03 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Se hizo con el mercado de la droga después de la huida de su mentor y los rivales de este, dejándole el camino libre

Este es Jesús Heredia "El Pantoja", el mayor capo de la droga en el Campo de Gibraltar

Jesús Heredia
Jesús Heredia "El Pantoja".
Jesús Heredia, alias "El Pantoja" ha sido recientemente capturado por las fuerzas de la Guardia Civil en el marco de la operación "Caniche/Rubio". Se trata del mayor capo de la droga de Campo de Gibraltar y uno de los mayores responsables de la entrada de droga en la Península por el Estrecho. Su formación en el mundo de la droga empezó a una edad muy temprana y llegó a ser la mano derecha de Abdullah El Haj, conocido como "El Messi del Hachís" por su habilidad para traspasar droga al país.

Este miércoles ha sido detenido Jesús Heredia, mejor conocido como “El Pantoja”, el cual es presuntamente el mayor capo de la droga en la zona del Campo de Gibraltar. Al parecer controlaba casi al completo el tráfico de droga desde Marruecos a Cádiz, una de las principales entradas de droga a España, según las informaciones de la Policía a la agencia Efe.

Antes de hacerse con el negocio de la droga era la mano derecha de Abdellah El Haj, conocido popularmente como el Messi del hachís ya que era un gran aficionado al futbol y controlaba una parte del traspaso de drogas desde Marruecos a Campo de Gibraltar.

El Pantoja durante su captura.

El Pantoja se hizo con el negocio debido a la fuga de los dos anteriores señores de la droga del Estrecho. Los grupos rivales que mantenían un control sobre el narcotráfico que salía de Marruecos en dirección a España eran El Messi del hachís y los hermanos Castañitas. La huida de estos señores de la droga se produjo entre 2016 y 2019 y desde entonces Heredia había aprovechado para afianzar su control sobre el mercado mediterráneo de la droga.

Su jefe y formación

Heredia empezó en el mundo de la droga desde muy joven hasta llegar a ser líder de su propio clan de narcos, Los Pantoja. Sin embargo, su mayor logro hasta ahora había sido ser la mano derecha del Messi del hachís. Había empezado haciendo las labores de vigilancia y logística para su jefe, pero su talento y carisma pronto lo hizo escalar puestos hasta alcanzar ser su segundo al mando.

Abdullah era uno de los narcotraficantes más exitosos hasta 2014. Según cuenta un artículo de El Mundo, el 95% de sus operaciones terminaban en éxito. Tenía una gran cantidad de seguidores que testificaron los exorbitantes salarios con los que remuneraba tareas de lo más mundanas.

El Messi del hachís, Abdullah El Haj

El Messi del hachís era demasiado famoso y eso acabó jugando en su contra. Según el artículo de El Mundo su nombre aparecía frecuentemente en los pinchazos telefónicos. La policía empezó a seguirle el rastro en 2014. A pesar de sus esfuerzos para intentar pasar nuevamente a la clandestinidad, ya había dejado un rastro que no era complicado de seguir para las autoridades.

Cayó el 15 de octubre de 2014, uno de los grandes narcos del Campo Gibraltar había caído. Aunque aún se veía capaz de salir airoso y evadir una condena. Mientras salía de su hotel en Costa del Sol (Málaga) fue apresado por miembros de los Grupos de Respuesta Especial para el Crimen Organizado (GRECO).

Mientras se mantenía en proceso judicial se comentaba que el control de su negocio había pasado a manos de su hermano, Tarik. Se su caso inmediatamente se levantó secreto de sumario, lo que levantó algunas suspicacias entre los medios y la población. Tres años después, en marzo de 2017, huyó a Marruecos, prófugo de la justicia española cuando fueron detenidos seis de sus ocho escoltas y se incautaron 7.000 kilogramos de hachís de uno de sus pisos en Algeciras. Sus guardaespaldas estaban preparados para protegerle con todo lo que hiciera falta portaban fusiles de asalto y pistolas. En las siguientes semanas se detuvieron a más miembros de su clan.

Tiempo después haría nuevamente una demostración de su poder, cuando apareció de cuerpo presente en la comandancia de Algeciras. Dentro le esperaba el jefe de la Policía Judicial de la Guardia Civil. Con quien, según El Español, había estado manteniendo contacto a través del móvil. Al llegar, los agentes arrestaron al Messi del hachís y lo trasladaron al juzgado de Instrucción número 1 de Algeciras, fue allí donde se impuso el castigo: debería pagar 80.000 euros, entregaría su pasaporte y tendría que presentarse a una sede judicial todos los días. Los empleados del narco también fueron condenados a abonar una cuantía de 25.000 euros.

La captura y control sobre Abdullah fue uno de los primeros pasos para que El Pantoja pudiese escalar como uno de los nuevos grandes capos del narcotráfico, sin embargo, hubo otro clan que se interpuso en el camino durante un tiempo: los hermanos Castañita.

Los Castañitas

 Antonio y Francisco Tejón tienen una fortuna de entre 20 y 30 euros. Controlaban un gran alijo de varias toneladas de hachís en Campo de Gibraltar. Eran más cautelosos que su rival marroquí. Sus teléfonos estaban todos encriptados de dos y tres mil euros, además hacían uso de un equipo de transmisión por satélite. Sus operaciones eran casi perfectas y era casi imposible que los atrapasen, su red de contactos era muy extensa.

Mientras se encontraban en la ciudad de La Línea, en Cádiz, en medio de una operación de narcotráfico les llegó un chivatazo de uno de sus empleados. Los GRECO, armados y preparados para una operación de grandes dimensiones, están irrumpiendo en todas las viviendas de Costa del Sol propiedad de los hermanos. Los estaban buscando y ese chivatazo fue un golpe de suerte que jamás olvidarán.

Francisco Tejón.

Inmediatamente después de recibir el mensaje los hermanos decidieron abandonar España junto a sus secuaces en dirección a Marruecos. Llegaron hasta la ciudad norteña de Tetuán, eso marcó su progresiva caída como señores de la droga.

Al menos 30 de sus hombres fueron encarcelados, se les intervinieron 16 coches de alta gama, tres embarcaciones, numerosas armas y 17 viviendas. Volverían a La Línea después de un breve paso por la prisión después de que unos agentes de paisano los descubrieran gracias a una visita de sus mujeres en Tetuán, pero la constante vigilancia de las autoridades ha mermado sus movimientos.

Los Pantoja y su caída

Gracias a la caída de los anteriores clanes de la droga del Estrecho El Pantoja pudo hacerse con su propia familia, la cual avanzó a pasos agigantados en el mundo de la droga. Sin embargo, como a muchas otras organizaciones de narcos, todo llegó a su fin durante el pasado mes de mayo, cuando agentes de la Guardia Civil pusieron en marcha la operación “Caniche/Rubio”.

Fueron detenidos 36 involucrados e incautadas más de 4 toneladas de hachís. Entre otros de los bienes que le fueron incautados a El Pantoja se encuentran 19 vehículos. Mientras esto estaba teniendo lugar, Heredia decidió emular a su antiguo jefe y emprender la huida, por lo que se inició una orden de búsqueda y captura.

Guardia Civil en plena operacion "Caniche/Rubio".

Este nuevo clan de la droga operaba de manera profesional similar a como lo hacía Abdullah, sin duda un modus operandi que El Pantoja aprendió durante sus años como mano derecha del mismo. La organización mantenía un acuerdo de colaboración con otras familias criminales, por lo que muchos medios empezaron a bautizar esta forma de negocio como una “cooperativa de narcotráfico”. Según El País, Jesús Heredia contaba con la colaboración de una pareja de hermanos que decidieron adaptar la manera en la que se hacían los repartos de droga en función de la hora a la que se ponía en marcha la operación. Durante la noche utilizaban narcolanchas con una capacidad para tres toneladas de hachís, mientras que durante el día utilizaban embarcaciones más discretas que simulaban simples vehículos navales de recreo en los que no lograban meter más de media tonelada del producto.

El Pantoja logró huir durante la redada que se realizó en medio de una de estas operaciones, por lo que se decretó inmediatamente la orden de búsqueda. Jesús se mantuvo como un fugitivo hasta este miércoles 24 de junio, cuando fue capturado por la Brigada Central de Estupefacientes de la UDYCO. A pesar de su situación de riesgo, el capo de la droga no pudo decir adiós a los lujos que caracterizan el estilo de un narco de éxito, por lo que el lugar donde fue arrestado fue la zona de la alta sociedad situada en la playa de Chiclana, situada en la provincia de Cádiz, pero fuera de su zona de influencia. Así parece tener lugar el fin de otro narco legado más en la Península.

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