25 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Fue el hombre de confianza de "los Albertos" durante más de 30 años, letrado del grupo Cirsa, consejero de ACS y le vincularon con el caso Gürtel

Muere el notorio abogado Manuel Delgado, guardián de los mayores secretos del poder económico en España

Manuel Delgado entre Florentino Pérez y Jose Luis del Valle, presidente y secretario del Consejo de Administración de ACS.
Manuel Delgado entre Florentino Pérez y Jose Luis del Valle, presidente y secretario del Consejo de Administración de ACS.
El conocido abogado Manuel Delgado Solís ha fallecido a los 71 años de edad en Madrid víctima de un fallo cardíaco. Con él se van los secretos más importantes de una etapa reciente de España, donde el poder económico mandaba más que el político. "Manolo", como le conocíamos los amigos, fue abogado, mejor dicho hombre de confianza, de personajes como "Los Albertos" o grupos como Cirsa o ACS. Era una persona cautelosa, en ocasiones sigilosa, que sabía operar como nadie en este farragoso mundo.

Este martes 9 de febrero, a primera hora de la mañana, mi gran amigo Manuel Ollé Sesé, prestigioso penalista, me despertaba con la triste noticia del fallecimiento del abogado Manuel Delgado Solis. La noticia me convulsionó de inmediato. Moría una persona y se iba un amigo. Escasas horas antes me había "guasapeado" con él , como dicen los jóvenes, al igual que otros muchos otros días del año. ¿Ha sido un infarto?, le pregunté rápidamente a Ollé. "Si, así ha sido", me respondió. 

En ese momento mi mente retrocedió  nada menos que 32 años. A febrero de 1989 cuando Alberto Cortina, uno de los famosos primos "Albertos", fue cazado in fraganti junto a Marta Chavarri, la entonces esposa del marqués de Cubas, en un hotel de Viena.  Ese día, el poder económico de España tembló. La guerra entre Mario Conde, Javier de la Rosa y "los Albertos" se había desatado sin pasión ni contención alguna, todo con el beneplácito del entonces presidente socialista del Gobierno, Felipe González. y la aquiescencia de su "otro yo", el gran controlador del viejo PSOE, el exvicepresidente Alfonso Guerra.

Este escándalo provocado trajo consigo la ruptura matrimonial de "Los Albertos", los conocidos Alberto Cortina y Alberto Alcocer, con su respectivas mujeres, las poderosas hermanas Alicia y Esther Koplowitz, respectivamente. Pero el impacto social  y económico había que controlarlo como fuera en los medios de comunicación. Y allí apareció en escena  el abogado Manuel Delgado, que por aquellos beligerantes y fulgurantes años compartía despacho con Ana de Palacio, hermana de la que fuera ministra del PP Loyola del Palacio.

Así, justo hace 32 años, me encontré por primera vez con Manuel Delgado y fue en una redacción, en la de la extinta revista Panorama, del grupo Zeta, que dirigía brillantemente Manuel Romero. Allí, el abogado Delgado acudía en las largas madrugadas de cierre para controlar los viejos cerros de las portadas, que Romero me había encargado sobre "Los Albertos" y las Koplowitz. Yo era por entonces un joven periodista que observaba con cierta sorpresa cómo Delgado daba su beneplácito a lo que se iba publicar ante la presencia de su amigo Manuel Romero, que había conseguido el scoop para la revista gracias a su amistad.

Las portadas de Panorama rompían el mercado con el tema de la separación de estas parejas del poder, algo que por entonces conmocionó a España, pero detrás estaba la figura cautelosa y sigilosa de Manuel Delgado. "Manolo", como ya empecé a llamarle, porque pasó ser ser mi amigo, siempre estaba en la sombra.

Esa relación fue increscendo, ya que luego pasó a ser consejero del periódico El Mundo, donde yo también pasé a trabajar, ya que "Manolo" representaba los intereses de otro conocido empresario del poder. 

Siempre detrás de las grandes operaciones

El abogado Delgado era la persona que siempre estaba detrás de las principales operaciones financieras de la España de los años noventa. Un profesional que sabía manejar todos los hilos y piezas con gran precisión, sin que las filtraciones pudieran arruinar sus operaciones clave. Lo que le valió ser consejero de Caja Madrid.

Manuel Delgado en una Junta de ACS.

Era un verdadero maestro del arte de la consecución de objetivos. En su despacho de la plaza de Las Salesas, en el centro de Madrid, montó todo su cuartel general  de operaciones y de grandes triunfos jurídicos, lo que le valió un gran prestigio por aquellos años en todos los cenáculos sociales y económicos de La Villa y Corte.  Su ascenso le hizo ser requerido por los más poderosos grupos empresariales de la época, como el que fuera magnate del juego en España y América, el grupo Cirsa.

"Manolo" supo torear a bureles tan difíciles y complicados como el exdirector general de la Once, Miguel Durán, que era capaz de vender su alma al diablo. Poco a poco, Delgado, licenciado en Farmacia y Derecho, logró hacerse imprescindible en determinados círculos económicos y político. También contribuyó a levantar el grupo Hospital Madrid como mano derecha del empresario Abarca (padre) de quien fue guardián de sus secretas relaciones con las autonomías.

Fue referente para los periodistas de investigación que pretendíamos conocer qué había en los fondos de los tejemanejes financieros. Pero "Manolo" era infranqueable, no soltaba apenas metralla, a veces alguna gota, pero muy de vez en cuando. 

Lagunas en su brillante camino

Sin embargo, su brillante trayectoria profesional se tiñó con su imputación en el caso Gúrtel. La Fiscalía Anticorrupción consideraba que Delgado viajó junto a Pablo Crespo (número dos de la trama Gürtel) a países como Panamá o Argentina para conseguirle al cabecilla de esta trama, Francisco Correa, la residencia en esos países con carácter retroactivo, y así poder evadir a Hacienda.

Para los fiscales, también fue el encargado de cambiar el domicilio de algunas de las empresas de la trama, después de que la Policía registrase el despacho Blanco Balín, donde estaban localizadas antes. Desde entonces, "Manolo" sufrió un cambio radical en su vida y fuerza anímica.

Abandonó temporalmente su pasión por los puros, los mejores cubanos estaban siempre y muy bien guardados en su despacho de Las Salesas, pero no pudo dejar su pasión por el Real Madrid, ya que desde joven mantenía su abono en la vieja tribuna de la Castellana del Estadio de Chamartín, en cambio, sí dejó de ir con asiduidad a su localidad en la plaza de toros de Las Ventas, como gran aficionado que era a la fiesta taurina.

Su carácter cambió, su  positivismo y ambición dejaron paso a una cierta desilusión. "Juan Luis, yo no tengo que ver nada con lo ilícito de la Gürtel", me repetía cada vez que nos veíamos. Todo venía por la imputación realizada contra él por el entonces magistrado de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, a instancia del Ministerio Fiscal, junto a otras 33 personas en la causa Gürtel.

Manuel Delgado en el consejo de ACS.

Mas tarde, vendría otro duro golpe a su dilatada carrera. El excomisario José Manuel Villarejo encontró en él, por entonces consejero de ACS, su particular gallina de los huevos de oro para acceder a datos sensibles sobre el presidente de la constructora, el también presidente del Real Madrid Florentino Pérez.

"Manolo" ocupaba desde hacía más de 16 años uno de los dos asientos con los que contaban "Los Albertos", como accionistas de referencia que eran dentro del grupo constructor de Florentino. Según se publicó, Villarejo le aseguró que tenía contactos en la Unidad contra Delitos Financieros (UDEF) y que a cambio podía mediar para lograr que se le dejara al margen del Gúrtel.

El objetivo del excomisario era que Delgado le facilitara el acceso a la información que se manejaba en el grupo constructor, así como del propio Florentino Pérez, en plena pelea con Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, por el control de la poderosa eléctrica.

En una comida que mantuve por aquellas fechas con él, sí que me confirmó dicha reunión con Villarejo, pero nunca me ratificó una traición a su "amigo" Florentino. Pese a ello, este escándalo mediático le obligó a poner su cargo a disposición de Pérez y abandonar el consejo de ACS. Con ello se iban ya muchas de sus iniciativas empresariales y judiciales, donde siempre puso toda su ilusión y pasión. 

Ahora, Manuel Delgado Solís ha fallecido a los 71 años de edad en Madrid víctima de un fallo cardíaco. Se van con él los secretos más importantes de una etapa reciente de España, donde el poder económico mandaba más que el político. "Manolo" fue un buen y leal abogado, mejor dicho, un hombre de confianza del poder establecido, al que siempre guardó fidelidad y confidencialidad, como gran abogado que era. Descansa en paz, amigo. Y sigue siempre siendo un buen guardián, allá donde estés. 

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