17 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

Se abriría con ello un proceso de inhabilitación que reduciría la mayoría absoluta en el Congreso de 176 a 174 diputados

Sánchez podría ser investido presidente si los cuatro diputados independentistas electos y procesados recogen su acta

Oriol Junqueras.
Oriol Junqueras.
Los analistas políticos advierten de las consecuencias que para el independentismo catalán puede tener el hecho de que sus cuatros diputados electos decidan recoger o no su acta de diputado, debido a que si lo hacen podrían facilitar la investidura de Pedro Sánchez, al iniciar un proceso que daría pie a su inhabilitación y a la reducción de la mayoría absoluta del Congreso de 176 a 174 diputados, números que podrían cuadrarle a Sánchez en la segunda ronda de votación.

Pueden darse algunas sorpresas en la confección del Congreso tras las elecciones generales y el juicio del procès puede ser protagonista de excepción. A finales de mayo o en la primera semana de junio, luego de los posibles acuerdos entre algunas fuerzas políticas, podría celebrarse el Pleno de Investidura de Pedro Sánchez, que necesitará la confianza del Congreso por alguna de estas dos vías: en la primera votación sumando la mayoría absoluta, que son 176 diputados, o en una segunda oportunidad, 48 horas después, logrando más votos a favor que en contra, mayoría simple. Es en este punto donde entra la ecuación que pueden condicionar los presos catalanes independentistas en prisión preventiva.

Todo lo anterior, claro está, tendría razón de ser si como parece el entendimiento que más parecen desear los españoles, que sería entre el PSOE de Pedro Sánchez y los Ciudadanos de Albert Rivera, no se diera. A tenor de las declaraciones de uno y otro bando todo apunta a que las aspiraciones naranjas les hacen preferir irse a la oposición que no pagar un precio electoral por aliarse con quien ya ha pactado con las fuerzas llamadas antiespañolas.

La probable inhabilitación de cuatro diputados independentistas electos, Oriol Junqueras, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull, todos ellos juzgados en el Tribunal Supremo por un presunto delito de rebelión en el conocido como procès, podría modificar la mayoría absoluta de un Congreso con solo 346 diputados y reducir la mayoría absoluta de la actual cifra de 176 escaños a 174.

Jordi Sánchez.

Esto, que en principio pareciera ser un dato sin mayor relevancia, puede ser muy importante desde el punto de vista del análisis político en el sentido de que puede facilitar la investidura de Pedro Sánchez con solo 174 votos, y tal como están las ecuaciones luego del 28A esto significaría que al presidente en funciones le pueden salir las cuentas sin necesidad de que nadie se abstenga, o dicho de otro modo, sin necesidad de las formaciones independentistas catalanas.

La preguntas es, ¿van a recoger los cuatro diputados electos sus actas dando pie con ello a desencadenar todo este proceso? Lo que no parece ofrecer duda es que la decisión que adopten será tras una estudiada estrategia en favor de sus intereses.

ERC se quedaría fuera

En el Congreso de los Diputados, al contrario que en el Parlamento catalán, no está contemplada la delegación de voto, algo que permitió a los diputados procesados hacer valer su voto en la Cámara autonómica catalana en su momento mediante un mandato a otro parlamentario.

Las dudas aquí entre los analistas vienen por el lado de saber si el proceso de suspensión por parte del Tribunal Supremo va a ser un procedimiento inmediato o si los diputados podrán tomar posesión de su acta en el Congreso para ser inhabilitados inmediatamente después. Un requisito indispensable para convertirse en diputado es el acto de juramento o promesa de acatamiento de la Constitución. Para poder llevarlo a cabo, el Supremo debería autorizar a los cuatro parlamentarios que permanecen en prisión a asistir al acto de constitución de las Cortes, el 21 de mayo.

El caso es que si finalmente la mayoría absoluta quedara fijada en 174 escaños para la hora en que deba decidirse la investidura, a Pedro Sánchez le saldrían las cuentas con los votos del PSOE (123), Unidas Podemos(42), PNV (6), Coalición Canaria (2), Compromís (1) y Partido Regionalista de Cantabria (1), lo que da un total de 175 que en ese caso estaría en mayoría. Si la mayoría absoluta se establece en los 176 reglamentarios, los votos en contra pueden ser superiores a los votos a favor en la segunda votación, y por tanto fracasaría en la investidura a no ser que tuviera que pactar con los republicanos catalanes, un pacto que nadie duda le fuera a salir gratis.

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