29 de marzo de 2020
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FIN DE SEMANA

El caso prescribirá en septiembre sin poder acusar a nadie, después de 20 años sin encontrar al culpable que mató a la joven madre zamorana de 26 años

Los graves errores en la instrucción del crimen de Susana Acebes: Su asesino quedará sin castigo

Dos imágenes de Susana Acebes.
Dos imágenes de Susana Acebes.
A Susana Acebes la mataron un 16 de septiembre de 2000 y dentro de unos meses, justo el 16 de septiembre de 2020, el caso prescribirá. Su familia está cansada de luchar contra el archivo de la investigación y alertan ahora que si el crimen cae en el olvido un culpable de asesinato quedará suelto. La familia siempre ha señalado a su exnovio, pero nunca existieron pruebas contra él.

El próximo mes de septiembre quedará definitivamente cerrado el crimen de Susana Acebes, de Zamora, que fue asesinada el 16 de septiembre de 2000. El suceso corre el riesgo de dormir el sueño de los justos, reposar en un polvoriento cajón y formar parte de esos expendientes policiales sin resolver. Una mancha negra en la Sección de Homicidios de la Policía Nacional de Zamora.

La madre y la hermana de Susana Acebes.

Aquel día Susana Acebes Carballés fue encontrada sin vida por su hermana Estrella en su piso de la calle de la Salud, en Zamora, con claros signos de violencia. Un suceso trágico sobre el que pesan demasiadas lagunas todavía.

Parece bastante claro que cuando ocurrió el suceso, hace 20 años, las cosas se hacían de otra manera y con otros medios. Como muestra una anécdota, el forense que inspeccionó la escena y levantó el cadáver se fumó un par de pitillos en el lugar, luego los apagó en un cenicero y después el laboratorio tuviese que analizar esos cigarrillos sin encontrar a su propietario.

Susana Acebes tenía 26 años, un hijo de cinco años, pero se había separado de su marido y había comenzado otra relación con otro vecinos de la ciudad, Saturnino Bellido, pero la dejó en agosto, harta de los celos y el supuesto control al que era sometida por su nueva pareja.

La fallecida.

Sin embargo, el primer sospechoso detenido fue el exmarido de Susana, Jesús Pérez Lorenzo, que permaneció en comisaría durante 40 horas  siendo interrogado como único sospechoso del crimen.

Un tiempo importante, pero, segunda anécdota, Jesús retrasó el proceso a su pesar, porque pensaba que ocultando la verdad perjudicaba a otra mujer con la que había pasado la noche. Al final tuvo que confesar donde estaba a las cuatro de la madrugada de aquel día y se demostró que él no había sido, pero el retraso ya era importante y el verdadero asesino podría haber borrado huellas.

Susana en una foto de su matrimonio.

La familia siempre ha criticado la investigación policial en este caso y creen que "se arrojó la toalla demasiado pronto", dice Estrella Acebes a elcierredigital.com. "El problema es que si los profesionales no empujan por mucho que hagamos las familias al final pasa el tiempo y es agotador ver cómo el culpable se libra", añade Estrella.

Hasta ahora en cada aniversario de la muerte de Susana su madre, Trinidad Carballés Fernández, solicitaba la colaboración ciudadana, para que los vecinos dijeran, incluso desde el anonimato, si habían escuchado o visto algo ese día.

La investigación judicial luego puso los ojos en la expareja de Susana, Saturnino, trabajador de la Citroen de Zamora, con el que había iniciado y dejado una relación un mes antes. Pero el interrogatorio no surtió efecto ni había pruebas objetivas contra él, como restos de ADN, huellas digitales o testigos que le viesen entrar en el domicilio de la víctima. Así el caso quedó en vía muerta.

Pistas falsas

Además, se introdujeron pistas falsas para despistar a la policía y alterar la escena del crimen, como un preservativo usado que no se correspondía con nadie del entorno de la víctima y llevó de cabeza a los investigadores durante mucho tiempo.

Sin embargo, "en las conversaciones telefónicas intervenidas al exnovio se daban detalles que no podía saber nadie como que había muerto estrangulada", explica su hermana Estrella, que añade que "acudí a la Policía y me dijeron que lo podía haber escuchado comentar a alguien de la investigación. Estuvo a punto de confesar, pero como es diabético le dan subidas de azúcar con la tensión y tuvieron que llevarle al hospital. Tenía controlada a mi hermana en todo momento, sabía cuando entraba y salía".

El caso se archivó provisionalmente en 2012 y definitivamente poco después, ante las reclamaciones y protestas insistentes de la familia de la víctima, que incluso en 2014 pidieron que el expediente se trasladase a Madrid, pero sin éxito. El año pasado, en noviembre de 2019, intentaron reabrirlo de nuevo, pero tampoco prosperó.

Ahora solo faltan unos meses para el caso quede definitivamente archivado por prescripción del delito, al pasar 20 años del mismo y la familia de Susana se encuentra agotada de luchar contra el muro infranqueable del olvido. A partir del 16 de septiembre de 2020 un asesino quedará suelto si nadie lo remedia antes.

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