28 de noviembre de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

El mandatario lleva 25 días sin aparecer a a luz pública y los sectores opositores y otros profesionales empiezan a cuestionar su compromiso

Rumores sobre su muerte: El presidente nicaragüense Daniel Ortega lleva 25 días sin aparecer

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua
Daniel Ortega, presidente de Nicaragua
Daniel Ortega, de 74, presidente de Nicaragua, lleva 25 días sin mostrarse en público y la oposición empieza a cuestionar su compromiso con el pueblo y sobre todo su salud. Ni siquiera hizo acto de presencia en el homenaje póstumo del que fue su compañero de celda Jacinto Suárez y es su mujer, Rosario Murillo, quien lleva las riendas del país. Muchos opositores han comenzado a difundir el rumor de que Daniel Ortega ha fallecido o está muy grave en algún hospital.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de 74 años, lleva casi un mes sin dar señales de vida. Las razones de esta ausencia en los medios públicos del mandatario nicaragüense son un misterio, pero se especula sobre su deceso o alguna otra razón de causa mayor ya que los días 2 y 3 de abril estuvo ausente de las honras fúnebres del diputado Jacinto Suárez, quien hubiese sido su compañero de celda durante la dictadura de Anastasio Somoza, algo inesperado para la opinión pública nicaragüense.

La Asamblea Nacional de Nicaragua publicó en un homenaje póstumo que el presidente entregaría una medalla a los familiares de Suárez y daría un discurso. No obstante, el comunicado fue borrado y ni Ortega ni su esposa hicieron acto de presencia. El acto fue presidido entonces por el presidente del Parlamento, Gustavo Porras.

La última vez que el presidente de Nicaragua hizo aparición pública fue en la reunión virtual convocada por el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), para discutir como hacer frente al avance del Covid-19. Los diferentes países asistentes discutieron sus medidas para frenar la enfermedad, sin embargo, Ortega se limito a hacer breves comentarios al respecto de los documentos oficiales del SICA.

“Escuchamos los planteamientos del presidente Giammattei (Guatemala), del presidente de Costa Rica (Carlos Alvarado) … tenemos elementos que enriquecen el documento, y que, por lo tanto, no le restan validez, sino que estamos seguros que vamos a lograr sacar este documento. Es una palabra de compromiso y de aliento para los pueblos centroamericanos”, fueron las últimas palabras que pronunciaría de manera pública el mandatario sandinista.

Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua y esposa del desaparecido mandatario.

Actualmente, quien desarrolla las funciones de portavoz del Gobierno nicaragüense es Rosario Murillo, vicepresidenta y esposa de Ortega. Es ella quien se encuentra informando sobre la evolución de la epidemia en su país, la cual ya ha propiciado seis casos positivos y un fallecido.

A pesar de que los números no son alarmantes, la ciudadanía ha preferido dejar de asistir a los actos multitudinarios por iniciativa propia a falta de que el Gobierno sandinista declare medidas cautelares para frenar el avance del virus.

Nicaragua es actualmente el único país que no cumple con las directrices de la OMS, pero no conforme con eso y con una actitud totalmente contraria, la vicepresidenta Murillo ha anunciado el “plan verano 2020” que supone la celebración de maratones, ferias, conciertos, peregrinaciones y actividades que implican grandes masas de gente. Prueba de esto fue la marcha llamada “Amor en tiempos del Covid-19”, para hacer frente a la pandemia, un evento al que asistieron funcionarios y partidarios del Frente Sandinista.

Cabe resaltar que el primero de abril, la vicepresidenta Murillo ordenó la destitución de la doctora Carolina Dávila como ministra sin dar explicaciones y desde entonces es ella quien ha asumido el mando de la crisis sanitaria. Lo que podría implicar algún tipo de medida censitaria ante los medios públicos.

Aunque las desapariciones de Ortega suelen ser frecuentes, lo cierto es que ya los medios de comunicación y la oposición empiezan a cuestionar su capacidad para hacer frente a la crisis mundial.

“La ausencia de Ortega, combinada con una política de secretismo, causa que las personas no estén seguras de nada; esto aumenta la ansiedad que la ciudadanía está viviendo ante este evento sin precedentes”, es la opinión de Eduardo Enríquez, jefe de redacción del periódico local La Prensa.

En el caso del epidemiólogo Leonel Argüello, del Comité Científico Multidisciplinario sus críticas son directamente a los actos multitudinarios convocados por el Gobierno: “Ningún sistema de salud del mundo ni los mejores han podido soportar la carga que significa el Covid-19. Pensar que en Nicaragua lo tenemos (controlado) es una ilusión y si no comenzamos a planificar ya cómo vamos administrar este desastre, puede haber un caos mayor, que traerá más daños a la familia nicaragüense”.

COMPARTIR: