06 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

El asesinato de un pastor evangélico en la capital trae de vuelta los altercados provocados por varias familias que manchan el honor de esta etnia

Los clanes gitanos más peligrosos de Madrid: Atropellos, tiroteos, okupaciones y venta de droga

Coche del fallecido en el barrio de San Blas, Madrid.
Coche del fallecido en el barrio de San Blas, Madrid.
Joaquín Jiménez, un pastor evangélico, fallecía el pasado miércoles a causa de una emboscada provocada por un clan gitano. El pastor, que intentó mediar en una separación matrimonial, recibió siete balazos. En 2020 otra lucha entre familias gitanas acabó con la vida de una pareja que fue atropellada. Algunos de los clanes más problemáticos que se asientan en Madrid son Los Visita, Los Gordos y el Clan de la Lupe, que manchan el honor del colectivo gitano.

El pasado miércoles el pastor evangélico Joaquín Jiménez, de 46 años, fue acribillado a balazos por mediar en una separación matrimonial entre clanes gitanos. La mujer quería separarse de su marido por malos tratos, y el padre de esta le pidió a la familia del marido la dote de su hija, que ascendía a 11.000 euros. El marido se negaba a la idea, así que Joaquín, amigo del padre de la mujer, intentó mediar. No tuvo éxito: las familias cruzaron amenazas y el pastor se vio salpicado por el asunto que, según su viuda, fue la causa de su muerte dos días después.

Parecía que el suceso se había quedado ahí hasta que dos días después de la reunión, Joaquín sufrió una emboscada mortal en la Plaza de Alsacia, junto al centro comercial de Las Rosas, en Madrid. Un BMW embistió el Citröen Xsara que conducía el pastor, aplastando a la víctima por completo. Posteriormente, el copiloto de un segundo coche que participaba en la encerrona se bajó del vehículo y disparó nueve veces a Joaquín a través de la ventanilla del conductor. De las nueve balas, siete cayeron sobre el hombre, que murió poco después pese a los intentos de las autoridades y el personal médico por salvarle. Uno de los culpables se entregó en Sevilla horas más tarde, pero la investigación sigue en curso.

Lo cierto es que esta no es la única pelea entre clanes gitanos que ha acabado con víctimas de por medio y que mancha el honor de la etnia gitana, defendida en numerosas ocasiones por elcierredigital.com. En julio de 2020 una pedida de mano en El Álamo acabó en una fuerte pelea que finalizó con dos personas muertas. Un total de 50 personas que portaban armas blancas y armas de fuego se enfrentaron entre ellos, aunque los cadáveres fueron consecuencia de un atropello en la carretera M-404.

Uno de los clanes gitanos involucrados en este suceso fue el de Los Feriantes, que huyó de la escena por temor a la venganza. Posteriormente, la Guardia Civil se reunió con los patriarcas de las dos familias para asegurar la paz entre ambas, algo que no siempre es efectivo. Algunos de los grupos de gitanos que se dispersan por Madrid son más propensos a cometer acciones violentas.

Los Visita

Se trata de uno de los clanes gitanos de Vallecas que más presencia ha tenido en los medios. Uno de los altercados más mediáticos fue protagonizado por uno de sus miembros, apodado ‘El Chule’, que apuñaló a un vecino de la localidad. Paco tenía 64 años y su muerte a manos del miembro del clan de los Visita inició una campaña vecinal para echar al clan de Vallecas.

'El Chule'.

El día del apuñalamiento Paco se encontraba celebrando un cumpleaños delante del hogar de Los Visita. Sus dos hijos, un primo y un cuñado bajaron a pasear a sus cuatro perros cuando una mujer de esta familia gitana les increpó por la suciedad que generaban los animales y los ladridos.

Los familiares de la víctima discutieron con ella, que se marchó a su domicilio, y más tarde se encontraron una emboscada por parte de una multitud de miembros de Los Visita portando palos y navajas. Paco bajó para defender a su hijo y aunque logró salvarle, no pudo evitar morir a causa de una cuchillada en el cuello.

Este episodio se saldó con la entrega de 'El Chule' y la salida del clan de gitanos de la localidad, cuyos vecinos no dudaron en acudir al patriarca que controla las 136 familias de este territorio para exigir la marcha de los asesinos de Paco.

Clan de la Lupe

Se trata de uno de los clanes más problemáticos de la calle Peña de la Atalaya, en el Barrio de San Diego (Puente de Vallecas). Se dice que su única ley es la calle y que son los responsables de un gran número de delitos cometidos por la zona: okupaciones, trapicheos de drogas, robos…

Todo el mundo los conoce, pero tienen miedo de las represalias y por ello no hablan. Saben que tarde o temprano se vengarán de quien haga falta. Desde 2019 poseían los pisos desde el numero 65 al 51. Tienen ojos en la calle y controlan todos los movimientos. Desde el año pasado su red de narcóticos se extiende a todos los pisos okupados, y no es inusual ver aglomeraciones de personas enganchadas a la heroína por las cercanías.

Además de la droga, también se han hecho con el negocio del realquiler ilegal de los pisos okupados. “Cada vez que un piso se queda vacío, estamos muy pendientes de avisar a los dueños y que lo tapien”, confesaron los vecinos de la localidad a los medios el año pasado. Debido a esta situación no es inusual encontrar que algunos pisos tienen cemento en lugar de puertas y ventanas.

Los Gordos

Este clan está radicado en Moratalaz, donde también han recurrido a la ocupación y a la droga. Ya habían tenido problemas en 2012 cuando sus líderes fueron enviados a prisión y desde 2019 se encuentran actuando nuevamente en Madrid.

En el distrito han okupado al menos cuatro viviendas, dos de ellas de la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo (EMVS). Estas últimas son fincas con una posición estratégica perfecta para el narcotráfico ya que por estructura del terreno dificultan una posible redada.

Adela, miembro del clan 'Los Gordos', en una entrevista a Telemadrid.

Los vecinos del distrito han interpuesto varias denuncias por el mercado de la droga que parece extenderse por las calles. Sin embargo, en una entrevista con Telemadrid, Adela y Juan José, líderes del clan, aseguraban que habían cumplido una condena y que no pensaban volver a las andadas. Adela explicó que los vecinos aún les tienen miedo, pero que ellos no tienen nada que ver con los narcopisos de Moratalaz.

“Ya hemos pagado mucha condena. Si ahora viene la policía, no tenemos ni una pistola”, señaló a las cámaras. Sin embargo, Adela también explicó que si le hacen daño, ella también hará daño. Para los exconvictos todo se trata de una trama de una parte de la familia que quedó a cargo de los negocios ilícitos cuando ellos ingresaron en prisión y decidieron seguir utilizando el nombre de ‘Los Gordos’.

El pasado mes de febrero, la Policía Nacional detuvo a tres integrantes de este clan al desmantelar un domicilio de venta de drogas en Puente de Vallecas.

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