20 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

Su fallecimiento en un accidente de coche en París, cuando solo tenía 36 años, disparó teorías de la conspiración de todo tipo

Homenaje a Lady Di, 23 años después de su muerte: “La princesa del pueblo” que osó enfrentarse a los Windsor

Lady Di fue un auténtico icono para los británicos.
Lady Di fue un auténtico icono para los británicos.
Un trágico accidente de tráfico causó la muerte, hace 23 años, de uno de los rostros femeninos más conocidos del siglo pasado. La inolvidable Lady Di representó durante años la faceta más reformista de la Monarquía Británica para, finalmente, enfrentarse directamente a esta institución. A continuación, nos sumergimos en el mundo de la realeza para repasar la trayectoria de la “princesa del pueblo” británico.

La fama de Diana Frances Spencer, que fue conocida como Lady Di, es incuestionable entre los británicos. Con toda probabilidad, estamos ante el personaje más popular de la historia reciente de Reino Unido. Sandringham (Norfolk) fue el lugar que la vio nacer y donde creció. Era la tercera hija del matrimonio de John Spencer y Frances Ruth Roche, que además tuvieron un varón, el más joven de todos los hermanos, Carlos. Constituían una familia incipiente dentro de la aristocracia británica.

Cuando sus padres se separaron, la pequeña Diana quedó bajo la custodia de su padre. Varias institutrices se encargaron de su educación elemental y, con el paso de los años, recibiría una concienzuda formación, a caballo entre Norfolk, Kent, Suiza y, finalmente, Londres. En la capital británica conocería al primogénito de Isabel II, el príncipe Carlos. Aunque los inminentes enamorados no lo supieran en aquel momento, su destino quedaría ligado para siempre.

El príncipe Carlos junto a Lady Di.

Antes de continuar, conviene hacer un paréntesis para explicar el origen del sobrenombre de nuestra protagonista de hoy. Este tiene que ver con el título recibido por su padre, VIII Conde de Spencer. Cuando le fue concedido a John Spencer, Diana pasó a conocerse como Lady Diana Spencer y, de ahí, más tarde (una vez casada con el príncipe Carlos), Lady Di, la mujer que cautivó a la nación más orgullosa del planeta.

Volviendo a la historia que nos ocupa, hay un personaje fundamental al que debemos hacer referencia. Ni más ni menos que la reina de Inglaterra. Isabel II no tardó en percatarse de las habilidades aristocráticas de Diana de Gales. Conocía a la joven desde que ésta tenía 5 años.

Por eso, nadie se sorprendió cuando le colocó la etiqueta de candidata ideal para contraer matrimonio con su primogénito y heredero, Carlos. Y así fue. La reina insistió tanto que, con tan solo 20 años, Diana contrajo matrimonio con Carlos de Gales, 13 años mayor que ella. La iglesia de Sant Paul fue el escenario elegido para que el obispo de Canterbury oficiara la ceremonia.

¿Felicidad absoluta?

La multimillonaria celebración que siguió al enlace contó con un despliegue policial sin precedentes. Había que controlar a más de un millón de asistentes, entre ellos 170 jefes de estado. Asimismo, 700 millones de espectadores siguieron en directo el enlace por televisión. La Prensa estaba rendida a los pies de la mujer que había encandilado al heredero al trono.

Jamás se había presenciado nada parecido. La reina Isabel II, que supervisaba todo desde la sombra, quiso obsequiar a su entonces nuera con un presente de opulencia sin igual: una tiara de perlas y diamantes y un collar de esmeraldas que pertenecieron a la esposa de Jorge V, la reina Mary.

Lady Di junto a sus hijos.

Cada evento, gesto, indumentaria o peinado de la esposa del príncipe de ahí en adelante fue objeto de análisis que podían durar semanas. Lady Di transmitía una imagen de frescura, buen gusto y elegancia. Era el rostro de la renovación en la Casa Real y el pueblo la adoraba. La felicidad, en el momento en que nacieron los hijos de la pareja, Guillermo y Enrique, que aseguraban la continuidad del trono, era total.

La vida social de Diana era conocida por todos. Las relaciones con los Borbón, los encuentros con Reagan, el inolvidable baile con John Travolta, su compromiso en la lucha contra el SIDA… pero no todo es oro lo que reluce.

Combate al sol contra los Windsor

Todo cambió en 1992. Mientras en España nos preparábamos para mostrarnos al mundo gracias al escaparate de los Juegos Olímpicos, en las islas británicas la publicación de un libro generó una tempestad que lo cambiaría todo. “Diana: her true history” (Diana: su verdadera historia) fue el título que Andrew Morton escogió para su obra. La caja de Pandora estaba abierta.

En las páginas de este libro, el príncipe Carlos no quedaba muy bien parado. Se le describía como un marido ausente y describía la angustia de Lady Di ante tal situación. Además, se insinuaba el affaire amoroso del heredero al trono con su amiga Camila Parker Bowles. La presunta implicación de Diana de Gales en la elaboración del libro sepultaría la camaradería entre Isabel II y la esposa de su primogénito. A partir de entonces, dio comienzo una guerra que se libraría entre bambalinas.

Diana era acusada de infidelidad, de tener una aventura con James Gilbey, al tiempo que las críticas a Carlos se recrudecían por parte de los partidarios de Lady Di. Era un secreto a voces que la reina Isabel no veía con buenos ojos ciertas actitudes de su nuera, con la que mantuvo una relación meramente cordial desde que se casó con su hijo. Además, la salud de Diana siempre estuvo envuelta en un halo de misterio. 

En 1995, “la princesa del pueblo” concedió una entrevista que en la BBC que se convertiría en un proyectil teledirigido al corazón de la Monarquía de Reino Unido. 23 millones de británicos presenciaron atónitos la confesión de su referente más querida: “Creo que hay mucha gente que no quiere que yo sea reina. Y con mucha gente me refiero a la Institución que represento, porque han decidido que yo soy inaceptable”.

En esta línea, Diana no iba a refrenar su lengua y atacó Camila. Pudo hablar más alto, pero no más claro: “Éramos tres en este matrimonio, eso es una multitud”, afirmó Lady Di. La daga estaba clavada.

La guerra concluyó con un sonado divorcio entre Lady Di y el príncipe Carlos, en 1996. ¿El motivo? Las infidelidades del primogénito de Isabel II. Así perecía el matrimonio ideal del Reino Unido. Cuando el asunto trascendió a la opinión pública, ésta se posicionó del lado de la ex del heredero al trono. Y no solo eso, sino se criticó la actitud de la intocable Monarquía Británica en este asunto.

Un trágico final envuelto en teorías de la conspiración

Podría pensarse que la vida privada de Diana, una vez fuera de los círculos monárquicos, pasaría a un segundo plano. Nada de eso. Poco después de su divorcio, Lady Di sorprendió a propios y extraños comenzando una relación amorosa con el acaudalado Dodi Al-Fayed, hijo del propietario de los almacenes Harrod's, Mohammed Al-Fayed. 

Además, pese a la ruptura con Carlos, su imagen estaba intacta y seguía codeándose públicamente con figuras de la talla de Hillary Clinton. En cualquier caso, como si de una epopeya griega se tratara, Diana y su pareja perecieron en un accidente de tráfico en 1997 en París. El siniestro conmocionó al mundo entero.

Lady Di falleció en un accidente de tráfico junto a Dodi Al-Fayed.

Las teorías de la conspiración copaban las portadas de la prensa del corazón, alentadas por las declaraciones de Mohammed Al-Fayed, quien acusó a los servicios secretos británicos de un presunto homicidio. La actitud de los Windsor, que encabezados por Isabel negaron darle a Lady Di un funeral de Estado, fue duramente criticada por los ciudadanos británicos.

La presión fue tan grande que la Familia Real tuvo que ceder. Su entierro en la Abadía de Westminster, como toda su trayectoria vital, fue todo un acontecimiento, con la participación de artistas como Elton John. 2500 millones de personas lo siguieron. Diana de Gales fallecía así dejando una huella imborrable en la historia de la monarquía británica. De esta manera, los británicos quedaban huérfanos del indomable carácter del que Lady Di hizo gala al enfrentarse a la Monarquía más poderosa del mundo.

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