16 de junio de 2019
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FIN DE SEMANA

Les hacían creer que iban a iniciar una relación sentimental y después las obligaban a protituirse

El gancho 'romántico' de dos rumanos para someter a unas menores a trata de personas en Canarias

Los hombres obligaban a prostituirse a las mujeres captadas en Rumanía.
Los hombres obligaban a prostituirse a las mujeres captadas en Rumanía.
Contactaban con las menores por internet, las enamoraban en plan romántico y acababan obligándolas a prostituirse una vez llegaban a España procedentes del país originario de los condenados en el este de Europa. Sucedió en dos casos en Gran Canaria por el que los dos varones fueron detenidos y ahora condenados.

La Sección II de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado a hombres de nacionalidad rumana, I.C. y A.M., por enamorar falsamente a chicas jóvenes con las que contactaban por Internet, para hacerles creer que eran pareja, llevarlas a Gran Canaria y obligarlas a someterse a trata de personas y prostituirse.

En concreto, la Sala ha condenado a I.C. a seis años y nueve meses de prisión por un delito de trata de trata de seres humanos en concurso medial con un delito de prostitución coactiva; mientras que a A.M. se le ha impuesto una pena de cinco años y tres meses de cárcel por un delito de trata de seres humanos. En el primer caso, se ha considerado probado que el hombre conoció a la víctima cuando era menor de edad a través de Internet y con el tiempo -cuatro meses- le hizo creer que eran pareja sentimental.

El Aeropuerto de Gran Canaria, por el que las dos chicas entraron en España.

Así, el hombre fue a la ciudad de la joven y la animó a abandonar juntos Rumanía para ir a España con la promesa de oportunidades económicas y laborales, llegando ambos a Gran Canaria el 9 de noviembre de 2013. Una vez en la isla, el hombre le dijo a la chica que tenía que prostituirse para pagar los gastos en común, a lo que ésta accedió pese a que no quería mientras que el hombre no trabajó en todo el tiempo. Además de animarla a trabajar más horas, la chica le entregaba todo el dinero al hombre, con el que se pagaban el alquiler y la manutención de ambos.

Por otro lado, en el caso de A.M., contactó por las redes sociales con otra chica rumana de 17 años con la finalidad de captarla haciéndole creer que se convertirían en pareja para lucrarse prostituyéndola. Cuando la joven cumplió 18 años, el hombre, que no ocultó inicialmente que al principio trabajara de chica de compañía, le compró un billete de avión hacia Gran Canaria, llegando el 14 de junio de 2015.

Una día después, la joven realizó su primer servicio y se fue del lugar en el que la habían llevado, diciéndole a A.M. que no quería volver a hacer ese tipo de trabajo, situación que hizo que el varón la increpara, comenzara a controlarle sus comunicaciones con la familia y la obligara a volver a ejercer la prostitución.

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