28 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

Costa Rica y Panamá llevan años sin fuerzas militares y la protección de Andorra, en caso necesario, recae sobre España y Francia

Estos son los países sin Ejército propio nacional que delegan su seguridad en grandes potencias

Tropas militares
Tropas militares / Ceremonia militar de la OTAN en Lituania.
El reciente ataque de Rusia a Ucrania ha provocado que las grandes potencias militares del mundo destinen ayudas a Ucrania. El país posee un Ejército propio, pero ese no es el caso de países como Andorra, Mónaco, Panamá o incluso Costa Rica, que no poseen fuerzas militares. La Segunda Guerra Mundial también causó estragos en la defensa de naciones como Japón y Alemania, cuyas constituciones limitaron la actuación de sus ejércitos.

La reciente guerra entre Rusia y Ucrania está marcando la importancia de tener un buen ejército a la hora de defender un país. Según el ranking elaborado por Global Firepower sobre la fuerza militar de los países del mundo, Ucrania es el vigésimo país con más fuerza militar. Sin embargo, Rusia es el segundo del mundo, lo que deja a Ucrania a la espera de ayuda externa que los países de occidente ya han empezado a otorgar. Sin embargo, sorprende saber que hay una larga lista de países en el mundo que no poseen fuerzas militares.

La mayoría de ellos son paraísos fiscales, que se ahorran el gasto que supone un ejército y lo dejan en manos de las superpotencias colindantes. El ejemplo más cercano es Andorra, un estado de 85.000 habitantes que, aunque sí que tiene policía, no posee una defensa militar. De ella se encargan tanto Francia como España, ya que el estado se encuentra ubicado entre los dos países. Liechtenstein y Mónaco, de los países más pequeños del mundo, también se encuentran en la misma situación que nuestro vecino y delegan su defensa a Austria y Suiza (en el caso de Liechtenstein) y Francia (en el de Mónaco).

Otros de los países que obtienen su defensa de otras potencias son aquellos que eran antiguas colonias. Este es el caso de países como Mauricio, San Vicente y Granadinas, que aunque dejaron de formar parte de Reino Unido, dependen de sus fuerzas militares. Otras islas que también dependen del ejército británico son las que forman parte de sus territorios de ultramar, como las Islas Caimán y Monstserrat.

Costa Rica y Panamá: la abolición de los ejércitos

Además de estos, existen otros casos como el de Panamá, que abolió su ejército en 1990. Aunque tiene fuerzas policiales y vigilancia fronteriza, desde 1994 en su constitución se prohíbe la creación de un ejército permanente.

La causa de esta decisión no fue otra que la dictadura militar que azotó al país desde 1969 hasta 1989, año en el que Estados Unidos entró en el conflicto para derrocar a su líder, Manuel Antonio Noriega. Entonces, el país creó las Fuerzas Públicas Panameñas que se encargaron de la defensa del país, sustituyendo a las Fuerzas de Defensa, que constituían el brazo armado de la dictadura. En su Constitución, según se recoge en la web Justia Panamá, se establece cuál será el procedimiento en caso de amenaza externa: “Ante amenaza de agresión externa podrán organizarse temporalmente, en virtud de la ley, servicios especiales de policía para la protección de las fronteras y espacios jurisdiccionales de la República”.

Manuel Antonio Noriega.

Otro caso es el de Costa Rica, que tomó esta decisión mucho antes: el 1 de diciembre de 1948. Esta vez, el detonante fue la última guerra civil del país, que hizo que el caudillo José Figueres Ferrer aboliera el Ejército como institución permanente. La decisión se ratificó con la Constitución Política de 1949, vigente en la actualidad, en la que se establece que “solo por convenio continental o para la defensa nacional podrán organizarse fuerzas militares”.

Japón y Alemania, la paz después de la guerra

Otro caso que sorprende es el de Japón. Según el mencionado listado de Global Firepower, Japón es el quinto país con el ejército más fuerte del mundo, por encima de países como Francia y Reino Unido. Sin embargo, en la constitución del país también se limitan las actuaciones del mismo. Concretamente, es en el artículo nueve de la constitución japonesa en el que se prohíbe al país el uso “de la fuerza como medio para resolver disputas internacionales”, así como también se prohíbe el derecho a beligerancia.

Ante las amenazas de países como China y Corea del Norte, cuyos misiles sobrevolaban el espacio aéreo japonés, el país ha intentado modificar en varias ocasiones esta cláusula que es consecuencia directa de sus actuaciones durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, aunque se aprobó una de estas modificaciones en el año 2014 —que permitía a Japón ejercer el derecho de autodefensa colectiva así como el uso de las fuerzas militares en caso de ataque a uno de sus aliados—, se intentó tres años más tarde volver a revisar el artículo sin que se llegara a realizar.

Como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, Alemania también vio limitado su poder militar, que solo podrían usar para luchar contra grandes catástrofes naturales o para viajar a países lejanos. Esto impidió que el ejército actuase dentro del país hasta el año 2012, año en el que una sentencia del Tribunal Constitucional autorizó al ejército a utilizar sus medios militares en situaciones excepcionales de naturaleza catastrófica. Sin embargo, no se le autorizó a actuar en peligros procedentes de manifestaciones ni para abatir aviones de combate secuestrados por terroristas que transporten civiles.

Ante esta situación, Japón ha sido ayudada militarmente por Estados Unidos, así como Alemania lo ha hecho bajo el paraguas de la OTAN. La anexión de la península de Crimea a Rusia en 2014 fue el detonante para que Alemania destinara más recursos a su ejército. Actualmente, el ejército alemán se encuentra en el puesto número 16 en el ranking de Global Firepower, tres puestos por encima del ejército español.

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