03 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Sus equívocas decisiones generaron conflictos internos en la organización criminal que desembocaron entre sus miembros

Detenido “Juan Perros”, el líder del Cártel del Golfo que fue traicionado por sus compañeros

Versiones no oficiales indican que Juan Perros fue entregado por sus subordinados
Versiones no oficiales indican que Juan Perros fue entregado por sus subordinados
El narcotraficante ascendió al mas alto rango del Cártel del Golfo gracias al carácter democrático de este a la hora de escoger un nuevo jefe y secuestró inmigrantes para que votasen por él, ya que no contaba con el carisma ni los apoyos necesarios para lograr su objetivo de otra manera. A lo largo de los nueve meses en los que ejerció como cabecilla del Cártel empezó conflictos armados tanto a nivel interno como externo y llamó la atención de las autoridades por lo que tuvo que escapar.

El Cártel del Golfo es una de las principales y más influyentes organizaciones criminales en México y opera principalmente en el estado de Tamaulipas, al norte del país. Aunque surgió en los años 30 como una banda que contrabandeaba alcohol para EEUU durante la época de la ley seca, que prohibía la venta y consumo de alcohol, lo cierto es que a lo largo de los años se han ampliado y se han apoderado de la mayoría de actividades ilícitas en el continente americano.

En 2014 llegó al poder del Cártel uno de los narcotraficantes más polémicos y rechazados por la comunidad criminal en México. Juan Manuel Rodríguez García, alias, “Juan Perros” no era el favorito para asumir el mando entre las distintas facciones de la organización, sin embargo, decidió aprovechar el carácter democrático de la misma a su favor y secuestrar inmigrantes para que se unieran a la organización y votasen por él, los que se negasen serían ejecutados. Fue así como “Juan Perros” se hizo con el control del Cártel del Golfo a pesar del rechazo de sus compañeros. Eventualmente sería entregado a las autoridades por los mismos.

“Se tienen indicios de que este individuo ordenaba secuestros masivos de indocumentados, a quienes obligaba a trabajar para su grupo o de lo contrario los asesinaba”, explicaron las autoridades mexicanas a los medios nacionales.

Juan Perros escoltado por las autoridades tras su captura

El jefe anterior, Mario Armando Ramírez Treviño, fue capturado en agosto de 2013. Era el principal responsable del traspaso de droga, dinero y armas a través de la frontera, además de cobrar una taza a otras organizaciones rivales para que estas pudiesen enviar sus productos fuera de México. Estas actividades tan importantes para el Cártel recayeron en las incapaces manos de Juan Perros, quien empezó a generar cada vez más descontento entre sus subordinados debido a sus erráticas acciones.

La ineficiencia de Rodríguez como cabecilla se hizo evidente durante los nueve meses que ejerció como líder. Pronto empezaron peleas entre las facciones internas del Cártel, amén de otros conflictos con el Estado mexicano y, más importante aún, con sus principales rivales: Los Zetas.

Los Zetas operaban de manera conjunta con el Cártel del Golfo en Tamaulipas desde su fundación en 1999 hasta su disolución en 2018. Sus actividades eran variadas, no solo se dedicaban al tráfico de drogas, sino que además se dedicaban de manera simultánea a la extorsión, el secuestro, homicidios, tráfico de personas, hurto de combustible, atracos, lavado de dinero e incluso delitos informáticos.

Mario Armando Ramirez Treviño, el ex líder del Cártel del Golfo

En lugar de intentar apaciguar los conflictos internos en su propia organización, Juan Perros estaba decidido a demostrar su poderío como nuevo cabecilla. Intentó eliminar una rivalidad que se había sostenido durante más de una década, realizando operaciones para tratar de eliminar a Los Zetas de las ciudades mexicanas de San Fernando, Ciudad Victoria y Nuevo Laredo, así como del estado de Guerrero. Su plan consistía en convencer a algunas facciones de Los Zetas para cambiar de bando, pero su falta de carisma y evidente inexperiencia le hicieron fracasar estrepitosamente.

Su conflicto con Los Zetas no fue el único desacierto de este líder criminal, ya que más adelante iniciaría una operación para armar y fortalecer solo a las pocas facciones que le favorecían, decisión que probaría ser fatal, tomando en cuenta que esto dejaría desprotegidas a muchas otras células de un mismo Cártel que no estaban en condiciones para mantener un enfrentamiento directo con uno de sus más grandes rivales.

El último error de Rodríguez fue el más grande de todos. Decidió atacar y eliminar a cinco miembros del Ejército mexicano, lo que lo posicionó como un objetivo principal para el Estado, ahora también estaba en el punto de mira de las autoridades mexicanas.

Mientras sostenía un conflicto armado con Los Zetas, Rodríguez decidió iniciar una purga dentro de su propia organización para deshacerse de todo aquel que no simpatizase con sus ideas y atacar a otros miembros de las autoridades mexicanas y bandas rivales más pequeñas, lo que colocó al Cártel en una situación todavía más dificil al aumentar el número de enfrentamientos armados.

Finalmente, las circunstancias, que él mismo había propiciado, superaron a Juan Perros, quien decidió huir con su familia al estado mexicano de Nuevo León, donde fue detenido por las autoridades en un hotel del municipio de San Pedro Garza García.

Su presentación a los medios se hizo de manera similar a la que se realizó para el líder del Cártel de Sinaloa, “El Chapo” Guzmán, con poca información y dejando que algunos medios hicieran fotos del detenido. Aunque el Gobierno mexicano declaró que la captura había sido gracias a la labor del departamento de inteligencia nacional, la opinión popular sostiene que el chivatazo acerca de su lugar de escondite fue otorgado por los mismos subordinados de Rodríguez, quienes hartos de su ineptitud decidieron entregarlo a la justicia.

En 2018 fue sentenciado a 33 años de prisión por delitos de delincuencia organizada, manejo sin licencia de armas de fuego y posesión de munición para el uso exclusivo del Ejército mexicano, además de crímenes contra la salud por sus operaciones de narcotráfico.

 

 

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