el rey más despreciable que ha tenido España. Hipócrita, cobarde (su propia madre llegó a llamarlo marrajo cobarde) mezquino, desconfiado, vil, falto de escrúpulos, rencoroso, miserable, taimado, abyecto, FELÓN, cínico, engreído, terco, arrogante, ingrato, desleal, vengativo y hasta rastrero”.. tan felón como se demuestra en la carta que desde su exilio, de rosas y placeres en Valencay (Francia), escribe a José Bonaparte I, o sea su “sucesor” en la Corona de las Españas:

“Señor: permítame que tanto en nombre de mi hermano (se refiere a

Carlos María Isidro el “Carlista”) y de mi tío como en el mío propio presente a vuestra Majestad la parte que hemos asumido en su elevación al trono de las Españas. Por haber sido siempre objeto constante de todos nuestros deseos la felicidad de la nación generosa que sois llamado a gobernar, lo hemos cumplido con el advenimiento al trono de las Españas de un Príncipe cuyas virtudes lo han hecho tan querido de los napolitanos (José I venia de ser Rey de Nápoles).

Confiamos, Señor, en que acogerá nuestros deseos en provecho de vuestra felicidad, a la que está unida la de nuestra patria y que tendrá a bien conceder vuestra amistad, a la que tenemos derecho en razón de la que procesamos a vuestra Majestad”

Ruego a vuestra majestad católica que acepte el juramento que le debo en cuanto rey de España, así como el de los españoles que actualmente están junto a mí.

Quedo de vuestra Majestad católica el affmo. Hermano, Fernando”.

Esta carta la escribió el 22 de mayo de 1808, es decir, a los pocos días de la matanza y los fusilamientos del 2 de mayo de Madrid y mientras los españoles, sus súbditos, luchaban ya a muerte contra el invasor. ¡Nunca un Príncipe pudo caer más bajo!  

Pues sí, todavía se podía caer más bajo, para aquel rey felón no existía la dignidad. Cuando al finalizar la guerra y sabedor ya de que volvía a España, para que los miembros de la Junta que había gobernado en su ausencia le recibieran bien les escribió diciéndoles, en respuesta a su indicación de que tendría que jurar la Constitución para recibir la Corona, lo siguiente: “Señores Regentes...en cuanto al restablecimiento de las Cortes de que me habláis, como a todo lo que pueda haberse hecho durante mi ausencia que sea útil al Reino, siempre merecerá mi aprobación, como  conforme a mis reales intereses".

Pero, no habían pasado dos meses cuando expide desde ya España, Valencia, donde se había detenido para organizar su  regreso triunfal un Decreto Real en estos términos:  "Declaro que mi real ánimo es no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución ni decreto alguno de las Cortes Generales extraordinarias ni de las ordinarias actualmente abiertas, a saber los que sean represivos de los derechos y prerrogativas de mi soberanía establecidos por la Constitución y las Leyes en que durante largo tiempo ha vivido la nación, sino el declarar aquella constitucion y tales decretos nulos y de ningún valor y efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado tales actos y se quitasen de en medio del tiempo y sin obligación en mis pueblos y mis súbditos de cualquier clase y condición a cumplirlos y guardarlos".

Y en cuanto llegó a Madrid y recuperó el poder mandó detener, encarcelar o ahorcar a todos los liberales que se habían destacado en las Cortes de Cádiz y la sangre corrió por todos los rincones de España. Pero, todavía se volvería a arrastrar cuando en 1820 volvieron los perseguidos que habían conseguido salvarse y gobernaron durante el Trienio Liberal, pues sin orgullo, sin dignidad, juró la Constitución con palabras deshonrosas: "Marchemos todos juntos y yo el primero por la senda constitucional" … aunque antes de que cantara el gallo, y con impunidad y alevosía,  permitió la entrada en España de “Los 100.000 hijos de San Luis” para recuperar la Monarquía Absoluta y ya hasta que murió en 1833 su reinado fue el “Reinado del terror”.

Y peor fue lo que sucedió a su muerte, ya que los liberales y los absolutistas se enfrentaron a muerte en una Guerra Civil que duró 7 años (1833-1840) … y eso fue todo el siglo XIX y parte del XX, las dos Españas nunca se entendieron. Lo que dejó claro que aquel 2 de mayo de 1808 sólo fue un espejismo, el que se siguió viviendo hasta 1936 y el que ha reaparecido con la llegada del nuevo Siglo, 200 años después.

Lo dijo muy claro el gran Mariano José de Larra: "Los españoles no saben vivir en libertad ni sin ella, sólo saben vivir tranquilos cuando no tienen que pensar y están bien mandados"... y por eso traigo al recuerdo las palabras del bueno de Amadeo de Saboya cuando cansado y desilusionado decidió abdicar y marcharse: "Señores Diputados, este país es una jaula de locos... ¡abdico y me voy!" (y se fue, 1873) … y las del catalán Don Estanislao Figueras, primer Presidente de la Primera República; "Señorías, voy a serles franco estoy hasta los cojones de todos nosotros...¡y me voy!" (y se fue y no paró hasta llegar a Paris).

Pero, el 2 de Mayo de 1808 figurará siempre y para siempre en el cuadro de honor de la Historia de España.

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