21 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

Junto a otro guardia, Juan Aguilar Osuna, evitó una catástrofe en Madrid deteniendo un coche bomba de la organización en la carretera de La Coruña

Dieciocho años del asesinato por ETA del "polilla" Antonio Molina Martín: La emotiva carta de su compañera Mireya

Una guardia se despide de Antonio Molina en presencia del entonces ministro Ángel Acebes.
Una guardia se despide de Antonio Molina en presencia del entonces ministro Ángel Acebes.
Se han cumplido 18 años desde la muerte de Antonio Molina Martín. El guardia civil fue asesinado en un tiroteo en Madrid provocado por la organización terrorista ETA. De no llegar a interceptar el vehículo de los terroristas, la capital española podría haber sido víctima de una serie de atentados terribles pues el coche iba cargado de explosivos. Junto a su compañero, Juan Aguilar Osuna, salvaron cientos de vidas y se les recuerda en una emotiva carta.

El 17 de diciembre de 2002, el guardia civil Antonio Molina Martín fue asesinado en Madrid. Fue víctima de una serie de disparos a bocajarro propiciados por la organización terrorista ETA. Su compañero, Juan Aguilar Osuna, salió herido e inhabilitado para seguir ejerciendo su oficio. El pasado jueves se cumplieron 18 años de ese fatídico acontecimiento y se rememora a ambos guardias civiles a través de una emotiva carta firmada por Mireya, una de sus compañeras de promoción:

“Mi polilla, Antonio Molina Martin, 77 promoción de polillas, Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro, provincia de Madrid. Un 17 de diciembre de 2002, un día cualquiera, un servicio de tantos, sin portar chaleco antibalas, identificando un vehículo a la altura de la localidad de Collado Villalba, simplemente con saludar a los ocupantes recibe varios impactos de bala.

Un Ford Escort conducido por dos integrantes de ETA,  cargado con 130 kilogramos de explosivos dispuestos a ser explosionados en varios centros comerciales de Madrid, el 31 de diciembre... Para mí y muchos compañeros, esta criatura evitó manchar de sangre las navidades de 2002 en Madrid....

Poema en homenaje a Antonio.

Desde aquí quería enviarle mi máxima gratitud a Antonio por su valentía, su entrega, su maravillosa manera de mostrar la pasta de la que están hechos “L@S POLILLAS”; y como no, unas palabras de apoyo para paliar el sufrimiento eterno de su familia..." continúa diciendo.

"Se me atascan las palabras para dedicarlas a un "ciudadano normal" que hizo algo muy grande, muy sacrificado, muy noble por quien no da nada si no es en campaña electoral. Nosotros, los de verde, no atendemos tan sólo las pautas del gobernante, atendemos al ciudadano, profese la ideología que profese, siempre al servicio de las personas cualesquiera sean los resultados de la urna, al servicio diario del pueblo, aunque nos duela en el alma el desprecio y en ocasiones, las humillaciones recibidas", señala la emotiva carta firmada por una de sus compañeras de promoción.

Un diciembre de 2002

Antonio Molina Martín tenía 27 años cuando sucedió la tragedia. Hijo también de un guardia civil, estaba destinado en Madrid y se preparaba para la llegada de las fiestas navideñas. Junto a su compañero, Juan Aguilar, hacían perímetro en las frías calles de la capital española, momento en el que un Ford Escort les pareció sospechoso.

Antonio Molina, el guardia fallecido.

Al detenerlo, Molina se acercaría a la ventanilla para recibir una serie de disparos a bocajarro que acabarían con su vida. Aguilar se vería involucrado en un tiroteo del que saldría herido gravemente y que acabaría con su ejercicio profesional. Los dos terroristas fueron detenidos, uno en el acto y otro tras su huida.

El vehículo resultó estar cargado de explosivos. Antonio Molina Martín y Juan Aguilar Osuna se convirtieron, sin realmente saberlo en el momento, en salvadores de una Navidad que podría haber acabado siendo una catástrofe. Catalogados de héroes, evitaron unos atentados de la banda terrorista ETA que podrían haber acabado con la vida de cientos de personas inocentes.

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